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    A 30 años de la reunificación alemana, "EEUU quiere desenganchar a Europa de Rusia"

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    A 30 años de su reunificación, Alemania se posiciona como potencia y motor de la integración europea. Pero no logró superar barreras como la escasa representación política del este en el Gobierno Federal, o las inequidades salariales que se mantienen a un lado y otro del muro que dividió al país durante 28 años.

    El 3 de octubre de 1990 se concretó la reunificación física, política y económica de Alemania, dividida hasta entonces en el este y el oeste a consecuencia de la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial, y del Muro de Berlín, construido en 1961.

    Así como las potencias vencedoras acordaron la partición en 1949, el 12 de septiembre de 1990 suscribieron en Moscú el llamado Tratado Dos más Cuatro. La Unión Soviética, EEUU, Francia y Reino Unido, las potencias aliadas vencedoras de la II Guerra Mundial que se repartieron Alemania después de la conflagración bélica, acordaron con la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana (RDA) la convergencia de ambos países.

    "La reunificación tuvo una cuestión bastante imprevista como todo lo que pasó por entonces. Cuando cae el Muro de Berlín, en noviembre de 1989, se pensaba que la reunificación se iba a dar en un plazo no menor de cinco años", dijo a Sputnik el doctor en relaciones internacionales argentino Alberto Hutschenreuter.

    "Pero menos de un año después Alemania se reunificó, lo que implicó un impacto inesperado", consideró el experto.

    Tras este rápido proceso "físico" se abrieron diferentes etapas de una asimilación que "hasta hoy no tiene los resultados esperados", dado que si bien en los aspectos económicos, tecnológicos y digitales se puede considerar igualitario en su desarrollo, "en lo emocional incluso 30 años después se observan diferencias", apuntó.

    Luces y sombras

    De acuerdo con Hutschenreuter "no se ha podido lograr uniformidad en relación con las dos Alemanias y permanecen las diferencias" entre los habitantes de una y otra parte, aunque como país haya conseguido convertirse "en el acto principal de la Unión Europea".

    "La unificación se puede decir que fue un éxito. Es uno de los países con tasas más bajas de desempleo incluso con la pandemia", al tiempo que se consolidó no solo como potencia institucional sino como el actor que tracciona a Europa. "Quedan cuestiones de carácter básicamente económico emocional de la reunificación", sostuvo.

    Una serie de investigaciones publicadas con motivo del 30 aniversario aportan datos actuales. Mientras que el PBI por habitante en el este se ha cuadriplicado desde 1990, el salario medio del este sigue siendo sólo 88,8% del correspondiente a un alemán occidental.

    Por otro lado, el poder económico de los antiguos estados comunistas es sólo 73% de los occidentales, que a su vez tienen menos personas sin trabajo, mayores precios de la tierra y de ingresos fiscales, según el diario inglés The Guardian.

    Otro dato: en la conformación de los gobiernos desde 1990 a la fecha hay una subrepresentación política del este.

    "A mediados de este año, de aproximadamente 13 ministros solamente uno provenía del este alemán", comparó Hutschenreuter.

    Nostalgia a la alemana

    El experto remarcó que "la unificación se da bajo los términos socioeconómicos políticos de la Alemania occidental, permaneciendo dentro de la OTAN y sin efectivos soviéticos en Alemania del este".

    Se refería al hecho de que tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética se impuso el capitalismo y sus características intrínsecas como sistema global.

    "La rémora de la unificación se encuentra en las diferencias que aún existen entre la parte occidental y la que pertenece a las repúblicas del este. Allí domina esta situación con el término ostalgie", apuntó en relación con el acrónimo de las palabras Ost y Nostalgie, que alude a la nostalgia de la vida en tiempos de la antigua RDA.

    "La nostalgia está relacionada con que había cierta seguridad económica, empleo asegurado, seguridad pública. No quiere decir que estuvieran bien, pero ellos sentían que estaban cómodos porque era la Alemania en la que crecieron", explicó el doctor en Relaciones Internacionales.

    Por el contrario, con la reunificación "tuvieron que cambiar trabajos, ser reasignados" y como consecuencia perdieron nivel de ingreso, entre otras cosas.

    Alemania y su contexto

    En los 30 años desde la reunificación, las relaciones internacionales y las alianzas que forjaron el orden global vigente están en discusión por varias razones. Entre ellas, el ascenso de potencias emergentes como Rusia, China, Irán y Turquía, en paralelo a indicios varios de ruptura entre EEUU y Europa.

    Hutschenreuter considera que "Alemania —y por tanto Europa— deberá tener una política propia". Esto se asocia con las relaciones crecientes entre Moscú y Berlín, por ejemplo con la construcción del gasoducto Nord Stream 2. "Para Alemania es funcional y ventajosamente económico recibir el gas de territorio a territorio", destacó.

    "EEUU tiene la idea de ser el principal productor de petróleo y gas con las nuevas formas de extracción, quiere desenganchar a Europa y particularmente Alemania de Rusia y ser el que le proporcione energía", explicó.

    El doctor en Relaciones Internacionales aclaró que esto implicaría cambios económicos y de infraestructura que Europa no parece dispuesta a realizar. De hacerlo, entre otras cosas, "seguiría siendo el vasallo estratégico de EEUU y esto en un mundo como el que viene no va a poder ser. Europa tiene que pensar geopolíticamente en sí misma", afirmó.

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    Nord Stream 2, EEUU, Rusia, URSS, Europa, Muro de Berlín, política, reunificación, Alemania Occidental, Alemania del Este, Alemania
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