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    Irlanda, primer país en prohibir la importación de gas extraído por 'fracking'

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    "Ellos fueron el primer país del mundo en prohibir el 'fracking' en 2017 y ahora es también el primero que ha logrado una política de Gobierno que se ha comprometido a prohibir la importación del gas de 'fracking'", destacó en diálogo con Sputnik el biólogo argentino Esteban Servat, fundador de EcoLeaks.

    En febrero, Irlanda fue noticia porque los dos partidos de centroderecha que gobiernan desde su fundación hace casi 100 años, Fianna Fáil y Fine Gael, quedaron segundo y tercero en las elecciones. Los venció el partido de izquierda-nacionalista Sinn Féin, que supo ser el brazo político del Ejército Revolucionario Irlandés (IRA), una organización independentista armada.

    Pero debido a la complejidad del sistema electoral y a la poca cantidad de candidatos presentados —la mitad que los partidos tradicionales— el Sinn Féin quedó segundo en bancas obtenidas. Por lo tanto, en desventaja para formar Gobierno. Más allá de esto, el resultado de febrero cambió definitivamente el mapa político.

    La pérdida de votos sufrida por Fianna Fáil y Fine Gael determinó que sumados tampoco alcancen la mayoría necesaria para votar un primer ministro en el Parlamento. Por esta razón abrieron el juego político para sumar aliados.

    Encontraron eco en el Partido Verde, que comprometió sus votos a cambio de concesiones. Estas van desde construir mayor infraestructura para el uso de bicicletas, la financiación adicional al transporte público, así como aumentar el impuesto al carbono y reducir las emisiones 7% al año hasta 2030. Además, los verdes obtuvieron el compromiso de los socios mayoritarios de que se legislará para prohibir la importación de Gas Natural Licuado (GNL), el que se obtiene mediante la técnica de fracking.

    A buen puerto

    "Los activistas irlandeses lograron hacer presión para que, cuando los convocaran a hacer parte de la nueva coalición de Gobierno, pusieran condiciones", afirmó Servat, quien participó de estas y otras movidas globales contra el fracking.

    El entrevistado recordó cuando en septiembre de 2019 se movilizaron en Suecia, en las semanas previas a que el Ejecutivo tomase una decisión trascendente en torno a esta industria de extracción no convencional de hidrocarburos.

    "Desarrollamos una acción de desobediencia civil pacífica como siempre, bloqueamos el puerto de Gotemburgo, el más grande de los países de norte, donde se estaba construyendo una terminal de importación de GNL", recordó el fundador de EcoLeaks.

    "La acción tuvo tanta repercusión que el Gobierno negó el permiso a la terminal para que se pueda conectar a la red", destacó Servat, quien remarcó que lo sucedido en Irlanda "es un salto cualitativo" en comparación con la movida en Suecia.

    "Con la prohibición a la importación de gas de fracking se logró que Irlanda se transforme de estar en camino a ser uno de los principales puertos de ingreso para el gas de fracking en Europa, a liderar la lucha climática", celebró.

    El biólogo manifestó estar "impresionado" por el compromiso y la conciencia de los irlandeses acerca del impacto global que provocan "estas importaciones de gas". "Es un orgullo haber participado de esa acción y creo que va a iluminar la lucha para que logremos replicarla en otros países", expresó.

    Otros tiempos, ¿mismas colonias?

    "Nos estamos enfrentando a un colonialismo europeo del siglo XXI, donde los países centrales protegen a sus poblaciones de las consecuencias de actividades como el fracking. Sin embargo, exportan esa producción a través de sus empresas, que además repatrían regalías", apuntó Servat.

    El biólogo destacó la situación de países como Francia, que prohibieron esta técnica, o aplicaron moratorias como el caso de Alemania. Pero sin embargo permiten que sus empresas lo practiquen fuera de fronteras e importan el producto obtenido, por ejemplo desde los yacimientos de Vaca Muerta en Argentina.

    "Entre las principales concesionarias de miles de hectáreas hay empresas europeas que no pueden hacer fracking en su propio territorio: Total de Francia; Pan-American Energy, de capitales ingleses; Shell, de Holanda; Repsol de España", enumeró.

    Pero al no impedir el consumo de ese gas como lo hará Irlanda, entonces "además de repatriar regalías y dejarnos contaminación, desplazan a pueblos indígenas, hacen persecución de ambientalistas y ahora también exportan ese gas", reflexionó.

    "A diferencia del colonialismo del siglo pasado, las consecuencias nos van afectar a todos. Estamos tratando de despertar conciencia para frenar esa hipocresía desde Europa también", concluyó Servat.
    Etiquetas:
    fracturación hidráulica, gas, fracking, medioambiente, Irlanda
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