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    Macron: ¿un autoritario con aires de rey para los ricos?

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    Emmanuel Macron, cumple un año en el poder. Pero hacerse la fama de 'presidente de los ricos', o de autoritario con aires de rey, le llevó mucho menos tiempo. El pueblo francés, incluidos analistas y expertos, entienden que Macron ejerce una suerte de abuso de poder al ningunear al legislativo, favorece a los ricos, y hace más pobres a los pobres.

    En su camino hacia el Palacio del Elíseo, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, aceleró de cero a cien, antes de que pudieran advertirlo sus contrincantes. Como un encantador de serpientes, aprovechó la inmolación política de François Hollande, a la sazón jefe de Estado galo, que rompió todas las marcas al dejar al Partido Socialista hecho girones. Un descalabro que parece no tener fecha de caducidad.

    Gobierna con autoritarismo – según la mayoría de los analistas y ciudadanos franceses –, porque puede. Una potestad que le otorgó la mayoría de los electores, muchos de los cuales hoy quizá se estén llevando las manos a la cabeza, o hayan participado en las manifestaciones del 1 de mayo en París, o de la "Fiesta de Macron", el pasado sábado 5 del corriente mes.

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    Tanto autoritarismo ejerce con su mayoría parlamentaria, aplastante y de rodillo, que redujo al legislativo a escombros. Prescinde de negociaciones, porque puede, y dicta leyes y sentencias sin inmutarse. En este sentido, el analista político Jérôme Fourquet, director del departamento de opinión en el instituto Ifop, afirma acerca del presidente francés: "Macron considera que en un mundo que avanza muy deprisa resulta una pérdida de tiempo el hecho de negociar con los cuerpos intermediarios, como los sindicatos". 

    En este sentido, el columnista de Sputnik y exdirector de Euronews, Luis Rivas, constata que “el autoritarismo de Macron es producto de su mayoría absoluta en las cámaras legislativas lo que le hace pasar por encima de la oposición, incluso adoptando leyes sin debate parlamentario como ha sido la ley de trabajo”.

    Mientras, la periodista francesa Anne Fulda, responsable de la sección 'Retratos' de Le Figaro y autora de la biografía del mandatario francés 'Un joven tan perfecto', lo define claramente: "Siempre quiere tener la última palabra, como si fuera un monarca autoritario". 

    Al respecto, Rivas explica que el autoritarismo "Es algo que él (Emmanuel Macron) no oculta y no le asusta tampoco porque él dice que cree en la vertical del poder, cree en la autoridad, y está claro que lo hace también por una razón: ha heredado un poder después de cinco años (de presidencia) de François Hollande quien en esos años ha demostrado una cierta debilidad. Se le ha considerado un presidente débil, y que había dejado la institución presidencial por debajo de lo que se la debe considerar".

    "Presidente de los ricos", le llaman. Pero eso no le afecta ni le apartará un ápice de… ¿su libreto? Y es que suprimió el impuesto a las grandes fortunas, y el llamado 'exit-tax', un gravamen creado por el expresidente Nicolas Sarkozy que buscaba frenar la fuga de los millones de los millonarios, lo que ha beneficiado al 5% de la población con las rentas más elevadas. Paralelamente, el 5% más pobre ha sido vapuleado por la subida del tabaco o los impuestos ecológicos. 

    "Está claro que en este primer año de Macron se ha puesto de moda la frase de 'presidente de los ricos'. Incluso su antecesor Hollande ha hablado del 'presidente de los muy ricos' porque estas primeras medidas que ha anunciado durante el primer año, han servido más para mejorar la imagen fiscal de Francia en el exterior que para remediar la economía interna", explica Luis Rivas.

    Pero su mala fama interna, contrasta con la buena imagen que tiene en el exterior. Aunque más no sea cosmética. Porque por más que se desviva por ser el líder indiscutido de Europa, intente eclipsar el poder de Alemania y a su canciller Angela Merkel, y que crea que puede influir sobre las decisiones del presidente de EEUU – como cuando afirmó que había convencido a Donald Trump de que debía permanecer en Siria –, al final, de tanto ningunear, como lo hace con el legislativo, termina siendo ninguneado. 

    Porque en Europa nadie quiere escucharlo hablar de sus reformas, y porque al final, siempre le termina pasando lo que le pasó al árbol, un roble que plantó en los jardines de la Casa Blanca junto a su inquilino, que debía significar "los lazos que nos unen", y que desapareció a las pocas horas, bajo justificaciones que todavía están pendientes de ser comprobadas.

    ​"La buena imagen de Macron en el exterior forma parte de su política de comunicación, porque en realidad su política exterior ha sido un enorme fracaso en Europa. (…) Donald Trump y Emmanuel Macron están unidos por la comunicación, pero nada más. Está claro que ellos ponen en evidencia sus buenas relaciones de cara a los fotógrafos pero en el fondo las diferencias son mayúsculas. (…) Macron no ha obtenido hasta el momento nada de Donald Trump en cuanto a sus pretensiones políticas internacionales", sentencia Luis Rivas.

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    Etiquetas:
    política, Emmanuel Macron, Donald Trump, Angela Merkel, Francia, EEUU
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