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    La ola de ataques y derribos de monumentos evocadores del pasado colonial en EEUU parecen haber llegado a Palma de Mallorca, donde el monumento dedicado al santo mallorquín fray Junípero Serra ha sido vilipendiado con el calificativo de 'racista'. Las posturas están encontradas en la isla acerca de un religioso cuya canonización ya causó polémica.

    La estatua erigida en Palma de Mallorca en honor de fray Junípero Serra, fundador de nueve misiones católicas españolas en California en el siglo XVIII y canonizado en 2015 por el Papa Francisco, sufrió daños en la madrugada durante la noche del 22 al 23 de junio.

    El monumento, que representa al misionero franciscano y a un nativo de tierras californianas, amaneció con la palabra racista escrita con pintura roja en su base y también con diversas salpicaduras en la parte baja de su figura. Se da la circunstancia de que el suceso ha tenido lugar luego de que durante el fin de semana anterior se derribasen en EEUU otras dos efigies suyas; una en San Francisco el viernes 19, y la segunda el sábado 20 en Los Ángeles. Estos actos se enmarcan dentro de las tensas jornadas que vive desde hace días el país norteamericano a causa de las multitudinarias protestas antirracistas, que también están generando una atmósfera marcadamente anticolonial.

    El alcalde de Palma, el socialista José Hila, ha criticado el suceso y prometido activar a la mayor prontitud los equipos de limpieza municipales una vez se haya evaluado la forma menos lesiva de eliminar la pintura. Sin embargo, con anterioridad al suceso, una edil del Gobierno municipal de coalición, la concejala de Justicia Social, Feminismo y LGTBI Sonia Vivas, de la formación Unidas Podemos, ya publicó en la red social Twitter un mensaje pidiendo la retirada de la estatua. Su posición no es compartida por el alcalde, que circunscribe el tweet de Vivas al ámbito personal y no al equipo de gobierno municipal.

    Críticas desde varios ámbitos

    La oposición del consistorio, conformada por los partidos PP, Ciudadanos y Vox, ha condenado el acto vandálico y critica al unísono la postura adoptada por Sonia Vivas. Otro tanto ha hecho el Obispado de Mallorca, que mediante un comunicado oficial "lamenta y condena" que "un movimiento internacional renovado para sanar recuerdos y corregir las injusticias del racismo" haya sido "secuestrado por algunos en un movimiento de violencia, saqueos y vandalismo".

    La organización Hispanic Council, que se dedica al fomento de las relaciones entre EEUU y España, también ha comentado en otro comunicado el acto vandálico cometido con la estatua de fray Junípero Serra y ha manifestado que el cuestionamiento de su figura "carece de rigor histórico".  

    "Es también un ataque al legado hispano de EEUU y de California, que se debe cuidar y respetar, como el propio Junípero enseñó en su tiempo de dedicación y servicio a la población nativa", ha señalado.

    Una canonización polémica

    Fray Junípero Serra, que se llamaba Miguel José Sera Ferrer, fue canonizado en 2015 en Washington en un acto que ofició el Papa Francisco I, también perteneciente a la orden franciscana.

    El proceso por el que Serra fue declarado santo estuvo revestido de polémica desde el principio, pues se ejecutó mediante la llamada canonización equivalente. O lo que es lo mismo, no porque mediara la constatación de un milagro, sino debido a la supuesta veneración popular que se le profesaba. Sin embargo, las críticas acompañaron de inmediato la iniciativa, como atestiguaron las declaraciones de las organizaciones de indígenas nativos americanos. El Congreso Nacional de Indígenas Americanos (NCAI, por sus siglas en inglés) denunció el papel del santo mallorquín en la esclavización, tortura y tácticas violentas practicadas contra los pueblos autóctonos a través del sistema de misiones que ayudó a crear.  

    Cervantes, también pintado

    Los actos desatados en EEUU contra todo símbolo del pasado colonial de estos territorios no sólo conciernen a figuras relacionadas con la evangelización del continente, sino también con representantes del mundo de la cultura.

    En una especie de totum revolutum donde no se distinguen personalidades ni sus actividades, la estatua del literato Miguel de Cervantes también ha sido recientemente objeto de ataques con pintura roja en la ciudad de San Francisco, donde en una escribieron el insulto bastard. Paradójicamente, el propio Cervantes sufrió varios años de esclavitud.

    El negocio esclavista en España

    En España no es nueva la atmósfera de crítica hacia cualquier personaje autóctono sospechoso de ejercer prácticas criminales durante la conquista de América y su desarrollo colonial.

    En marzo de 2018 el Ayuntamiento de Barcelona procedió a retirar la estatua erigida en honor Antonio López y López, primer marqués de Comillas, por estos motivos. Empresario colonial y mecenas cultural según la historia oficial, "hizo fortuna en las Américas, en el siglo XIX, con el tráfico de esclavos y esclavas que traía desde las costas africanas hasta Cuba", argumentó entonces el consistorio barcelonés para llevar a cabo la retirada del monumento.

    Y sin pisar jamás los territorios de América del norte, el comercio de esclavos se conecta también con la figura de Cristóbal Colón, quien se dedicó a este negocio antes de que la Corona de España prohibiera tal práctica en 1542 en América a excepción de tres supuestos: los indios caníbales, los indios esclavizados por otros indios, y los capturados durante las guerras justas. Las estatuas del navegante también han sido objeto de la ira de los manifestantes en muchas ciudades de EEUU.

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    Unidas Podemos, estatua, Papa Francisco, Palma de Mallorca, protestas
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