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    Bloqueo a Catar: "Arabia Saudí no consiguió ninguno de sus objetivos"

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    Catar aumentó y fortaleció su independencia económica y logística de Arabia Saudí y demás vecinos del Golfo Pérsico, tras casi cuatro años de bloqueo. Finalizado el cerco diplomático, y como señal, el organizador del próximo Mundial de Fútbol podría aceptar compartir sedes, una aspiración que los saudíes arrastran desde antes del conflicto.

    El 5 de enero el emir de Catar, el jeque Tamim ben Hamad Al-Thani, y el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, sellaron con un abrazo el fin del bloqueo impuesto desde hace casi cuatro años, previo al inicio de la reunión del Consejo de Países Árabes para la Cooperación en el Golfo.

    No se producía un encuentro similar desde antes del 5 de junio de 2017, fecha en la que, impulsados por el reino saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahrein y Egipto impusieron un cerco diplomático contra Catar. Su objetivo era que modificara su política exterior porque, según sostenían, traía inestabilidad a la región.

    13 puntos incluyeron estos países como condiciones para levantar el bloqueo, que entre otras cosas dejó a la nación vecina prácticamente incomunicada. Dentro de las exigencias figuraban la interrupción de vínculos con "organizaciones terroristas", el alejamiento de Irán, la eliminación de la base militar turca en su territorio y el cierre de la cadena de TV Al Jazeera.

    Todo bajo control

    Ninguno de esos objetivos se cumplió. Lejos de verse afectado interna o externamente, Catar permitió aumentar las capacidades de la base turca, mientras estrechaba aún más su vínculo con Irán. En tanto, obtuvo un mayor grado de independencia de sus vecinos.

    El experto Ignacio De Terán apuntó en diálogo con Sputnik que ejemplo de esto "son los tambos con vacas suizas y los invernaderos de frutas tropicales que organizaron durante el tiempo del embargo para lograr la soberanía alimentaria".

    El investigador y profesor del Departamento de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid también destacó la estrategia, teniendo en cuenta que "este bloqueo paralizaba la prolongación geográfica de Catar, que salvo un pequeño espacio de aguas internacionales que lo enfocan hacia Irán, estaba totalmente rodeado".

    "No es anecdótico lo de la producción de leche", valoró De Terán al mencionar que igual que otros productos alimenticios o de manufactura "venían directa o indirectamente a través de Arabia Saudí (...) era algo colosal y se ha demostrado que cuando se tiene dinero como Catar y cierta infraestructura en sus puertos y aeropuertos, conseguís cosas tan curiosas como esas".

    Por estos y otros aspectos, Catar "avanzó hasta el punto de demostrar en este periodo de tiempo, y lo sigue haciendo ahora, que puede prescindir completamente de mantener una relación cordial con Arabia Saudí", que en aquel momento era su principal anclaje, vecino por tierra y por mar junto con Bahrein y EAU.

    Para el académico español "quedó demostrado que a veces un bloqueo que te hace tu vecino principal y socio da lugar a que el país se desarrolle. Ni en la sociedad ni en la prensa catarí hay una sensación de que ellos necesitaban romper el embargo como fuera", acotó.

    Fáctor fútbol

    "Una de las razones de las que se habla menos en el origen de este bloqueo y su desarrollo es la cuestión del Mundial, porque los saudíes y emiratíes, aunque en menor medida, se vieron conmocionados cuando Catar consiguió la designación", indicó De Terán.

    El experto recordó la ofensiva mediática y diplomática emprendida por Riad cuando se conoció que la FIFA había elegido el territorio catarí como único escenario de la Copa del Mundo de 2022.

    "Para los saudíes era muy importante conseguir un tipo de acuerdo para que algunos partidos se puedan celebrar fuera de Catar", dijo el entrevistado sobre las aspiraciones de la principal monarquía árabe.

    Para reflotar esa posibilidad se precisaba el fin del embargo. "Probablemente veamos una nueva ofensiva, esta vez mucho más calmada para conseguir que se repartan la sedes", agregó el experto.

    Este podría ser uno de los objetivos que se fijó Arabia Saudí para "poder reclamar a posteriori una pequeña victoria: que ha conseguido repartirse el melón del Mundial".

    Otro logro saudí —coincidió De Terán— podría ser que Catar se sume a los países que recientemente establecieron relaciones diplomáticas con Israel bajo los auspicios saudíes como Bahréin y EAU.

    "Catar sin ningún problema puede firmar la paz con Israel puesto que nos tiene acostumbrados a este tipo de maniobras a dos y tres bandas. Pueden tener una base de EEUU y al mismo tiempo lazos de amistad y comerciales tan notables con Irán", indicó.

    Hacen gala de "una política exterior muy abierta y dinámica", pese a lo cual De Terán no cree que, en el corto plazo, "haya un cambio en la hoja de ruta catarí a este respecto".

    La estrategia de Doha sería mantener abiertos los círculos pseudoficiales con Israel, "pero sin ir más allá en la línea de un acuerdo de paz. El problema de Arabia Saudí es que no tiene mecanismos, ahora menos que nunca, para presionar a Catar a firmarlo", concluyó.

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    Mundial de Fútbol 2022 en Catar, Israel, Bahréin, Golfo Pérsico, Arabia Saudí, bloqueo, Oriente Medio, Catar
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