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    Experto destapa el gran error de la estrategia para combatir el hambre mundial

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    El Programa Mundial de Alimentos de la ONU [PMA] tiene merecido el Premio Nobel de la Paz que recibió recientemente por sus esfuerzos en la lucha contra el hambre, una labor que implica que su personal hasta arriesgue sus vidas para llevar alimentos a zonas de conflicto. No obstante, las causas de raíz del hambre mundial siguen sin resolverse.

    Así lo señaló a Radio Sputnik el 'veterano' de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura [FAO] José Esquinas, doctor en Ingeniería Agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid y doctor en Genética por la Universidad de California.

    Esquinas, uno de los especialistas de referencia en temas de hambre y seguridad alimentaria más reputados internacionalmente, subrayó "un papel absolutamente clave" que cumple el PMA para proporcionar "ayuda humanitaria urgente", muchas veces a "lugares muy lejanos, difíciles de acceder y en situaciones muy peligrosas". Para ello cuenta con una buena flota de camiones, barcos y aviones, lo que le permitió el año pasado distribuir 15.000 millones de raciones de comida y asistir a 97 millones de personas en 88 países.

    Al mismo tiempo, el experto español enfatizó que "lo importante es no solamente resolver el problema puntual del hambre en un momento y un lugar determinados, sino que es evitar que esas situaciones continúen produciéndose a lo largo del tiempo".

    Algo que pasa por cambiar el "sistema agroalimentario actual", que permite que "un tercio de la producción mundial" de comida –cuyo volumen total supera en un 60% lo que "necesita la humanidad para alimentarse"– acabe en la basura, es decir, "1.300 millones de toneladas métricas de alimentos".

    "Casi 700 millones de personas pasan hambre en el mundo y, sin embargo, el número de obesos y con sobrepeso sigue creciendo", apuntó, al indicar que ya son más de 1.600 millones de personas que lo padecen, generalmente "debido a la sobrealimentación".

    De manera que el sistema actual tiene consecuencias nefastas, tanto para la seguridad sanitaria –ya que la sobrealimentación "es la causa principal de muchas de las enfermedades no transmisibles" como diabetes, cánceres o cardiovasculares–, así como para el medio ambiente.

    En este último contexto, subrayó que, "para producir los alimentos que no llegan a ninguna boca", se están utilizando 1.400 millones de hectáreas de tierra fértil, "una cuarta parte del agua dulce del planeta que utilizamos cada año", y "300 millones de barriles de petróleo", mientras que "casi el 30% de los gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento climático, proceden del sistema agroalimentario actual".

    Un sistema en el que los grandes agronegocios "hacen pensar que producen más barato, cuando en realidad para el Estado, para el Gobierno, va a ser mucho más caro".

    "Por cada euro que gastamos en el alimento, pagamos dos euros más a través de nuestros impuestos para paliar los efectos negativos medioambientales y sobre la salud humana que tiene la producción y el consumo de esos alimentos. Es decir, el precio real de eso que compramos por un euro, es tres euros", denunció José Esquinas citando un estudio, y dejó claro que los grandes "agrobusiness" no persiguen alimentar a todo el mundo, sino a los que tienen con qué pagar y para que desembolsen lo máximo posible.

    De acuerdo al especialista, la solución radica en apostar por la soberanía alimentaria de los países impulsando la producción local, utilizando las "variedades tradicionales adaptadas a las condiciones de cada lugar y seleccionadas a lo largo de milenios de agricultura", lo cual "no quiere decir que no haya que mejorarlas genéticamente", dados los avances científicos y tecnológicos.

    La viabilidad de este modelo ya viene confirmado por el hecho de que "casi el 80% de los alimentos que llegan a la boca del que lo necesita" proceda "de la agricultura familiar y del pequeño agricultor".

    José Esquinas argumentó que "producir cercano" permitirá evitar situaciones como la que hay en España, donde "el alimento medio hace un recorrido de entre 2.500 a 4.000 kilómetros" para llegar a la mesa del consumidor, algo que calificó como "barbaridad", teniendo en cuenta aspectos como la cantidad de energía o el uso de agroquímicos que ello requiere.

    "A esto añadimos la necesidad en la época del COVID-19 de no depender de alimentos que vienen de fuera, sino producirlos lo más cercano posible", recalcó.

    Además, insistió en que "este tipo de agricultura más local" es "multifuncional", ya que contribuye desde preservar las tradiciones y la identidad de los pueblos, hasta conservar la biodiversidad agrícola y mantener el aire puro y el agua limpia.

    Etiquetas:
    salud, seguridad, alimentación, obesidad, hambre, Premios Nobel de la Paz, Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA)
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