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    "Donald Trump consigue pervertir la historia hasta unos límites insospechados"

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    Javier Benítez
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    Este 4 de julio de 2019 el presidente de EEUU, Donald Trump, entendió que era el momento de darle un retoque estilístico a la celebración del día de la Independencia de su país, y decidió ponerle la frescura de su sello: festejarlo con un desfile militar y con un discurso en el Lincoln Memorial. Entonces, explotaron las protestas en su contra.

    Su tribu, la de Trump, no faltó a la cita. Tampoco quienes le miran con pavor desde la vereda de enfrente. Y es que en ese mismo lugar donde el 28 de agosto de 1963 Martin Luther King pronunció su histórica frase "Tengo un sueño", el 4 de julio de 2019, Trump pronunció: "Muy pronto plantaremos la bandera estadounidense en Marte". Toda una afrenta para quienes ponen en valor la historia del país norteamericano.

    El analista internacional Carlos Martínez opina que esta acción de Trump habla del nacionalismo exacerbado que se ha instalado en EEUU y en lo que se ha venido llamando Occidente, es decir, EEUU, Canadá y parte de Europa Occidental.

    "En el caso de la bandera en Marte llama la atención porque EEUU hasta ahora ha tenido un retroceso muy grande en materia aeroespacial. Todos sabemos que hoy por hoy las únicas naves que son capaces de portar humanos al espacio siguen siendo las naves rusas de origen soviético. La Estación Espacial Internacional, que sí que es un buen modelo de colaboración, sería impensable sin la colaboración de Rusia", observa el experto. Añade que "hoy por hoy, no tiene sentido llevar a Marte sin un fin específico más allá que el propagandístico".

    Al aperitivo lo sirvió a finales de febrero de este año. "¡Reserven la fecha! El 4 de julio tendremos una de las mayores concentraciones de la historia de Washington DC. Se llamará Un saludo a América y tendrá lugar en el Monumento de Lincoln. Grandes fuegos artificiales, exhibiciones, entretenimiento y un discurso de su presidente favorito, yo", tuiteó.

    ​Dijo un famoso presentador de televisión: “No estamos cometiendo un crimen, sólo estamos quebrantando la ley”. Una vez demostrado que puede quebrantar acuerdos internacionales fundamentales para la convivencia pacífica a nivel global, Trump saltó a otro estadio, más simbólico que violento, pero esta vez en su propio jardín.

    "Donald Trump consigue pervertir la historia y las tradiciones hasta unos límites insospechados, sobre todo para apoyar básicamente su figura y su modo de actuar", señala Martínez al respecto.

    Dos días antes de la efeméride, lanzó un ayuda-memoria en su cuenta de Twitter. "Gran 4 de julio en D.C. "Saludo a América". El Pentágono y nuestros grandes Líderes Militares están encantados de hacer esto y mostrarle al pueblo estadounidense, entre otras cosas, el Ejército más fuerte y avanzado de todo el mundo. ¡Increíbles sobrevuelos y los fuegos artificiales más grandes de todos los tiempos!". Como si estuviera promocionando un circo.

    ​De este modo, al inquilino de la Casa Blanca le acusan de pretender adueñarse de unos festejos que son patrimonio del pueblo, convirtiéndolos en un acto político, en parte de su campaña proselitista con la mira puesta en noviembre de 2020. El último discurso que conoció a un presidente en directo en estas celebraciones fue el que dio en 1951 el entonces presidente Harry Truman. Pero eran otros tiempos y otras coyunturas: se trataba del 175º aniversario y el final de la II Guerra Mundial todavía estaba fresco.

    "Lo cierto es que la independencia de EEUU fue fruto de un proceso revolucionario. No hay que olvidarlo: se independizó de Inglaterra  por una lucha popular y revolucionaria. De ahí que la Constitución de EEUU hay que entenderla en su contexto. Cuando se habla por ejemplo al derecho a portar armas, era de hecho el derecho para defenderse de la opresión, no para matar al vecino, que es como se entiende hoy en día en Norteamérica", remacha el analista.

    "El Ejército no tendría que tener mayor protagonismo, y ni siquiera las instituciones políticas, porque estamos hablando de una revolución popular contra el imperio británico, una revolución triunfante", concluye Martínez.

    Huelga decir que esta ocurrencia de Trump tiene su origen en la celebración de la Toma de la Bastilla en Francia en 2017, donde quedó deslumbrado por los fuegos artificiales que ofreció su homólogo francés, Emmanuel Macron. También huelga decir que la idea era haberlo hecho ya en 2018, pero que el presupuesto rondaba los 100 millones de dólares y no era un buen momento para erogaciones del erario público de ese calibre. Y aunque más modesto, al fin pudo protagonizarlo ahora, una año más tarde, y a su vez, un año más cerca de las elecciones presidenciales.

    "Con esta celebración de este año, Donald Trump rompe una tradición, y también este tipo de rupturas de lo que se trata es de olvidar el significado del 4 de julio para el pueblo americano, olvidándose de todo el contexto histórico en el que se produjo la independencia norteamericana para convertirlo hoy en día en una exaltación del nacionalismo norteamericano, que es el nacionalismo más peligroso y que está resultando más perjudicial al resto del mundo", concluye Carlos Martínez.

    Etiquetas:
    discurso, Donald Trump, Día de Independencia de EEUU, EEUU
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