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    El papa Francisco ha mostrado su pragmatismo y ambigüedad al exonerar al pederasta fundador mexicano de la Legión de Cristo y reivindicar al recién beatificado arzobispo salvadoreño mártir Oscar Romero, en la misma semana, dice a Sputnik Nóvosti el vaticanólogo José Antonio Alonso Herrero.

    "Las dos intervenciones de Francisco muestran la manera ambigua de comportarse de este papa: por una parte hace un reconocimiento de la persecución de Romero por sus propios obispos salvadoreños, antes de ser martirizado; y por otra parte otorga la indulgencia plenaria a Maciel y a los Legionarios", señaló el autor del libro "Topar con el Vaticano".

    La indulgencia plenaria otorgada por el papa Francisco al fundador Marcial Maciel (1920-2008), a los integrantes de la congregación y a su ala secular, el Regnum Christi o Legión de Cristo "es una noticia que se pude volver en contra del mismo papa y la Iglesia católica", considera el autor de libro dedicado a examinar la dualidad del papa, como líder religioso y jefe de Estado a la vez.

    Los delitos de Maciel, quien mantuvo una doble vida, casado, padre de al menos tres hijos, de quien abusó según sus testimonios, y consumidor de morfina, "no es un tema que se puede olvidar así nomás, hubo muchas víctimas de abusos sexuales, incluidos sus propios hijos, cuyos daños aún no han sido resarcidos", dijo Alonso Herrero, un ex jesuita de origen español.

    "Por parte nos consta a quienes conocemos la escena centroamericana desde hace varios años, la intervención tan lúcida de reconocer con más claridad a Monseñor Romero, que deben compartir otros teólogos jesuitas como (Jorge Mario) Bergoglio", dijo el especialista en temas del Vaticano, quien ingresó a la Compañía de Jesús en los años 50 del siglo XX.

    Monseñor Romero, asesinado en 1980 por un sicario de un tiro al corazón en una misa en San Salvador, "una vez muerto –yo era sacerdote joven y fui testigo de eso– fue difamado, calumniado, ensuciado; su martirio se continuó incluso por hermanos suyos en el sacerdocio y en el episcopado", dijo el papa Francisco este viernes en un discurso improvisado en Roma, un día después de exonerar a los Legionarios en su 70 aniversario.

    "Los delitos de Maciel constituyen un tema muy bien reconocido por los mismos Legionarios y la Santa Sede", dice el autor.

    El mexicano de familia acomodada que sería fundador de los Legionarios llegó a principios de 1940 a España y fue recibido por la Compañía de Jesús a la que pertenece Francisco.

    "Pero los propios jesuitas, después de cierto tiempo, en los años 50 pusieron en alerta a la Iglesia sobre Maciel, porque su manera de actuar ya era sospechosa, era morfinómano; y después aparecieron los hijos, tuvo por varias mujeres ocultas", reseña el sociólogo de la religión católica.

    "Es una ambigüedad imperdonable la de Francisco, no tiene ningún sentido que el papa otorgue la indulgencia como si fuera un episodio superado", sostiene.

    En vísperas de una vista anunciada por Francisco a México en 2016 "los Legionarios, por ser seguidores de Maciel deben mostrar una conducta explícita, pedir perdón y resarcir los daños a las víctimas que padecieron a su líder, incluyendo sus hijos", dice el exjesuita.

    Las contradicciones de Francisco son grandes: "el papa le da la razón a Romero y nos da la razón a quienes hemos seguido desde hace décadas el caso y su beatificación a toro pasado, como dijo el teólogo jesuita Jon Sobrino, cuando se negó a asistir a una beatificación aguada".

    El papa ha reconocido este viernes que "después de haber dado su vida, siguió dándola dejándose azotar por calumnias", muchas de ellas provenientes de su propio episcopado, dijo Francisco sobre Romero.

    Pero en el caso de la indulgencia otorgada a Maciel y los Legionarios "afecta a cientos de miles de personas engañadas" por su doble vida que se confirmó cuando sus hijos salieron del closet.

    Los legionarios "no merecían la indulgencia porque supone que han saldado cuentas con las víctimas de esa congregación, y eso no ha ocurrido todavía, tampoco hay un arrepentimiento y un reconocimiento rotundo ante la ley", reclama.

    Es parte de la dualidad del Vaticano: en el aspecto jurídico –explica– desde que el papa Pío XI gracias a un tratado de 1929 con Benito Mussolini, la Iglesia católica adquiere la capacidad de formar un Estado sui generis.

    "Pero si Roma quiere ser reconocida como Estado responsable, debe aceptar y cumplir las reglas de derecho internacional, reclamado por las Naciones Unidas, porque una cosa es el papel del Papa como líder de la iglesia católica y otras son su obligaciones ante el mundo como jefe de Estado", puntualiza.

    Etiquetas:
    Marcial Maciel, José Antonio Alonso Herrero, Óscar Romero, Papa Francisco
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