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    Las ejecuciones en Arabia Saudí aumentan de forma alarmante

    CC BY-SA 2.0 / Nic McPhee / Rendition
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    Ana Alba
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    Arabia Saudí busca verdugos. Concretamente, necesita ocho para hacer efectivas las numerosas ejecuciones que se acumulan, dado el incremento de condenas a muerte que se ha registrado en el país en los escasos cinco meses de 2015 que han transcurrido.

    Aunque las ejecuciones en Arabia Saudí suelen ser por decapitación y los verdugos también llevan a cabo amputaciones por delitos que no comportan la pena capital, las autoridades de Riad no solicitan conocimientos específicos en el anuncio que han publicado para reclutar verdugos en el portal de empleo público.

    La principal función que se señala que los aspirantes al puesto deben cumplir es "ejecutar una sentencia de muerte". Además, se advierte que los verdugos serán clasificados como "funcionarios religiosos" y sus salarios serán los más bajos en la escala de sueldos de los funcionarios.

    En 2014, Arabia Saudí se encontraba entre los tres primeros países que aplican la pena de muerte junto a China e Irán, por delante de Irak y de EEUU, según datos de la ONG Amnistía Internacional (AI).

    El número de ejecuciones que se han efectuado ya en Arabia Saudí este año es "bastante preocupante", ha indicado a Sputnik Nóvosti Carlos de las Heras, responsable de la campaña contra la Pena de Muerte de Amnistía Internacional-España.

    El balance de las ejecuciones en Arabia Saudí en 2014 es de 90, según AI, mientras que la ONG Human Rights Watch (HRW) habla de 88.

    Desde el 1 de enero del 2015, la justicia saudí ha ejecutado a 85 personas, según el recuento de la agencia oficial de noticias Saudi Press Agency, por lo que se espera que a final de año se pueda haber alcanzado un número mucho más alto que en el 2014.

    El último reo ajusticiado fue decapitado hace dos días, según medios de comunicación, que citaron fuentes del Ministerio del Interior saudí. Era un paquistaní condenado a muerte por tráfico de drogas.

    Se llamaba Iftikhar Ahmed Mohammed Anayat y un tribunal saudí lo halló culpable de intentar entrar heroína en el país en pequeños globos ocultos en su estómago. Anayat fue decapitado en la ciudad de Jeddah, en el Mar Rojo.

    Los delitos de tráfico de drogas, asesinato, violación, apostasía, robo armado o secuestro se pueden castigar con la pena capital en Arabia Saudí, que aplica una particular y estricta visión de la sharía (ley islámica).

    "Hay delitos sobre los que Arabia Saudí aplica la pena de muerte que no entran dentro de la clasificación de delitos más graves que establece el derecho internacional humanitario y sobre los cuales no estaría prohibida la pena capital. Por lo tanto, van en contra del derecho internacional humanitario", ha denunciado De las Heras.

    Estos delitos, continúa, "son los que se llevan la mayor parte de las ejecuciones. En el 2014, algo más de la mitad de las condenas a muerte fueron por delitos no letales, que no comportaban homicidio, como tráfico o posesión de drogas, secuestro, violaciones o delitos calificados de brujería y hechicería", ha explicado el responsable de AI.

    Según datos de HRW, 38 personas fueron ejecutadas por temas relacionados con drogas. Casi la mitad eran saudíes y el resto, ciudadanos de Pakistán, Yemen, Siria, Jordania, India, Indonesia, Birmania, Chad, Eritrea, Filipinas y Sudán.

    Las autoridades de Riad, la capital saudí, alegan "que el incremento de ejecuciones se debe a que la pena de muerte se utiliza como un acto de justicia, que es una manera de combatir la delincuencia. Pero esto no es así, no hay ningún estudio que demuestre que sirve como medida disuasoria frente al crimen", ha dicho De las Heras.

    AI denuncia que Arabia Saudí asegura que solo se recurre a la pena de muerte tras aplicar las normas más estrictas sobre juicios justos "y esto no es verdad, es uno de los países más preocupantes en cuanto al uso de la pena de muerte y a las sentencias impuestas por las tremendas irregularidades en los juicios", ha señalado De las Heras.

    Algunos acusados no tienen acceso a una asistencia legal, otros son ejecutados tras pasar por juicios en los que el idioma utilizado ha sido el árabe, a pesar de que ellos no lo entendían.

    En Arabia Saudí, además de la pena de muerte, se aplican castigos como amputaciones y flagelaciones por diversos delitos. El caso más conocido en los últimos años es el del bloguero y escritor Raif Badawi, creador de la página web "Free Saudi Liberals" (Liberad a los Saudíes Liberales).

    Badawi fue arrestado en el 2012 por haber insultado al Islam y por apostasía, entre otos cargos. Fue sentenciado a siete años de cárcel y 600 latigazos en el 2013, pero luego, la condena aumentó a diez años de prisión, mil latigazos y una multa.

    La terrible flagelación tenía que aplicársele por partes durante 20 semanas. El pasado 9 de enero lo sometieron a los primeros 50 latigazos, pero la segunda sesión de tortura se ha aplazado varias veces por la débil salud de Badawi.

    "Afortunadamente, la presión internacional, y campañas como la que lleva AI a través de su web han conseguido que no vuelva a ser azotado. Pero esto podría cambiar en cualquier momento", ha alertado De las Heras.

    Además:

    Un miembro de Al Qaeda condenado a muerte en Arabia Saudí
    Etiquetas:
    derechos humanos, pena de muerte, ejecución, Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Raif Badawi, Carlos de las Heras, Arabia Saudí
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