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    Isabel Pifarrer: "Moscú cambió mi vida radicalmente"

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    Javier Benítez
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    La maleta que traía cargada de ilusiones estaba muy por encima del frío invernal que le recibió en Moscú aquel febrero de 2014. Y es que salió desde su México natal con una idea muy clara: darle un giro a su vida, que era exitosa. Pero se encontró con una sorpresa: no fue ella quien cambió su vida en la capital rusa, sino que fue Moscú que lo hizo.

    Isabel aclara por qué no le afectó tanto el frío moscovita al llegar: "La euforia por venir y realizar un cambio, esa ilusión, no me hizo hacer caso a tanto invierno".

    "Originaria del Puerto de Veracruz, México, de esos puertos donde el calor, las olas del mar y la brisa, los cocos y las palmeras, todo te arropa con la sonrisa de la gente", expresa Isabel de forma poética, con un dejo de nostalgia y con el rostro iluminado por los recuerdos vivos, al hablar sobre su lugar de origen.

    El destino elegido no fue casual: anteriormente ya había visitado Moscú porque una hermana suya vivió muchos años en Rusia. Por eso, lo que más le impactó de esta llegada "fue el hecho de venir por otro motivo: no el de una turista, sino por todo lo que se desencadenó con la llegada".

    Una oferta de trabajo en la capital rusa facilitó las cosas. Aunque no comenzó sus labores inmediatamente, pues tuvo que esperar durante cuatro meses hasta que se culminaran los trámites de rigor para integrarse a las actividades.
    Eso no fue un problema para esta mexicana, que aprovechó ese tiempo para disfrutar de sus sobrinos, de su hermana, hacer vida familiar, y recibir a una amiga que llegó para visitarla.

    Pero mejor aún: este impasse a la espera de la conclusión de los trámites, le dio la mayor recompensa, porque llegó a su vida algo que había estado esperando por mucho tiempo: el amor. Conoció a quien hoy es su esposo. Como dice Isabel, "el destino tenía que unirlos", porque él había llegado a Moscú 6 meses antes que ella.

    La boda llegó unos meses más tarde en Veracruz, donde recibió todo el apoyo de su familia, y la asistencia de invitados extranjeros por parte del novio, en una celebración que permanece en sus retinas.

    Llegar a Moscú "fue reinventar otra Isabel. Me cambió la vida, por supuesto que estoy feliz, estoy realizada como mujer", dice, y habla de la ilusión en su búsqueda por ser padres. Su trabajo, el mejor que ha tenido en su vida como ella misma lo confiesa, combinado con otras actividades y su vida social, donde también está integrada a las "Damas latinas", le permiten tener una vida plena.

    "Moscú tiene una gran variedad en gastronomía. Nunca había estado en una ciudad como ésta en ese sentido", confiesa Isabel, y añade que al tratarse de una ciudad tan grande es muy cosmopolita, y las personas de las distintas nacionalidades difunden el amor a ciertas cosas, como el amor al arte o a ciertas actividades que no las había encontrado en otros lugares.

    Destaca y admira tres cosas de esta sociedad: un nacionalismo bien entendido; que la mujer rusa es impecable de pies a cabeza; y la cultura que tiene el pueblo ruso.

    Isabel le llama mucho la atención el contraste entre el invierno y el verano en este país, y no sólo por las temperaturas. En verano le sorprenden los colores de los que se valen los rusos para sus vestimentas y calzados; y que aprovechen al máximo los rayos del sol en los parques, y las terrazas de los cafés.

    Confiesa que Moscú le ha dado una madurez que no tenía, y que durante los últimos tres años sintió que a pesar de que sus principios no se transformaron, sí lo hicieron sus pensamientos. "Estos tres años me han dado el madurar, el respetar y el meditar cada hecho".

    En julio de 2017 Isabel Pifarrer y su esposo le dirán "adiós" a Moscú. Como ella misma reconoce, llegó a esta ciudad con una maleta que traía muchas ilusiones, y se irá con una vida plena de felicidad. "Moscú cambia mi vida radicalmente, hace vibrar mi vida, y de una euforia por venir se vuelve una ficción, pues no soy rusa, pero sí me llevo un agradecimiento total e infinito a Moscú, que ha sido conocer al hombre de mis sueños", concluye.

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    Isabel Pifarrer, Moscú, México, Rusia
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