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    Carta de Macron a sus apóstoles: "Suena bonito a los oídos de los incautos y los ingenuos"

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    Trepado en la ola de la desesperación a la que quiere transformar en esperanza, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, vuelve a lanzar una botella al enfurecido mar del desencanto europeo. En su carta dirigida a la ciudadanía comunitaria, utiliza la urgencia en formato de miedo para convocar al voto europeísta a las elecciones europeas de mayo.

    Macron 'el renacentista prohibidor'. Es el  último capítulo conocido del mandatario, conocido anteriormente como 'el monarca', 'el emperador', o 'el injerencista'. Aparte, claro está, de su oscura página de su embestida contra la libertad de prensa contra quienes osan informar sobre todas aquellas verdades que le molestan y que preferiría barrer debajo de la alfombra, en especial los medios rusos Sputnik y RT.

    En este enésimo capítulo de sus revelaciones bíblicas, Macron desvela en un tono mesiánico el objetivo de su misiva: las elecciones al Parlamento Europeo que tendrán lugar en mayo. Bajo el título 'Para un renacimiento europeo', alerta del apocalipsis por venir… a menos que se haga lo que él predica. 

    Utilizando varios tonos, pero rematando con dramatismo, su carta publicada en el sitio web del Elíseo, repicada como tribuna propagandística en varios medios europeos, el jefe de Estado galo se dirigió a sus conciudadanos comunitarios a los que tal vez piensa como súbditos:

    "Si me tomo la libertad de hablar directamente con ustedes, no es sólo en nombre de la historia y los valores que nos unen. Es porque hay urgencia. En unas pocas semanas, las elecciones europeas serán decisivas para el futuro de nuestro continente. Nunca desde la Segunda Guerra Mundial ha sido tan necesaria Europa. Y sin embargo, Europa nunca ha estado tan en peligro", sentencia.

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    Para el columnista de Sputink y exdirector de Euronews, la carta de Macron prohíbe más cosas de las que propone.

    "Pretende ser la del renacimiento de Europa. Es una carta a los Reyes Magos o a Papá Noel o a Santa Claus, que llega con adelanto porque se trata de una carta electoral antes de las elecciones europeas de mayo. Y por otra parte le sirve para utilizar el bálsamo europeo para curar las heridas que le han producido las protestas sociales dentro de su país, en concreto los chalecos amarillos".

    Entonces, llega la parte de la carta en la que Macron utiliza su tono de superioridad. "El Brexit es su símbolo. Símbolo de la crisis de Europa, que no ha podido satisfacer las necesidades de protección de las personas frente a las grandes conmociones del mundo contemporáneo. Símbolo, también, de la trampa europea. La trampa no pertenece a la Unión Europea; Es la mentira y la irresponsabilidad que puede destruirlo. ¿Quién le dijo a los británicos la verdad sobre su futuro después del Brexit?"

    Pero desde el Reino Unido, su ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, le bajó los humos: "Los británicos son lo suficientemente inteligentes como para poder escuchar las afirmaciones hechas por los políticos en estas situaciones y hacer su propio juicio. Han tomado una decisión".

    En este sentido, Rivas incide en que "la carta de Macron refleja también un desprecio al votante británico porque se trata de una crítica al Brexit, que en realidad es una crítica a las personas que han votado por la salida del Reino Unido de la UE. Es normal que dentro del Reino Unido haya políticos que rechacen esa carta de Macron".

    En su papiro anuncia Macron la conveniencia de una Agencia europea de protección de las democracias que suministre expertos para proteger el proceso electoral de ciberataques y manipulaciones; Prohibición de la financiación de los partidos políticos por potencias extranjeras; y Reglas europeas que prohíban los discursos favorables al odio y la violencia en internet. 

    A estos postulados, el concejal del Ayuntamiento de París Ian Brossat, le dio un golpe en los riñones: "En cuanto a la financiación por parte de lobbies y poderes financieros, ni una palabra… #Macron"

    ​Para el columnista de Sputnik, esta idea de Macron "refleja una protección ante la libertad, porque las medidas principales que propone son de restringir libertades, de poner barreras a algo que él teme: una información que no esté controlada por él mismo, disfrazada de 'fake news' o de información que proviene de supuestos enemigos extranjeros".

