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    Planta de Honda en la ciudad de Celaya (México)

    Los bajos precios del petróleo favorecen la exportación de manufacturas de México

    © AP Photo / Eduardo Verdugo
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    La brusca caída de los precios del crudo podría afectar a los proyectos de exploración petrolera de México, pero a la vez favorecer la exportación de manufacturas, dijo el jueves la agencia calificadora de crédito Moody's en un nuevo informe sobre el país latinoamericano.

    La hipótesis de Moody's es similar a la del banco suizo UBS: los bajos precios de la energía por un periodo prolongado otorgan más competitividad en costos a las industrias de los países emergentes, como México, y a su vez les dan un impulso exportador.

    Si se mantiene la tendencia, la industria manufacturera mexicana –que genera alrededor del 20% del PIB del país–, se vería beneficiada por la caída en los precios de los combustibles.

    La economía mexicana está fuertemente vinculada con la región de libre comercio de Norteamérica desde hace dos décadas, y alrededor de 85% de las exportaciones de manufacturas mexicanas van a EEUU, país vecino con buenas expectativas de crecimiento este 2015.

    Los ingresos petroleros de México se han recortado casi a la mitad en los últimos seis meses, a unos 40 dólares por barril de la cesta mexicana (el jueves se cotizó a 38,62 dólares el tonel), pero "tendrán un impacto limitado sobre la calidad crediticia soberana de México".

    A pesar de que algunos proyectos de exploración de petróleo pueden ser pospuestos —debido al petróleo abaratado por la sobreoferta global de crudo-, "estos retrasos no comprometerían valoración actual de México", que está en el nivel A3 (dos grados debajo de la máxima calificación) con "perspectiva estable", dice Moody 's Investors.

    La deuda soberana de México está bien posicionada para "absorber golpes provenientes de un peso más débil, y los ingresos del gobierno provenientes del petróleo están cubiertos", indica investigadora financiera internacional, aludiendo a coberturas petroleras aseguradas por Pemex en los mercados a futuro para 2015.

    Mal momento para la apertura energética

    Los bajos precios del petróleo podrían afectar las licitaciones para explorar campos petroleros en la llamada Ronda Uno (en la Ronda Cero Pemex se quedó con la explotación de los campos más prometedores), y se demorarían los beneficios derivados de la reforma energética, que por primera vez en 76 años permite la inversión privada en la industria petrolera.

    La petrolera estatal Pemex realizó este jueves una colocación de deuda en los mercados internacionales por 6.000 millones de dólares, la emisión de mayor monto realizado en la historia de México, con el fin de financiar sus propios proyectos de exploración y explotación, y los que emprenderá en asociación con petroleras extranjeras.

    En tiempos de incertidumbre, no solo los precios en picada, sino también el fin del petróleo de fácil explotación y los altos costos para los crudos no convencionales o de aguas profundas, podrían afectar las subastas de campos petroleros.

    El petróleo barato "podría disminuir el interés de los posibles pretendientes y el resultado de las próximas subastas puede ser menos exitoso de lo anticipado", estiman los analistas de la calificadora.

    Ese escenario "llevaría a retrasos en la puesta en marcha de proyectos de exploración de petróleo, si las autoridades deciden limitar o posponer próximas licitaciones", afirma Mauro Leos, analista responsable de Moody's para México.

    Si los proyectos se retrasan, México necesitará más tiempo para aumentar su producción de petróleo, que se ha derrumbado a 2,35 millones de barriles diarios, a niveles de los años 80, erosionando las reservas fiscales del Gobierno cuyos ingresos petroleros representan un tercio de los ingresos totales.

    Pero si una demora más prolongada de los beneficios de la reforma energética "no está en conflicto con la razón que nos llevó a mejorar la calificación de México" al rango A3 en su deuda soberana, argumenta la calificadora.

    En realidad, el impacto de las reformas estructurales será evidente sólo en la segunda parte del gobierno de Enrique Peña, de 2016 a 2018, dijo Moody's, que tiene un 40% del mercado mundial de calificación crediticia, como su principal rival Standard & Poor's.

    La otra cara de la moneda

    Las manufacturas aportan poco menos de 20% del producto interno bruto de México, una de ellas, la emblemática industria automotriz, por ejemplo, ha logrado desplazar a Japón en 2014 como segunda fuente de importaciones de autos en EEUU.

    Desde octubre de 2014, el peso mexicano se ha depreciado un 8,5% ante el dólar, por la caída repentina y brusca de los precios del petróleo.

    Consecuencia: "un peso más débil beneficiaría la competitividad internacional de México, lo cual refuerza las perspectivas de aumento de las exportaciones de manufacturas", aprovechando las mejores perspectivas de crecimiento de EEUU, celebra el Vicepresidente de Moody's.

    Por esa razón, la calificación A3 para México "sigue siendo coherente, incluso si se retrasan los proyectos de petróleos", insiste Leos.

    Los tres niveles A de la escala en los que está posicionado México corresponde a países de "bajo riesgo crediticio, con una susceptibilidad de deterioro a largo plazo", debajo de las más altas calificaciones Doble A y Triple A, para deudas de países con muy bajo riesgo.

    Y la deuda en moneda extranjera de México sólo representa el 20% de la deuda pública, el resto está en pesos, por lo tanto "el impacto potencial de la depreciación en la clasificación del crédito del país es bajo".

    El déficit de ingresos en el presupuesto de este año si los precios siguen en niveles de 40 dólares sería "alrededor de 1,2% del PIB", en 2015, pronostican los analistas.

    Sin embargo, las autoridades mexicanas han cubierto sus ingresos frente a las fluctuaciones en los precios del petróleo. Los seguros comprados por México cubren la brecha con el precio estimado en el presupuesto federal, de 79 dólares por barril, 39 dólares más a precios actuales de 40 dólares el barril.

    Pero si hay otra causa de reducción de los ingresos fiscales –además del petróleo–, el gobierno hará recortes al gasto público para mantener el equilibrio fiscal, anunció el jueves el subsecretario de Finanzas Gustavo Aportela, en una comparecencia ante el Congreso.

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