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    Familias israelíes buscan a niños robados entre los años 40 y 60

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    Ana Alba
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    TEL AVIV (Sputnik) — Shlomi Hatuka dedica gran parte de su tiempo y energías a buscar niños robados.

    Hace tres años creó la ONG Amram para investigar decenas de casos de padres que perdieron a sus hijos en Israel entre finales de los años 40 y los 60.

    Por ahora, ha logrado documentar 800 historias. A estos casos se suman 1.200 comprobados por tres comisiones de investigación fallidas que crearon las autoridades israelíes para investigar el robo masivo de niños en los primeros años de existencia del Estado de Israel, fundado en 1948.

    Hatuka, de 38 años, cree que puede haber entre 5.000 y 8.000 niños robados a inmigrantes recién llegados, mayoritariamente mizrajíes (judíos de los países árabes) y sobre todo yemeníes, aunque ha recogido casos de familias balcánicas y del este de Europa.

    A los pequeños se les daba por muertos después de nacer o de acudir al dispensario de los campos de acogida en los que se alojaban o de visitar un hospital por una dolencia simple.

    El personal médico decía a los padres que tenían que dejar a los pequeños ingresados una noche o unos días en observación y cuando volvían a por ellos habían muerto.

    Nunca les permitían ver los cuerpos. Si alguna madre o padre insistía, la policía lo disuadía o lo arrestaba.

    Las familias mizrajíes solían ser humildes, muy pocas hablaban hebreo y en sus primeros tiempos en Israel vivían en condiciones muy difíciles.

    "Existe un patrón en los casos, hospitales, centros médicos de campos y años en los que desaparecieron miles de niños", explica Hatuka a Sputnik-Nóvosti en Tel Aviv.

    La mayoría se dieron en adopción ilegalmente a parejas ashkenazíes (judíos del centro y este de Europa), muchos eran supervivientes del Holocausto que no podían tener hijos", asegura el director de Amram.

    Hubo niños que acabaron en países como Canadá o EEUU. "Había familias judías que solo querían adoptar a niños judíos y sabían que aquí había mercado negro. Pagaron entre 3.000 y 10.000 dólares de su época por un bebé", señala Hatuka.

    "Todo esto estuvo orquestado por el Estado y tiene mucho que ver con el racismo contra los mizrajíes en Israel", denuncia Hatuka. "La ONU considera genocidio el secuestro de niños de una comunidad para entregárselos a otra", recalca.

    Uno de estos pequeños robados fue Gil Grunbaum. Se lo quitaron a su madre al nacer en un hospital de Haifa, en el norte de Israel, en 1956.

    Los padres de Grunbaum, cuyo apellido tendría que haber sido Maimon, eran inmigrantes judíos de Túnez.

    Su madre tenía 19 años cuando dio a luz al primer hijo. Poco después del parto le dijeron que había muerto y se negaron a enseñarle el cadáver. Al cabo de 17 días, el hospital entregó el bebé a unos supervivientes del Holocausto que pagaron por él.

    A los 38 años, ese niño descubrió que era adoptado. "Mi mujer, holandesa, me había dicho varias veces que no me parecía nada a mis padres, que ellos tenían los ojos azules y yo oscuros y eso era muy extraño", cuenta Grunbaum a Sputnik-Nóvosti.

    "Me decía que era raro que no hubiera fotos mías de bebé ni de mi circuncisión (se realiza al octavo día del nacimiento)", señala en su casa de Ramat Gan, junto a Tel Aviv, mientras muestra fotos de sus padres.

    Investigó durante tres años, con ayuda de su esposa, hasta que encontró a su familia biológica, a pesar de los intentos de las autoridades de impedírselo.

    La ley israelí prohíbe decir en público que eres adoptado y nadie tiene derecho a saber quienes son sus padres biológicos.

    A los 41 años, Grunbaum vio a su madre por primera vez en un encuentro "muy emotivo" y supo que tenía cinco hermanos. A partir de ese momento, empezó a visitar con frecuencia a su familia biológica, que vivía en la zona de Haifa.

    Grunbaum decidió llevar una doble vida que duró ocho años, hasta que los padres que lo habían criado murieron. "Preferí ocultarles mi descubrimiento, eran mayores y les hubiera supuesto un golpe", dice.

    Grunbaum está convencido de que sus padres adoptivos "no sabían que tenían a un niño robado, pensaban que la adopción era legal". Solo él y otros 19 secuestrados han conseguido encontrar a sus familias en Israel.

    Hace dos décadas ya se denunciaban estos casos, pero hasta ahora no han tenido atención mediática masiva.

    El pasado julio, el ministro de Seguridad Nacional Tzachi Hanegbi, afirmó que "cientos de niños fueron robados" y la cuestión saltó a la opinión pública.

    El diario Haaretz ha recibido denuncias de robos de bebés mizrajíes y ashkenazíes. Entre estos últimos había varios de familias supervivientes del Holocausto.

    Aunque el escándalo es cada vez mayor, el Gobierno israelí parece ignorarlo. Las comisiones que se crearon para investigar nunca aclararon si se trataba de una trama que contaba con el beneplácito estatal o si los robos masivos eran obra de una red criminal.

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    búsqueda, niños adoptados, niños, Holocausto, Israel
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