    "Prohíbe la financiación de partidos políticos por el extranjero pero no pone en el mismo paralelo, no solamente a los lobbies, sino también a los supuestos filántropos internacionales que a través de ONGs también influyen en la política interna de cada país, y han desplegado un ejército de lobistas dentro de la UE", observa el periodista.

    Al tocar el espacio Schengen, Macron carga sus baterías a una reforma 'ambiciosa': obligaciones de responsabilidad (control riguroso de las fronteras) y solidaridad (una misma política de asilo con las mismas reglas de acogida y rechazo) a los Estados que participen. Lo sintetiza en la idea de una policía de fronteras común y una oficina europea de asilo bajo la autoridad de un Consejo europeo de seguridad interior. 

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    Estas propuestas de Macron recibieron una devolución de la exministra Nadine Morano, en una columna titulada "Emmanuel Macron en Europa: una tribuna 'hueca', 'blabla'". Desde su mangrullo, disparó: "Cuando [Macron] habla de fronteras, se olvida de decir que la policía fronteriza ya existe, se llama Frontex, y que en el presupuesto hemos gastado más de 320 millones de euros".

    Morano también arremetió desde su cuenta de Twitter: "E. Macron quiere armonizar la política de asilo en Europa. ¿Bajo qué criterios? ¿En los criterios españoles? ¿Húngaro? En ningún momento habla sobre la deportación de los migrantes ilegales"

    ​Rivas lo explica claramente. "Macron propone reformar el espacio Schengen, pero en realidad Schengen ha dejado de existir después de que [la canciller alemana] Angela Merkel dejara la puerta abierta a la ola de inmigrantes desde el verano de 2015. Cada país se ha cerrado: ahora mismo […] si usted quiere viajar de España a Francia o viceversa, hay que pasar controles aduaneros y no se pasa la frontera tranquilamente". Al respecto, el analista sostiene que la propuesta de Macron consiste en volver a los controles de fronteras y cerrar Europa. 

    Más ideas de Macron. "Prohibir en Europa las empresas que atenten contra nuestros valores, normas ambientales, la protección de datos o el justo pago de impuestos. […] Preferencia europea en los mercados públicos y las industrias estratégicas".

    A estas ideas reaccionó, entre otros, Manon Aubry de Francia Insumisa. "Sobre política comercial, Macron habla de una 'preferencia europea', ya que firma acuerdos de libre comercio que organizan la gran movida del mundo de productos que se encuentran en Europa, todos a riesgo de nuestro planeta!"

    ​"La propuesta de defender a las empresas europeas entra en contradicción con la política habitual de la UE que es firmar acuerdos de levantar tarifas aduaneras con el resto de países del mundo", subraya Rivas

    Macron también se animó, una vez más, con un contraataque a los chalecos amarillos. "Misma remuneración sobre el mismo lugar de trabajo. […] Un salario mínimo europeo adaptado a cada país y discutido colectivamente cada año".

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    Rivas afirma que "proponer un salario mínimo para todos los países europeos es completamente absurdo. "¿En qué medidas y en qué media se basaría?", se pregunta el experto, quien pone como ejemplo las diferencias entre los salarios medios de Bulgaria y Holanda. "¿Se hace la media? Es decir, ¿a los holandeses se les baja [el sueldo] o los búlgaros van a tener un salario medio como el de los  holandeses con una economía que es mucho menos potente?"

    "Es algo que es muy bonito de escuchar, es algo maravilloso que suena a los oídos de los incautos o de los ingenuos pero no tiene ningún valor en la práctica a menos que Macron esté pensando en la política europea de dentro de 150 años", ironiza Luis Rivas.

    Etiquetas:
    economía, libertad de prensa, chalecos amarillos, UE, Emmanuel Macron, Francia
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