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    BOGOTÁ (Sputnik) — El compromiso que asumieron las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de entregar a todos los menores de 15 años de sus filas muestra apenas un ángulo del drama de los niños soldados del que el propio Gobierno tiene muy poca información.

    "Lo más delicado es la falta de información", dijo a Sputnik Nóvosti la politóloga Carolina Nieto, asistente de investigaciones del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).

    Mientras el Gobierno no tiene cifras, la fiscalía habla de 11.556 niños soldados contados desde 1975, y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) sostiene que ha atendido a 6.000 menores desde 1999, observó Nieto.

    La ignorancia gubernamental obedece para Nieto a una "debilidad institucional que se refleja también en la falta de atención", especialmente para quienes fueron reclutados por remanentes de grupos paramilitares de ultraderecha que plagaron el país en las últimas tres décadas.

    Recientemente la Corte Constitucional falló en favor de estos menores, que no eran reconocidos como víctimas del conflicto y por tanto no tenían derecho a las reparaciones contempladas en una ley de 2011.

    El Gobierno de Juan Manuel Santos implementa desde 2010 políticas preventivas, pero con escasos resultados.

    Censo detallado

    El 15 de este mes las delegaciones de las FARC y del Gobierno que negocian la paz en La Habana, aseguraron que entre junio y julio unos 175 menores de 15 años se desvincularán de la guerrilla izquierdista.

    Se ignora cuántos menores de 18 años revisten en filas de las FARC. Pero el defensor del Pueblo, Alfonso Cajiao, busca acordar la entrega de un censo detallado de niños y adolescentes que componen su base.

    Más incierta aún es la cantidad de menores de la segunda insurgencia de izquierda de este país, el Ejército de Liberación Nacional, y de los remanentes de los paramilitares.

    20% paramilitares

    Entre 2003 y 2006 el Gobierno desmovilizó a 31.671 paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Si bien se estima que 20 por ciento de los reclutados por las AUC eran niños, apenas 391 fueron liberados durante ese proceso.

    Un informe de 2011 de la organización Watchlist on Children and Armed Conflict (Lista de referencia de niños en conflictos armados) señala que "la mayoría de los niños vinculados con los paramilitares nunca fueron contados y nunca se beneficiaron de los servicios de reintegración".

    Complicidades compartidas

    Más difícil resulta ahora reconocer cuántos de ellos fueron "revictimizados", es decir reclutados por otras estructuras ilegales.

    El Gobierno asegura haber desarrollado planes de contingencia para cuando las FARC entreguen a todos los menores.

    "Una vez los niños regresen al seno de sus familias y hagan su vida en la civilidad, hay que garantizarles la no repetición", dijo a esta agencia Paula Gaviria, directora de la estatal Unidad de Víctimas.

    "Por eso la Consejería de Derechos Humanos lidera una comisión de prevención", explicó.

    La Unidad de Víctimas estima que hay 9.000 niñas, niños y adolescentes captados por grupos ilegales, con base en los registros que lleva desde 1985 y en los del ICBF, que desde 1999 ha atendido a 6.000 menores, 60 por ciento salidos de las guerrillas.

    El registro de la Unidad de Víctimas "no discrimina por autores" del reclutamiento de niños, un crimen de guerra, ya que las propias víctimas no están obligadas a revelar su procedencia, explicó Gaviria.

    "Son factores estatales y al margen de la ley que han llevado a que este fenómeno se produzca con anuencia en Colombia", dijo.

    Tácticas de crimen de guerra

    Las tácticas incluyen el uso de niños para convencer a otros a sumarse a filas, principalmente de las guerrillas, promesas de una vida mejor y encuestas en las aldeas para identificar a los menores que posteriormente serán reclutados por la fuerza.

    "Aquellos que se rehúsan o tratan de escapar corren peligro de ser torturados, mutilados o asesinados", según Watchlist.

    Los captados acaban como combatientes, cocineros, vigías, mensajeros, espías y colaboradores. Estos últimos, según Carolina Nieto del Cerac, son los que arriesgan ser reclutados por otros grupos, ya que se mueven en las aldeas como mensajeros sin armas pero con uniformes, "lo que los hace fáciles de identificar".

    Cada vez más jóvenes

    La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia observa un descenso de la edad promedio de los reclutados por guerrillas: en 2002 era de 13,8 años y en 2009 había caído a 11,8, pese a que las normas de estos grupos indican que en sus filas no debe haber nadie menor de 15 años.

    Watchlist asegura que los remanentes de los paramilitares han llegado a reclutar a niños de 9 años, quienes "a menudo, bajo la influencia de drogas (…), son usados como sicarios de manera táctica, para cometer violaciones graves de derechos humanos, incluyendo la tortura y el asesinato".

    El ejército colombiano tampoco escapa. Si bien no hay pruebas de que haya usado a menores en combates, "sí los ha usado como informantes o espías para recabar información de inteligencia acerca de grupos guerrilleros", denunció Watchlist.

    El ejército suele involucrar a niños en sus campañas cívico-militares, que incluyen actividades educacionales y recreativas para ganarse la confianza de las comunidades.

    Además:

    Fiscalía de Colombia estima que hay 700 menores en filas de la FARC
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    FARC, Carolina Nieto, Colombia
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