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    A 75 años del Tribunal de Núremberg, o el horror convertido en justicia

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    El 20 de noviembre de 1945 comenzó el Tribunal de Núremberg que juzgó los crímenes del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, fundamentalmente el genocidio judío en los países invadidos por la Alemania de Adolf Hitler. Se trató de un juicio histórico que sentó las bases del Derecho Penal Internacional (DPI).

    Duró casi un año, hasta el 1° de octubre de 1946, y tuvo su inicio dos meses después de finalizado el conflicto. Los acusados fueron 24 y se les imputaron diversos delitos, agrupados en tres secciones: crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

    Al finalizar 12 oficiales nazi fueron sentenciados a la horca, tres a cadena perpetua, cuatro a penas de entre 10 y 20 años, tres fueron absueltos y dos quedaron sin condena.

    "Es donde todo comenzó de manera más clara y estructurada", dijo a Sputnik el jurista argentino Eduardo Toledo, especialista en Derecho Penal, sobre el factor fundacional de ese proceso para el derecho internacional.

    "Muchas cosas pasaron después, pero el antecedente previo a Núremberg es el intento, después de la Primera Guerra Mundial a través del Tratado de Versalles, de juzgar al kaiser alemán, cosa que nunca ocurrió", indicó.

    Un largo camino

    Toledo se desempeña como asesor senior en DPI en la Academia Internacional de los Principios de Núremberg, ubicada en esa ciudad alemana y muy cerca de donde se llevó a cabo el histórico tribunal.

    "En la academia difundimos el DPI a través de la investigación y de eventos que generan discusiones sobre el tema. Tomamos como base el documento que creó la Comisión de Derecho internacional de la ONU en 1950, que son los siete principios de Núremberg", dijo a Sputnik.

    Estos principios se desgranaron e identificaron después de los juicios y "establecen reglas muy concretas de lo que se debe respetar en el derecho penal internacional". Tal es la relevancia del mencionado tribunal que se puede establecer una "conexión directa" con la Corte Penal Internacional (CPI) vigente en el presente, apuntó.

    Sin embargo después de Núremberg vino la Guerra Fría entre la Unión Soviética y EEUU lo cual, según Toledo, "lamentablemente hizo que el desarrollo del derecho penal internacional se frenara de alguna manera".

    Otros hitos entre Núremberg y la CPI fueron "los tribunales ad hoc para Yugoslavia y Ruanda, que son también un gran elemento que motivó que en 1998 finalmente se adoptara el Estatuto de Roma, que llevó a la CPI".

    "Fue todo un desarrollo legal acompañado de gran militancia de profesores primero, jueces, abogados y en 1998 también la sociedad civil tuvo un rol fundamental para empujar a los Estados a que se adoptara la CPI y en el 2002 entrara en funcionamiento", resumió Toledo.

    En retrospectiva

    El investigador principal del Instituto de Ciencias Penales de México, Juan Carlos Abreu y Abreu, dijo a Sputnik que si bien los siete principios se mantienen vigentes, fueron "evolucionando de acuerdo con las circunstancias”, pues los tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial ofrecieron escenarios diversos.

    "La justicia penal internacional ha tenido que atacar fundamentalismos, nacionalismos, que se han convertido a la postre en terrorismo. Ese es uno de los puntos sobre los cuales podríamos evaluar estas experiencias a partir de los juicios de Núremberg", apuntó.

    Para Toledo, en el marco de todos los aspectos positivos que dejó el juzgamiento a los oficiales nazis, hay otros que pueden ser criticables, aunque hay que observarlos "con los lentes de la época". "Por ejemplo que no existiera un tipo penal que hablara de este crimen de lesa humanidad, y que tampoco existiera precedente sobre este tipo de mecanismo jurisdiccionales".

    Asimismo se refirió a una de las principales objeciones que se le hacen, en el sentido de que "se aplicó la justicia de los vencedores", dejando al margen aquellos delitos que pudieron haber cometido los países que derrotaron a Alemania.

    "A pesar de eso creo que fue una experiencia que tomó dimensión universal en todos los tiempos. El fin de la guerra no significó juicios sumarios en los cuales se anticipara que fueran ejecutados los perpetradores", destacó.

    "Fue un ejercicio de casi un año en el que hubo pruebas, y se permitió que los 24 líderes nazis que fueron juzgados hicieran declaraciones", agregó.

    Rescatando al fiscal Rudenko

    El académico mexicano destacó especialmente el rol que jugó el fiscal jefe Román Rudenko designado por parte de la Unión Soviética para el Tribunal de Núremberg. "Es un personaje que se ha desconocido en occidente y sobre todo en el continente americano merced a la Guerra Fría (...) se trató de invisibilizar aspectos que fueron propios del proceso", lamentó.

    "El fiscal Rudenko cumplió un papel fundamental. Él preparó la presencia de Friedrich Paulus, un oficial de alto rango alemán que había transmitido las órdenes de genocidio en territorio soviético", ilustró, en referencia al oficial que el régimen nazi creía muerto y que echó por tierra los argumentos que venían presentando los acusados para deslindar responsabilidad.

    "La estrategia litigiosa de Rudenko fue extraordinaria. Más aún, logró presentar documentales en los cuales se hacía evidente el genocidio al pueblo soviético. Fue contundente, mientras otros fiscales se detuvieron en cuestiones más bien semánticas", destacó

    Sobre los aprendizajes que dejó el Tribunal de Núremberg, Abreu y Abreu opinó que "hoy nuestro reto, tras 75 años de los juicios es revisar nuevamente los datos, ver esos espacios oscuros por el proceso de la Guerra Fría y tomar otra versión. Creo que como humanidad esta versión nos debe servir".
    Etiquetas:
    crímenes de guerra, Guerra Fría, Unión Soviética, URSS, Segunda Guerra Mundial, Alemania nazi, Núremberg, Juicio de Núremberg
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