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    El Brexit a punto de reventar al Reino Unido

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    Javier Benítez
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    El escape final de la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, acabó en una redada. Arrinconada y vapuleada por propios y extraños, no tuvo más remedio que mostrar sus cartas a los parlamentarios británicos, esas que paradójicamente conocían ya los 'enemigos' europeos al otro lado del canal de la Mancha, pero no sus Honorables Comunes.

    Acusada de desacato, ella y todo su gabinete, tuvo que salir rauda a buscar la llave –allí donde la hubiere tirado– del cubículo donde ocultaba ese informe sobre el Brexit, y que provocó que los políticos de todos los colores no hayan dudado en calificar los términos de la salida como infame, vergonzante y humillante, tanto para los intereses del Reindo Unido, como para todos y cada uno de los británicos.

    Así, antes de que arrancara del debate de cinco días previo a la votación final del 11 de diciembre sobre el acuerdo que firmaron Bruselas y Londres, 311 parlamentarios acusaron y sentenciaron de desacato al Ejectutivo de May por no haber publicado –como intimaba un mandato previo– el dossier sobre el análisis legal del acuerdo y que realizó el abogado general del Estado, Geoffrey Cox.

    Se trata de la primera vez en la historia de la Cámara de los Comunes que este poder realiza tal acusación a un gabinete, y tuvo que ser en estas circunstancias. Theresa May está más débil que nunca, si ya cabía estarlo más a estas alturas. El motivo que justamente su ministro de Exteriores, Jeremy Hunt, blandió para la nocturnidad del informe, era que su aireo imposibilitaría gobernar.

    Los números hablan del aprieto en el que se encuentra May: necesita 320 votos para salvar su acuerdo y posiblemente su cargo, pero su partido cuenta con 315 diputados, de los cuales alrededor de una centena ha dejado caer que podría pronunciarse en contra.

    El presidente de la Consultora Ekai Center, Adrián Zelaia, opina que "estamos viendo de alguna forma, cómo algo que ya sucedió inicialmente, se está manifestando en este momento en cuanto a que el Brexit no es sólo un conflicto entre el Reino Unido y la UE, sino que a su vez es un conflicto interno en el Reino Unido que afecta a ámbitos muy distintos. […] En este momento es el miedo al Partido Laborista lo que está constituyéndose en un catalizador esencial de lo que está pasando".

    "Las distintas posiciones se están moviendo, por un lado, en función de lo que cada uno de ellos piensa de lo que debería ser la relación del Reino Unido con Europa, y por otro lado, en cuanto a las estrategias de los conservadores en cuanto a evitar que el Partido Laborista y Jeremy Corbyn lleguen al poder", explica el analista.

    En 2016, la propia May votó para que el Reino Unido permaneciera en la UE, pero una vez consumado en las urnas, se subió al carro de la victoria y afirmó que "Brexit significa Brexit" y que esta situación no tenía por qué derivar en un Reino Unido empobrecido. 

    Entonces, el pasado martes el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), Manuel Campos Sánchez-Bordona –cuyas opiniones fungen como base de discusión para la decisión final–, echó un cable salvador para todas las partes, al estimar que Reino Unido podía dar marcha atrás al Brexit, pero bajo ciertas condiciones.

    Más información: Tusk: si el Parlamento rechaza el Brexit, el Reino Unido debe salir sin pacto o quedarse en UE

    De tomarse esa decisión por parte de Londres, debería comunicarla formalmente al Consejo Europeo tras su aprobación por el Parlamento británico, y sólo tendría efecto hasta el 29 marzo de 2019 –fecha prevista para la salida– y si no se concluyó "formalmente" un acuerdo de retirada. 

    Sin perder el tiempo, el miércoles May decidió agarrarse a ese cable sin importar si estaba pelado, y los micrófonos de la BBC amplificaron su ofensiva que intentó ser intimidatoria contra quienes prometen detonar el acuerdo al que llegó con el bloque comunitario: "Hay tres opciones: una es salir de la UE con un acuerdo […], las otras dos son, salir sin acuerdo, o que no tengamos para nada un Brexit", dijo a la emisora.

    Pero el jueves, el TJUE le salió al cruce de forma oficial para marcarle el terreno y los tiempos a May, al declarar que recién se pronunciará el lunes 10 –víspera providencial de la votación en el Parlamento británico– sobre si Londres puede practicar la marcha atrás de forma unilateral.

    Para Zelaia "hay pocas dudas con respecto a que las estructuras de la UE han trabajado activamente en los últimos años contra el Brexit. Es decir, para evitar que el Reino Unido salga de la UE. En este contexto ahora se está haciendo explícito de alguna forma, pero hay pocas dudas que se van a mantener todas las puertas abiertas a que el Reino Unido dé marcha atrás, si en un momento determinado quiere hacerlo. Y que incluso se ha creado un contexto negociador y un contexto de acuerdo que está de alguna forma facilitando esta vía".

    Ante este panorama, este viernes May sacó a sus principales discípulos a las calles para difundir su palabra: envió a treinta miembros de su Gobierno a distintas circunscripciones para explicar a la población las bondades de apoyar el acuerdo del Brexit. Así, ministros y secretarios de Estado se dedicaron a hablar con la gente en escuelas y centros comunitarios de varias partes del país, en un intento de lograr que la ciudadanía misma presione a sus diputados para que voten a favor del pacto este martes 11 de diciembre.

    En este contexto, el banco estadounidense de inversiones J.P. Morgan estimó que las posibilidades de que Reino Unido cancele el Brexit en su totalidad han aumentado.

    "Aquí tenemos que tener en cuenta distintos intereses. Está por un lado el interés personal de Theresa May de mantenerse en el cargo. Esto es algo que está muy directamente relacionado con el hecho de que la propuesta actual se apruebe o no. Y otra cosa es los intereses globales de esa élite del Partido Conservador, de la élite financiera de la 'City' fundamentalmente, y que pueden ir perfectamente en otra dirección, en la de sacrificar a May con el fin de ir a un segundo referéndum en caso necesario", concluye Adrián Zelaia.

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    Etiquetas:
    Brexit, Cámara de los Comunes, Theresa May, Reino Unido