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    "De las potencias, China no fue de las que terminó más golpeadas en 2020"

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    Las proyecciones y recomendaciones para invertir en 2021 coinciden en poner como destino principal a Asia y China en particular, por ser el motor de la recuperación económica y del consumo al finalizar este año. Un panorama distinto al que se pronosticaba a comienzos de año, cuando el COVID-19 parecía ser solo un problema asiático.

    Cuando en marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al COVID-19 como pandemia, todas las miradas se dirigieron a Pekín, que fue acusado de ocultar información y difuminar el virus por todo el planeta intencionalmente.

    Esa línea es la que todavía mantiene el saliente presidente de EEUU, Donald Trump. Pero no así el resto de la comunidad internacional que por el contrario destaca la gestión que China hizo de la enfermedad en su territorio y la colaboración que desplegó por todo el mundo.

    Ahora no solo se convirtió en el principal foco de inversiones para 2021, sino que su reactivación está haciendo revivir a las economías de muchos países que tienen al gigante asiático como principal destino de sus exportaciones.

    "En febrero, desde este lado del mundo estaba toda esta idea acerca de qué iba a pasar con Asia (...) en ese momento los análisis decían que se terminaba el ascenso de China", recordó en diálogo con Sputnik el experto en temas asiáticos Diego Telias, docente de Evolución Política y Económica de Asia Oriental de la universidad ORT de Uruguay.

    Se refería a la idea instalada de que el supuesto ocultamiento inicial de información hecho por Pekín terminaría afectando gravemente uno de sus principales activos internacionales: el soft power o poder suave. El término refiere a la capacidad de un Estado para incidir en las acciones de otros por intermedio de una combinación de aspectos culturales, ideológicos y diplomáticos.

    "Sin embargo, haciendo un balance de 2020 China no fue de los que terminó más golpeados en comparación con el resto de las potencias. Ha sorteado bastante bien esta pandemia, con una recuperación económica bastante mejor de lo que es por ejemplo la de EEUU o Europa", valoró Telias, doctorando en Ciencia Política de la Universidad Católica de Chile.

    "Podríamos decir que este panorama negro que se avizoraba en enero, por lo menos para China no fue tan así", agregó.

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    Entre los aspectos que más allá de la pandemia y su impacto determinan que 2020 no sea un año perdido para el continente asiático y su hegemón chino, fue la firma en noviembre del mayor acuerdo de comercio mundial suscrito hasta el momento.

    Se trata de la Asociación Económica Integral Regional —RCEP por su sigla en inglés— que involucra a 13 países asiáticos —los 10 de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, más China, Japón y Corea del Sur— y dos de Oceanía: Australia y Nueva Zelanda.

    "Es un acuerdo comercial que tiene la importancia de reunir muchos de los países de Asia-Pacífico, alrededor de 30% del población mundial y también 30% del Producto Bruto Interno de todo el mundo. Eso habla de las dimensiones de este acuerdo pero también del motor que fue China no solo en la negociación", destacó Telias.

    Entre los principales desafíos del próximo año para el gigante asiático y su principal área de influencia, el académico de origen uruguayo enumeró tres. El primero se vincula al 14° Plan Quinquenal de la República Popular China, que regirá entre 2021 y 2025, y sobre el cual el Gobierno ya anunció que tendrá ajustes teniendo en cuenta las circunstancias pospandemia.

    El segundo desafío está representado por el cambio de titular en la presidencia de EEUU, que a partir del 20 de enero quedará en manos del demócrata Joe Biden. Quedará detrás el ciclo de Donald Trump, caracterizado desde su inicio en 2017 por la confrontación directa con Pekín.

    "Si bien demócratas y republicanos comparten gran parte de la mirada con respecto a China, Biden no es lo mismo que Trump. Hay que ver qué va a pasar allí, cuáles serán las respuestas de EEUU a las iniciativas de China", apuntó.

    El gigante y su contexto

    La tercera variable a tener en cuenta durante 2021 es el comportamiento de los "países de la región" en esta situación. Entre ellos Australia y Japón, dos aliados históricos de EEUU desde el final de la Segunda Guerra Mundial y que conforman, junto con Europa, el llamado mundo occidental.

    Ambos, entre otros países que están dentro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y son clave para Washington como Indonesia o Taiwán, han recompuesto paulatinamente sus vínculos con Pekín, al punto que forman parte del acuerdo comercial RCEP. De ahora en más "hay que ver cómo responden a las circunstancias que vayan surgiendo entre EEUU y China", planteó el entrevistado.

    "Biden buscará espacios de cooperación. Se puede abrir principalmente en esto de la guerra comercial, a ver si se encuentran nuevamente instancias de diálogo", proyectó Telias, para quien sin embargo serán varios los roces entre las dos principales potencias globales.

    "EEUU seguirá criticando lo que son las líneas rojas de China: Taiwán, Hong Kong y el tema de los derechos humanos. Todo lo relativo a la parte de soberanía de Pekín y de intromisión en sus asuntos internos va a generar rispideces, y no creo que eso desaparezca de un día para el otro", concluyó.
    Etiquetas:
    EEUU, Joe Biden, crisis económica, economía, inversiones, COVID-19, pandemia de coronavirus, coronavirus de Wuhan, Asia, China
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