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    Arabia Saudí y Bahréin 'lamen las heridas' de Trump

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    Emiratos Árabes Unidos y Bahréin decidieron normalizar sus relaciones con Israel, algo que provocó la reacción de Palestina que juró una resistencia popular de largo aliento a estas acciones, pese a que además en la más reciente reunión de la Liga Árabe algunos países no firmaron la resolución de Palestina contra estos acercamientos.

    Resistiré

    Resistencia popular a largo plazo. Fue lo que se juraron los palestinos ante al nuevo envite de EEUU. El mismo implica su patrocinio en la normalización de las relaciones de Emiratos Árabes Unidos [EAU] y Bahréin con Israel. El Comando Nacional Unificado de Resistencia Popular calificó este paso como vergonzoso.

    Sin embargo, esta situación no es sorprendente para el periodista, escritor y analista internacional Pablo Jofré Leal. Para apoyar su percepción, el experto incide en que con anterioridad otros países árabes ya habían firmado sendos tratados de paz con Israel, como fueron los casos de Egipto en 1979 y de Jordania en 1994.

    ¿Proceso de paz o venta de humo?

    No obstante, Jofré Leal matiza que sí representa una situación novedosa en el sentido de que los dos países que ahora son signatarios de este acuerdo de paz, son monarquías del Golfo Pérsico que tienen una estrecha alianza con EEUU y con Arabia Saudí. En este sentido, el escritor recuerda datos como que en Bahréin está basada la Quinta Flota de la Marina de EEUU, y también precisamente monarquías como EAU o Arabia Saudí acogen bases militares de la nación norteamericana.

    "Por tanto, no es casual que bajo la presión de EEUU, estos dos Estados, primero EAU y luego Bahréin, estén normalizando un proceso que yo no le llamaría proceso de paz, porque nunca EAU ni Bahréin han estado en guerra o en conflicto con el sionismo. No tienen una categoría de enemigo declarado del sionismo como sí lo tienen otros países árabes, que incluso se han confrontado con el sionismo", remacha el analista.

    En este sentido, Jofré Leal incide en que esta firma de normalización de las relaciones entre esas monarquías e Israel, es un proceso que se veía venir en función de las influencias de EEUU en política exterior de tratar de mostrar avances en el plano de política exterior frente a los numerosos fracasos.

    'Amor', con 'amor' se paga

    Al referirse a esos fracasos, el analista incide en "el famoso 'Acuerdo del Siglo' entre EEUU e Israel que se pretendía imponer contra Palestina, que tuvo que tener un frenazo producto de, primero la resistencia palestina, y segundo, la indignación que un hecho de esta categoría generó en el mundo. Incluso cancillerías aliadas de EEUU hablaron de la imposibilidad de llevar a cabo este famoso 'Acuerdo del Siglo' que significaría la anexión formal del 30% de Cisjordania".

    "Así que no me parece extraño, que EEUU buscando alternativas a ese fracaso, haya influido sobre algunos Estados árabes más cercanos, más sometidos, que son clientes habituales del complejo militar industrial norteamericano, para influirlos y tratar de mostrar algún grado de éxito en política exterior que no había tenido durante muchos meses", sentencia el experto.

    Israel, ¿el último refresco del desierto?

    Mientras, en una reciente entrevista publicada en El confidencial a la vicealcaldesa de Jerusalén, Fleur Hassan, al ser consultada sobre si la pretensión española respecto a Gibraltar tiene algún paralelismo con la ocupación israelí, la política nacida en Londres se despachó:

    "La gran diferencia es que en Gibraltar la gente quiere ser británica y no española, eso fue lo más importante que mi padre consiguió dar a los gibraltareños, su propia autodeterminación, algo que los palestinos pudieron haber elegido hace 16 años, en sus elecciones, pero en lugar de construir instituciones nacionales y fomentar la democracia, eligieron la dictadura. Si me preguntas a mí, yo creo que la mayoría de los palestinos hubieran preferido estar bajo dominio israelí, porque sus líderes les roban y es una gran mafia. […] Pero hay otra diferencia, que España es colonialista con respecto a Gibraltar, lo es, pero Israel no lo es con respecto a los palestinos. Israel se quiere separar de los palestinos. Les devolvimos Gaza, no queremos ser colonialistas". Hay que recordar que la vicealcaldesa de Jerusalén es hija de Sir Joshua Abraham Hassan, quien fue primer ministro de Gibraltar durante 8 mandatos.

    Respecto a estos conceptos, Jofré Leal tampoco escatima en contundencia: "Yo creo que hace mucho tiempo no escuchaba tal sarta de estupideces".

    "Primero revela una mentalidad colonial absoluta. Revela que efectivamente Gibraltar es un enclave colonial de un país ocupado por Gran Bretaña hace un par de siglos. Segundo, ella no puede hablar por el pueblo palestino; tercero, ella no puede hablar de corrupción cuando Gibraltar es indudablemente uno de los sitios donde el lavado de dinero está más presente que nunca. Ella no puede habar de Gobiernos corruptos cuando específicamente en la propia Europa son muchísimos los Gobiernos que han caído por corrupción […]. En cuarto lugar, estamos hablando de luchas de liberación, de autodeterminación. El pueblo palestino no es un pueblo que haya querido optar por estar bajo el dominio israelí", zanja Pablo Jofré Leal.

    Etiquetas:
    Cisjordania, Palestina, acuerdo de paz, Arabia Saudí, Israel, EEUU
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