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    Promesas de Trump para su reelección: ¿otro 'día de la marmota'?

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    Rico y sin desperdicio. Así fue, en su fondo y en su forma, el discurso de lanzamiento a la reelección del presidente de EEUU, Donald Trump. Su auditorio enardecido copó un recinto con capacidad para 20.000 personas. La ciudad de Orlando en Florida fue la elegida para la puesta en escena, uno de los lugares clave donde 'atacar' a su electorado.

    "Vamos a continuar haciendo de EEUU grande de nuevo, y luego mantendremos grande a EEUU, mejor que nunca antes. Y es por eso por lo que esta noche estoy delante de ustedes para lanzar oficialmente mi campaña para un segundo mandato como presidente de EEUU. Les prometo que nunca los decepcionaré", pronunció Trump.

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    El analista internacional Juan Aguilar afirma que "Trump lleva varias semanas de precampaña en la que da la impresión de ser un personaje y estadista duro a nivel internacional, sin que necesariamente luego eso se lleve a la práctica. Tenemos los casos de Venezuela, Corea del Norte, Irán. Sin que eso tenga una consistencia en la praxis luego, pero sí en cuanto a lo que es campaña, a lo que es discurso, el relato que va a vender Trump internamente".

    "Ahora entramos en una época electoral donde todos los mensajes van a ir en código interno. Se trata de atraer a esos nichos de votantes de la sociedad norteamericana que siguen pensando en la América Grande, que siguen pensando en que Trump es uno de los suyos, que va a mejorar la economía, que la inmigración ilegal trae inseguridad y perjuicios para el país, y que siguen pensando que hay que mantener a los enemigos de EEUU a raya porque están todos intentando atacarles. Es decir, esa sensación de paranoia colectiva que sufren los EEUU históricamente", observa el experto.

    Gran parte de la intervención del inquilino de la Casa Blanca estuvo dirigida a hacer blanco en el Partido Demócrata. Les tildó de extremistas de izquierda a los que no hay que votar porque "los EEUU nunca será un país socialista". Y es que 'socialista' es una mala palabra en el país norteamericano, y Trump lo sabe.

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    En este sentido, Aguilar incide en que el relato de Trump en su campaña va a ser muy simplón.

    "Llama violadores y ladrones a los inmigrantes, arremete contra Rusia, contra China, contra medio mundo. Dice que va a hacer todo más grande –no dice cómo– y por supuesto que los demócratas deben ser todos una panda de sabandijas. Como si los republicanos fueran todos parte del santoral cristiano. Nos vamos a sorprender porque vamos a escuchar cosas realmente delirantes y sin duda algunas nos van a hacer reír".

    Donald Trump, presidente de EEUU
    © REUTERS / Carlos Barria
    Trump lanzó un rosario de promesas, planes y proyectos para su posible nuevo mandato a medida de su electorado. Se arrogó el cambio del diseño del muro en la frontera con México, al cual optimizó según sus palabras. "El muro se construye rápido, es hermoso. Cambié el diseño, es más fuerte, más grande, mejor y más barato, mucho más barato".

    Al respecto, Aguilar subraya que en las palabras del jefe de Estado norteamericano no hay lugar para la improvisación. "No es tonto Trump cuando hace esto así. Sabe perfectamente lo que hace. No pensemos que no tiene asesores ni especialistas perfectamente contratados y bien pagados para que le preparen la campaña. No, esto está hecho exprofeso".

    "Que Trump haga este tipo de discursos casi no nos debería ni extrañar: lo vimos desde el primer momento. Nunca lo hemos caracterizado como un tipo muy inteligente, muy culto, muy preparado y con grandes capacidades de argumentación, sino más bien un tipo simplón. Un tipo de éxito, […] algo que le gustaría a cualquier norteamericano medio: ser millonarios, pasearse con cochazos y con aviones privados, tener una señora muy presentable. Esto es el reflejo de cualquier norteamericano medio, lo que le gustaría ser", indica el analista.

    Pero el rosario del discurso de Trump tenía muchas más perlas. "Inventaremos las curas para muchos, muchos problemas, muchas, muchas enfermedades, entre ellas el cáncer y otras, y nos acercamos todo el tiempo. Erradicaremos el sida en América de una vez para siempre y estamos muy cerca. Estableceremos las bases para el aterrizaje de los astronautas americanos en la superficie de Marte".

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    Aguilar hace hincapié en que a su electorado no le importa el contenido del discurso de Trump. "¿El nivel [del discurso]? El que tiene el país. ¿El futuro? El norteamericano vive al día mientras se pueda endeudar".

    "Los nubarrones que se presentan en el horizonte [de la economía de EEUU] es que un día no pueda endeudarse más. […] ¿Ese día qué van a hacer? Pues volverán a votar a 'otro Trump', el que se presente, que les prometa grandezas, muros baratos y bonitos, y en vez de viajes a Marte, pues será a Júpiter, o a la estrella más cercana. Esto es poco comprensible desde otras latitudes. Esto, desde luego para un europeo, por ejemplo, queda tan lejos, nos resulta tan extraño, tan disparatado, tan esperpéntico, que a veces nos cuesta entenderlo", concluye Juan Aguilar.

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