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    ¿Qué tan sólido es el acuerdo entre Serbia y Kosovo triangulado con EEUU?

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    "EEUU y la Unión Europea llevan más de una década poniendo mediadores con resultados mixtos. Este año se produjo la conjunción de varios factores, uno es la campaña por la reelección de Donald Trump", dijo a Sputnik el analista argentino Matías Iglesias sobre los acuerdos entre Serbia y Kosovo con Washington.

    "Es un acuerdo de cada país con EEUU —el texto es el mismo— porque Serbia necesitaba que fuera de esa manera, si no se podría interpretar que reconoce a Kosovo como contraparte. Pero eso nunca fue parte del acuerdo. Serbia nunca estuvo dispuesto a conceder el reconocimiento a Kosovo", aclaró el máster en Estudios Geopolíticos por la Universidad de Karlova de República Checa.

    En estos pactos hay un componente diplomático no menor, al desplegar un paraguas sobre la cuestión de reconocimiento. "Por un año, Serbia se comprometió a dejar de lado la campaña anti-Kosovo en las organizaciones internacionales. Kosovo se comprometió, también por un año, a dejar de lado su campaña para ingresar a organismos internacionales", resumió.

    Es un paraguas que habilita todos los demás puntos de los documentos suscritos, en relación con lo que el analista definió como un "modus vivendi: infraestructura, construcción de carreteras, regreso de vuelos directos entre los países, reconocimiento de títulos universitarios y ese tipo de cosas".

    Además, habrían consensuado trabajar para establecer paraderos de desaparecidos y víctimas de la guerra que los enfrentó hace más de 20 años.

    La guerra los Balcanes

    Kosovo es "una región histórica en la cual Serbia tiene un gran acervo tradicional, es el lugar donde en el Siglo XIV tuvo una gran batalla con Turquía. Es el lugar donde cimentó su identidad nacional, una región muy importante para ellos", resumió Iglesias, director de la consultora Intauras de Argentina.

    La región fue foco de la primera y la Segunda Guerra Mundial, y del bombardeo de la OTAN en 1999 a Belgrado, capital por entonces de la República Federativa Socialista de Yugoslavia.

    Ocho años antes, el país había comenzado un proceso de disolución con enfrentamientos entre sus naciones, como resultado de lo cual, Eslovenia y Croacia se independizaron en 1991 y al año siguiente hicieron lo propio Macedonia y Bosnia-Herzegovina. En 1992 la nueva Yugoslavia estaba compuesta solo por Serbia y Montenegro —separados finalmente en 2006—, que buscaban sofocar a los rebeldes kosovares que también buscaban su independencia.

    Desde finales de la década de 1980 y principios de la siguiente, "Kosovo ya tenía 90% de su población de etnia albanesa, no serbia. Con la desintegración de Yugoslavia esta población buscó su autodeterminación", recordó el entrevistado, y Serbia la consideró una provincia rebelde.

    Y llegó la OTAN

    Bajo argumentos de que los serbios cometían crímenes de lesa humanidad contra los rebeldes —entrenados y apoyados por Washington— la OTAN inició sobre Belgrado el primer bombardeo a una ciudad europea desde la Segunda Guerra Mundial.

    María Zajárova, portavoz de la Cancillería rusa
    © Sputnik / Servicio de Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia
    El asedio se extendió entre marzo y junio de 1999 causando, entre otros desastres, la muerte de al menos 2.000 civiles. Cambió el curso de la historia: Serbia se replegó y la ONU desplegó misiones en Kosovo, que desde ese año y hasta 2012 quedó bajo tutela de EEUU.

    En 2008 promovió la declaración unilateral de la independencia de Kosovo, que reconocen Washington y buena parte de la Unión Europea, con la excepción de España y otros cuatro estados. Tampoco Rusia y China consideran a Kosovo como país independiente.

    "Rusia, que en aquel momento se opuso a la intervención de la OTAN, ha permanecido como el gran aliado de Serbia en esta cuestión, sobre todo en la ONU con el tema del veto para que Kosovo no sea reconocido como miembro de la ONU", graficó Iglesias.

    Washington, punto de encuentro

    Sobre por qué el acuerdo tiene mucho que ver con la campaña reeleccionista de Donald Trump, Iglesias señaló la inclusión del "reconocimiento mutuo entre Kosovo e Israel y que Serbia mudaría su embajada a Jerusalén", porque "parecía que eso no tendría mucho que ver con la cuestión".

    Consultado sobre si un eventual triunfo del demócrata Joe Biden cambiaría el apoyo de EEUU al acuerdo, el experto consideró que más allá de las posturas partidarias, este país "tiene cierto interés de que esa región se normalice. Hay una cuestión estratégica que es la competencia por la influencia en una región muy importante".

    El analista apuntó que en dicha zona está Rusia "desde siempre, y también ya está China. Me parece que la región es importante más allá de Serbia y Kosovo. No creo que EEUU mire para otro lado".

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    Donald Trump, acuerdo, La guerra de Balcanes, Balcanes, Kosovo, Serbia, EEUU
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