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    El 'grave' problema de Venezuela

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    Javier Benítez
    Tensión en Venezuela tras el 23-E (189)
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    El problema de Venezuela es que está sentado sobre un 'mar' de riquezas. Así lo entiende el analista militar Juan Aguilar, al explicar la crisis que vive el país caribeño desatada tras un tour que el autoproclamado presidente encargado, Juan Guaidó, realizó por Colombia, EEUU y Brasil, según una investigación de la agencia AP.

    La agencia de noticias estadounidense informó que a mediados de diciembre, Guaidó viajó silenciosamente a Washington, Colombia y Brasil para informar a los funcionarios sobre la estrategia de la oposición de realizar manifestaciones masivas que coincidieran con el esperado juramento de Maduro para un segundo mandato el 10 de enero frente a la generalizada condena internacional, según el exalcalde de Caracas exiliado, y aliado, Antonio Ledezma.

    Para salir de Venezuela, Guaidó se escabulló a través de la frontera sin ley con Colombia para no levantar sospechas entre los funcionarios de inmigración, según explicó a AP otro líder antigubernamental que pidió no ser identificado para discutir los arreglos de seguridad.

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    Para el periodista y analista militar Juan Aguilar, es indudable que hay un conflicto político en Venezuela por estar políticamente partido en dos, con típicas crisis políticas que ocurren también en otros países.

    "Pero sobre este conflicto superpuesto, estamos sobre un conflicto geoeconómico porque hay datos que no podemos obviar, y es que Venezuela tiene las mayores reservas del mundo de petróleo, de torio, que es el sustituto del uranio en las nuevas centrales nucleares, las mayores reservas de coltán después del Congo; minas de oro, de varios minerales, y de agua potable que será un activo en el futuro", abunda el experto.

    "El problema de Venezuela es que está 'sentado' en un 'mar de riqueza' en el cual, por evolución del propio Gobierno bolivariano, está dispuesto a compartirlo en empresas mixtas y explotaciones, con China, o con Rusia, o con Turquía, o con Irán. Y eso acaba produciendo el 'casus belli'", observa Aguilar.

    Así, las cartas están sobre la mesa, y todas boca arriba: desde la planificación externa de la declaración como presidente encargado del país por parte de Juan Guaidó, hasta las líneas maestras del asesor de Seguridad de la Casa Blanca, y su 'distraído' desliz del apunte sobre tropas norteamericanas en Colombia.

    Para entender un poco más el contexto, hay que viajar hacia atrás en el tiempo. 28 de abril de 2011. Las Vegas. Noche. En un casino de esa ciudad y ante un auditorio bullicioso que le festejaba a discreción cada una de sus frases –en una mezcla entre estar ante su gurú existencial o un comediante de 'late night show'–, el entonces potencial precandidato por el Partido Republicano a la presidenciales de 2012, Donald Trump, hacía manifestaciones de una sinceridad y 'obscenidad' demoledoras.

    "Ustedes saben, los rebeldes de los que todos han escuchado hablar. Todos hablan sobre los rebeldes agitando sus banderas, su gente maravillosa… […] No nos importa nada de Libia. Ustedes saben lo que dije sobre Libia. Estoy interesado en Libia, sólo si nos quedamos con el petróleo. Y algunos [personas que me escucharon] dijeron: '¡Oh, Dios mío! ¡Libia es un país soberano!'… Libia está jodidamente quebrada…". Estas fueron algunas de las frases de Trump esa noche: las revueltas en Libia contra Muamad Gadafi habían comenzado dos meses antes, el 17 de febrero.

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    En este sentido, las declaraciones en su momento del entonces presidente de EEUU, Barack Obama, sobre la intervención en Libia, y las recientes manifestaciones del vicepresidente del país norteamericano, Mike Pence, sobre Venezuela, guardan grandes similitudes.

    Ahora, casi ocho años más tarde, cuando Guaidó se autoproclama presidente encargado, el asesor de Seguridad de Trump, John Bolton, declara a la cadena Fox Business que "haría una gran diferencia" si petroleras estadounidenses pudieran acceder a los pozos de crudo de Venezuela. "Estamos conversando con las principales compañías estadounidenses ahora", y añadió que su objetivo es que esas empresas "produzcan el petróleo en Venezuela". 

    Una semana más tarde, el propio Bolton anunciaba una batería de sanciones contra Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), que incluyen el congelamiento de unos 7.000 millones de dólares en activos de esa compañía estatal venezolana. En este contexto, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, denunció que estas sanciones evidencian que el único propósito del Gobierno de EEUU es quedarse con el crudo de esa nación.

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    Y después está Europa, dando lecciones de cómo solucionar los problemas internos de países soberanos mediante recetas que no se aplican a sí mismos, dando un ultimátum de ocho días al presidente, Nicolás Maduro, para convocar a elecciones presidenciales anticipadas. Londres, París, Berlín y Madrid, dispararon contra Caracas.

    Reino Unido, con una grave crisis interna a causa del Brexit, y una primera ministra que se niega a convocar a elecciones anticipadas tras su fracasado plan de salida de la UE; el presidente de Francia, Emmanuel Macron, hundido en su poder de 'monarca' –como ha sido calificado– y con una grave crisis interna encarnada en los chalecos amarillos a cuenta de sus políticas en favor de los ricos, tal como denuncia la población; Alemania, con una crisis política interna, cuya canciller anunció su retiro de la política activa al final su actual mandato, según analistas, para poder evitar que la echen antes de tiempo; y España, con un presidente de Gobierno que no salió de las urnas, y que por ley debería convocar a elecciones anticipadas si no se aprueban los presupuestos de 2019.

    "¿Un presidente como Macron, que se dedica a reprimir las protestas sociales en su país que han provocado ya 11 muertos, 4.000 detenidos, cientos de heridos? ¿Este señor se permite dar ultimátums? Tendría que estar en la Corte Penal Internacional igual que dicen de Maduro. ¿Reino Unido, que arma a Arabia Saudí para que cometa un genocidio en Yemen va a dar ultimátums? ¿Bajo qué altura moral? ¿Alemania, la de los recortes, la que hundió en la miseria a Grecia y otros países europeos? ¿España? En España tenemos un presidente que llegó con la promesa de convocar a elecciones… ni visos hay de convocar a elecciones con 84 diputados sobre 350 ¿Quién tiene estatura moral para decirle nada a Venezuela o a cualquier país del mundo? Esto es la Unión Europea", concluye Juan Aguilar.

    Tema:
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    Etiquetas:
    tensión, Juan Guaidó, John Bolton, Donald Trump, Nicolás Maduro, Barack Obama, Venezuela, EEUU
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