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    "Las protestas en Bielorrusia estaban preparadas de antemano"

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    El pasado 8 de septiembre el Consejo de Coordinación de la oposición bielorrusa denunciaba el secuestro y desaparición de sus integrantes María Kolésnikova, Antón Rodnenkov e Iván Kravtsov. Automáticamente Occidente empezó a hacer trabajar su maquinaria propagandística. Pero aquellos opositores no habían sido secuestrados ni encarcelados.

    'No estaba muerto, estaba de parranda'

    Parafraseando la vieja canción 'No estaba muerto, estaba de parranda', los opositores de Bielorrusia 'No estaban secuestrados, huían a Ucrania'. Y así lo demostraron los hechos.

    El primero que tocó a rebato fue Maxim Znak, miembro del Consejo de Coordinación [CC] de la oposición bielorrusa. "Recibí información del portavoz del Comité de Coordinación sobre la detención de Kolésnikova", dijo a Sputnik. Y ahí comenzó la coreografía con la precisión de un cirujano plástico.

    A renglón seguido, el servicio de prensa del CC denunciaba en su cuenta de Telegram: "Unos individuos desconocidos secuestraron en el centro de Minsk a la miembro de la mesa directiva del Consejo de Coordinación María Kolésnikova, el portavoz Antón Rodnenkov y el secretario ejecutivo, Iván Kravtsov. Su paradero se desconoce".

    La coreografía indicaba que el siguiente movimiento debía ejecutarlo la líder de la oposición bielorrusa y excandidata presidencial Svetlana Tijanóvskaya: "Los secuestros de María Kolésnikova, Antón Rodnenkov e Iván Kravtsov son un intento de socavar el trabajo del Consejo de Coordinación e intimidar a sus miembros, las autoridades se equivocan si creen que esto nos detendrá", disparó en su canal de Telegram.

    Para entonces, la maquinaria propagandística ya estaba lo suficientemente aceitada como para que, cuando no, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, el español Josep Borrell, entrara en escena. Ordenó filas y trinó fanfarria afiatada en la red social del pajarito:

    "Los arrestos arbitrarios y secuestros por motivos políticos en Bielorrusia, incluidas las acciones brutales de esta mañana contra [el opositor] Andréi Egórov, [la ecologista] Irina Sujii y María Kolésnikova son inaceptables. Las autoridades deben dejar de intimidar a los ciudadanos y violar sus propias leyes y obligaciones internacionales", tuiteó.

    Entonces, el Ministerio del Interior, el Comité de Control Estatal y la policía de Bielorrusia se limitaban a no confirmar la información sobre la detención. Mucho menos sobre un presunto secuestro. Con lo que no contaba ninguno de los protagonistas opositores, como la diplomacia europea, era con que sus acciones se precipitarían a la velocidad de la luz.

    ¿Las mentiras —o montajes— tienen patas cortas?

    Apenas horas más tarde de la algarada de Borrell, se conocía que María Kolésnikova era detenida en su intento de cruzar la frontera a Ucrania, adonde sí lograron escapar sus dos socios de aventuras. "[Antón] Rodnenkov y [Iván] Kravtsov han logrado escapar pero Kolésnikova no. Ha sido detenida en la línea fronteriza, mientras que a los fugitivos los están buscando en cooperación con los ucranianos", publicó en la red social Telegram la agencia ATN, subsidiaria de la cadena pública de radio y televisión BTRC.

    Entonces, y como en otras ocasiones, vuelven a resonar en las cabezas algunas de las palabras de Borrell, como las tuiteadas "acciones brutales de esta mañana". Es lo que en un juicio oral y en pleno interrogatorio podría resolverse con un 'no más preguntas, su señoría'. Otro resbalón de Borrell.

    Cronología de otro montaje de Occidente

    Aunque muchos piensen que las revueltas en Bielorrusia tienen su origen en el 9 de agosto con las elecciones presidenciales, donde Lukashenko obtuvomás del 80% de los votos, según datos oficiales, todo arrancó bastante antes.

    Así lo entiende el analista internacional Juan Aguilar, quien sitúa el epicentro en el pasado 29 de julio cuando las autoridades bielorrusas arrestaron a 33 ciudadanos rusos acusados de trabajar para la empresa militar privada rusa Wagner. Los arrestos habrían obedecido a una sospecha de Bielorrusia de que estos ciudadanos rusos preparaban disturbios de cara a los comicios.

    "El tema anecdótico, lo digo por su nivel de importancia, en toda esta problemática, es lo de estos 'opositores' que lógicamente han mentido, porque no habían sido, ni secuestrados, ni detenidos, ni nada. Intentaban huir a Ucrania", afirma el analista internacional Juan Aguilar.

    "¿Por qué se les persigue?", se pregunta de forma retórica el analista, y responde: "Hombre, como se les perseguiría en cualquier país de Europa Occidental por convocar manifestaciones no autorizadas con la intención de derrocar al Gobierno existente. Estos señores no piden autorización para manifestarse, ni nada, sino que convocan, se concentran, en la esperanza de que la represión les ayuda en su intento de deslegitimar el Gobierno de Lukashenko. Esta es la realidad. Y el que ha quedado en evidencia es el señor Borrell, que le dicen lo que tiene que decir, y esta es la realidad", sentencia.

    De acuerdo a Aguilar, "más allá de si realmente ha podido haber manipulaciones o no, en las elecciones, esta no es la cuestión por una razón muy sencilla: porque aunque no la hubiera habido, todo el tema ya estaba preparado. Todo el movimiento que ha ocurrido a partir del 9 de agosto ya estaba preparado de antemano", observa.

    "No hay que ser ingenuo. Cualquier situación política en cualquier país de Europa, en el día de las elecciones no salen decenas de miles de personas ya con banderas de oposición con todo organizado, todo convocado, canales de Telegram preparados… Es decir, da igual cuál hubiese sido el resultado, los hechos se iban a producir igual porque era una operación preparada de antemano", enfatiza el experto.

    Etiquetas:
    UE, Ucrania, crisis, elecciones, Alexandr Lukashenko, protestas, Bielorrusia
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