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    A 47 años del golpe: Uruguay "se alineó nuevamente a la política exterior de EEUU"

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    A 47 años del golpe de Estado que instauró una sangrienta dictadura cívico-militar de casi 12 años, Uruguay se alineó nuevamente "a la política exterior de EEUU", alertó el político Juan Raúl Ferreira, hijo del dirigente histórico del Partido Nacional, Wilson Ferreira Aldunate.

    "Cuando uno ve que se limitan las libertades sindicales, el derecho a huelga, la ocupación de lugares de trabajo, eso no tiene nada que ver con el Partido Nacional en el que fui formado", dijo Ferreira al comentar una de las primeras medidas tomadas por el presidente Luis Lacalle Pou, representante de esa misma colectividad.

    En el cargo desde el 1 de marzo de 2020, Lacalle envió al Parlamento una Ley Urgente Consideración de casi 500 artículos que abarca distintos aspectos de la realidad uruguaya. Desde las organizaciones sociales y sindicales se valora a este cuerpo normativo como regresivo y de corte neoliberal.

    Pero también otras iniciativas y decisiones tomadas por el Ejecutivo indican un cambio de rumbo. "Hoy hay un esfuerzo por restaurar el neoliberalismo que se ha manifestado por distintos caminos", indicó Ferreira.

    "Fue la instauración de aquel modelo neoliberal el que inspiró, con un soplo desde el norte, aquellos golpes de Estado", dijo al comparar el momento actual con las dictaduras desplegadas en la región a partir de la década de 1970, y que en algunos casos llegaron hasta finales de los 80 y principios de los 90.

    Unidos y adelante

    El 27 de junio de 1973 el presidente Juan María Bordaberry, electo democráticamente dos años antes, disolvió el Parlamento e inició una sangrienta dictadura que se extendería hasta 1985.

    Además de unos 200 desaparecidos en territorio, miles de exiliados, torturas y violaciones sistemáticas de todo tipo a los derechos humanos, el régimen cívico-militar introdujo a Uruguay en el modelo económico neoliberal.

    Previo al 27 de junio, la Convención Nacional de Trabajadores resolvió que si se concretaba el golpe, el movimiento sindical entraría en huelga con ocupación de los lugares de trabajo. Hasta el 11 de julio duró esa medida de lucha que contó con apoyo social y de sectores y partidos políticos que operaban desde la clandestinidad.

    Horas antes del golpe, el senador Wilson Ferreira Aldunate, líder histórico del Partido Nacional y padre del entrevistado, dio un discurso en el cine Grand Prix (hoy inexistente), en Montevideo, en un acto organizado por la juventud de su colectividad.

    "Estaba repleto de jóvenes esperando la presencia de Wilson, que empezó diciendo 'no nos vamos a ver por mucho tiempo'", recordó Ferreira, presente en esa ocasión junto a su padre. Cuando se concretó la disolución de las cámaras, la familia Ferreira y muchas otras fueron las primeras en partir al exilio.

    Pero antes que eso, al terminar su intervención "la consigna que lanzó a los jóvenes fue que su primera tarea militante era reunir alimentos no perecederos para llevar a las fábricas, porque ya estaba resuelta por la huelga general con ocupación de los lugares de trabajo".

    El tiempo pasa

    "Hoy resulta que se está poniendo en la Ley de Urgente Consideración que la ocupación de lugares de trabajo va a pasar a ser un delito, un atentado a la propiedad privada. Antes era un método legítimo que Wilson en su momento celebró", enfatizó Ferreira al marcar la contradicción de los principios del Partido Nacional bajo la presidencia de Lacalle con los de hace 47 años.

    "Hoy miro toda la colección de discursos de Wilson desde el exilio y el tema sindical era central", remarcó, para luego profundizar: "Él sostenía que la legitimidad jurídica para llegar al Gobierno era ineludiblemente que hubiera elecciones legítimas y transparentes".

    "Pero agregaba que había que incluir la legitimidad social y política que sólo podría tener un Gobierno consciente de que no podía prescindir de incorporar a un proyecto de cambios y horizontes más esperanzadores al movimiento sindical", relató.

    Ferreira reseñó otros hechos que le preocupan del Gobierno uruguayo. "Un ministro que milita en el mismo partido que orientó Wilson durante su vida cuelga una placa homenajeando al inspector Castiglioni [Víctor] bajo cuyo mando estuve preso", contó el político, escritor y periodista uruguayo.

    El entrevistado también cuestionó al titular de la cartera de Defensa, Javier García, por haber criticado un reciente fallo judicial que condenó a un soldado por haber acribillado, hace más de 40 años, a un preso político por la espalda y mientras estaba esposado.

    "El ministro dijo que un soldado no puede consultar a la Corte Internacional de La Haya para acatar una orden. Eso es parte de la Doctrina de Seguridad Nacional de EEUU. Es decir, 'las órdenes ilegítimas que reciben los soldados se tienen que cumplir, y si les ordenan torturar, tienen que torturar'", cuestionó.

    Rumbo norte

    Finalmente, Ferreira advirtió que bajo la presidencia de Lacalle, Uruguay volvió a encolumnarse con la política exterior de Washington. Esto se evidencia, por ejemplo, en que analiza declarar a la organización Hizbulá como terrorista y en el anuncio que invitó a la DEA a instalarse en el país.

    Pero también mencionó otros hechos: "Habiendo un candidato argentino para el BID, el presidente va a seguir alineando totalmente su política para responder al pedido de Donald Trump de que se vote a un ciudadano de EEUU. ¡Sería la primera vez en la historia del BID!", afirmó.

    El propio expresidente Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000), senador que integra la actual coalición de Gobierno, recordó en una carta suscrita junto con otros expresidentes de la región, que existe "un entendimiento no escrito pero que se ha respetado hasta ahora de que el BID tiene sede en EEUU, pero nunca va a ser presidido por un estadounidense".

    Ferreira citó incluso un editorial del Financial Times, que "nadie podrá tildar ideológicamente como rojo", criticando la designación del norteamericano como presidente del BID. "Uruguay fue el primer país que le dio la espalda al candidato argentino y se alineó con el norteamericano".

    "Esa misma semana el presidente de la República no aceptó la propuesta de su canciller [Ernesto Talvi] para designar embajador en EEUU y nombró en su lugar al abogado de una empresa multinacional que se dedica precisamente a evaluar inversiones en América Latina".

    "La verdad es que veo que el país está totalmente alineado con la política exterior de Donald Trump y que en lo interior empiezan a aparecer elementos de la Doctrina de Seguridad Nacional, que nos trajo esa pesada noche de unos 15 años en la región con golpes de Estado de corte netamente represivo y neoliberal", finalizó Ferreira.
    Etiquetas:
    política exterior, EEUU, terrorismo de estado, Dictadura cívico-militar en Uruguay (1973-1985), golpe de Estado, Uruguay
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