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    Decenas de miles de personas se reunieron en la plaza de San Pedro para ver al papa Francisco pronunciar su tradicional bendición 'Urbi et Orbi' desde el balcón de la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.

    El papa Francisco pidió que Jesús Cristo "sea luz para tantos niños que sufren la guerra y los conflictos en Oriente Medio y en diversos países del mundo".

    Entre los Estados afectados por las crisis el santo pontífice mencionó "al querido pueblo venezolano" y a la "querida" Ucrania, la cual actualmente "aspira a soluciones concretas para alcanzar una paz duradera".

    "Que el pequeño Niño de Belén sea esperanza para todo el continente americano, donde diversas naciones están pasando un período de agitaciones sociales y políticas", instó el primado de la Iglesia Católica.

    Francisco imploró además que la luz de Cristo "sea consuelo para el amado pueblo sirio, que todavía no ve el final de las hostilidades que han desgarrado el país en este decenio", y además "inspire a los gobernantes y a la comunidad internacional para encontrar soluciones que garanticen la seguridad y la convivencia pacífica de los pueblos de la región".

    El Papa recordó igualmente al pueblo libanés, que necesita ayuda para salir de la crisis actual, a la gente de Irak, Yemen, que padece una catástrofe humanitaria y a los habitantes de la Tierra Santa, quienes "aguardan días de paz, de seguridad y de prosperidad".

    "Que haya paz para la población que vive en las regiones orientales de la República Democrática del Congo, martirizada por conflictos persistentes", resaltó Francisco, quien rogó además por consuelo "para cuantos son perseguidos a causa de su fe, especialmente los misioneros y los fieles secuestrados, y para cuantos caen víctimas de ataques por parte de grupos extremistas, sobre todo en Burkina Faso, Malí, Níger y Nigeria".

    En la parte final de su mensaje el pontífice rezó por los refugiados, que se ven obligados "a atravesar desiertos y mares, transformados en cementerios" por culpa de "las injusticias".

    "La injusticia les niega lugares donde podrían tener la esperanza de una vida digna y les hace encontrar muros de indiferencia", subrayó Francisco.

    El Papa expresó su fe en que Jesús logre tarde o temprano ablandar el corazón de cada persona, "a menudo endurecido y egoísta", para convertirlo en un instrumento de su amor.

    Esta bendición es impartida anualmente por el sumo pontífice en dos fechas: el Domingo de Pascua y el día de Navidad, el 25 de diciembre. También es pronunciada por el obispo de Roma el día de su elección al cargo máximo de la Iglesia católica, tras el cónclave.

    Urbi et orbi es una expresión que viene del latín y significa 'a la ciudad [de Roma] y al mundo'. Como sugiere su nombre, es acompañada por miles de fieles que acuden a la plaza de San Pedro, en el corazón del Vaticano, así como por millones de católicos alrededor del globo a través de televisión, radio e internet.

    Etiquetas:
    basílica de San Pedro, Navidad, Navidad, Vaticano, Papa Francisco
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