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    Muerte de George Floyd: "La confianza en el modelo judicial de EEUU es baja"

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    La autopsia oficial realizada a George Floyd ha echado más gasolina al fuego. Como si ya no fuera suficiente la muerte en sí de este ciudadano afroamericano a manos de un policía y todas sus consecuencias, las pesquisas oficiales sobre su deceso han provocado la realización de una autopsia independiente, que deja a la oficial en mal lugar.

    Autopsias: ¿historia oficial vs historia real?

    El médico forense del condado de Hennepin en Minessota se animó con un informe preliminar sobre la muerte de Floyd que prácticamente descartaba la responsabilidad del policía Derek Chauvin. Concluyó que los antecedentes de salud y 'probablemente' alguna sustancia tóxica en el organismo de Floyd, habrían provocado que la inmovilización fuera fatal, pero no en sí misma.

    "La autopsia reveló que no hay hallazgos físicos que respalden el diagnóstico de asfixia traumática o estrangulamiento. El Sr. Floyd tenía condiciones de salud subyacentes que incluyen enfermedad de la arteria coronaria y enfermedad cardíaca hipertensiva. Los efectos combinados de la inmovilización policial al Sr. Floyd, sus condiciones de salud subyacentes, y alguna posible sustancia tóxica en su sistema, probablemente contribuyeron a su muerte", reza el documento.

    Al verse prácticamente burlados, los familiares de Floyd solicitaron una autopsia independiente que estuvo a cargo del exmédico forense jefe de la ciudad de Nueva York Michael Baden —quien también hizo la autopsia independiente de Jeffrey Epstein—, y por la doctora Allecia Wilson, directora de autopsia y servicios forenses de la Facultad de Medicina de la Universidad de Míchigan.

    Este peritaje dejó entrever una posible manipulación en el primer informe oficial. Concluyó que la muerte fue "un homicidio causado por asfixia debido a la compresión del cuello y la espalda que condujo a una falta de flujo sanguíneo al cerebro". De paso, implica a otro u otros agentes directamente en la muerte, y serían quienes apoyaron sus rodillas sobre la columna vertebral del fallecido y que hasta ahora no están imputados.

    Entonces, al médico forense de Hennepin no le quedó otra opción que salirle al cruce a esta autopsia independiente, y presentó otra de su autoría. Pero no dio el brazo a torcer del todo. Aceptó que la muerte se debió a "un paro cardiopulmonar" por la "compresión en el cuello" que le aplicó el agente, matizándolo con sus argumentos previos: "enfermedad cardíaca arteriosclerótica e hipertensiva; intoxicación por fentanilo; uso reciente de metanfetamina".

    Pero este segundo informe oficial volvió a mostrar su hilacha de por dónde quiere transitar y a dónde quiere llegar: "la forma de la muerte no es una determinación legal de culpabilidad", por lo que "no debe usarse para supeditar el proceso judicial".

    "Cada parte va a intentar defender sus intereses y es lógico", observa al respecto el analista internacional Juan Aguilar.

    "Cuando se habla de una autopsia oficial lógicamente hay una tendencia a intentar justificar lo que oficialmente se ha hecho, es decir, lo que han hecho los policías, intentar dar la cobertura a ellos. ¿La autopsia independiente? También estamos un poco en lo mismo. Si es encargada por la familia también es una autopsia de parte", apunta Aguilar.

    El analista admite que lo ideal es que hubiera una autopsia verdaderamente independiente que se encargara a un organismo que no dependiera de ninguna de las partes. No obstante, matiza que esto no es lo importante, sino que la justicia —si es que existe— debería actuar y averiguar la verdad.

    De acuerdo a Aguilar "hay indicios que más preocupantes, como por ejemplo que el policía que ejecuta la acción ya tenía 18 causas anteriores por maltrato policial. Estamos hablando de una persona que es violenta per se. Aquí habría que preguntarse por qué seguía siendo policía, cómo nadie hizo nada. Eso sí que es realmente preocupante".

    Aguilar enfatiza que "en circunstancias anteriores ha habido sentencias que han sido injustas, o negociaciones antes de juicio para tapar las cosas con indemnizaciones. Entonces la confianza en todo el modelo judicial norteamericano es bastante bajita".

    "Ya se sabe cómo es la justicia norteamericana, como su sanidad o su educación. Si tienes mucho dinero igual puedes tener los abogados adecuados y pagar todas aquellas pruebas y peritajes policiales necesarios para poder llevar adelante la causa. Si no es así, que Dios te pille confesado".

    Trump: ¿asfixiar las manifestaciones o restaurar el orden?

    Despliegue del Ejército. Es con lo que amenazó el presidente Trump si los distintos estados y las ciudades son incapaces de frenar las revueltas, tras instar a los gobernadores a desplegar a la Guardia Nacional para tomar las calles.

    "Alcaldes y gobernadores deben establecer la presencia abrumadora de las fuerzas del orden hasta que la violencia sea sofocada. Si una ciudad o estado se niega a emprender las acciones necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, entonces desplegaré a los militares de EEUU y resolveré rápidamente el problema por ellos".

    Invocó así la Ley de Insurrección de 1807, una normativa federal que le permite desplegar tropas en su país para reprimir el desorden civil, la insurrección y la rebelión. El antecedente más cercano de este tipo de acciones aún está muy fresco en el imaginario de su país cuando en 1992 fue invocada debido los disturbios causados por la brutal agresión contra Rodney King en Los Ángeles.

    Es el mismo presidente Trump que cuando mira hacia Hong Kong condena la actuación de los agentes del orden para frenar la violencia. Aguilar lo resume en que "es la doble moral norteamericana, anglosajona en general". "Lo que está bien o es normal que se haga en los propios EEUU, es muy mal visto fuera. Si esto lo hace la policía venezolana, la china o la nicaragüense, pues 'esto es horroroso y esos Gobiernos están actuando contra sus propios pueblos'. Cuando es dentro de EEUU se ve como algo normal, 'porque hay que restablecer el orden evidentemente'".

    Por otra parte, Aguilar advierte que la violencia en las concentraciones por la muerte de Floyd le hacen un muy flaco favor a lo que se trata de reivindicar. "Porque las causas de lo que ocurre son estructurales, muy profundas, pero no tienen que ver con un hecho violento concreto en un momento dado", incide el analista.

    Etiquetas:
    violación a los derechos humanos, policía, autopsia, muerte, homicidio, Donald Trump, George Floyd, EEUU
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