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    El País, obsesionado con Sputnik

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    Los periodistas del diario español El País nos persiguen. Lo hacen incluso durante sus vacaciones. Basta con mencionar la aparición en su portada, en medio de los brindis por el Año Nuevo, de uno de los tantos artículos que denuncian lo 'diabólico' que es Sputnik y nuestros colegas de RT.

    "RT, Sputnik y la nueva guerra rusa". Este es el título de una nueva obra del subdirector de El País, David Alandete, la cual salió el 1 de enero. Según nuestro viejo amigo, quien hace poco llegó a intervenir en el Parlamento británico, donde puso su granito de arena en la construcción del mito sobre la omnipresente injerencia de Moscú, las opiniones que suenan en nuestros programas radiales y se publican en nuestras páginas web son las de "pseudofuentes", es decir, "expertos que ningún medio serio occidental se tomaría en serio" y cuyas declaraciones "defiendan de forma directa o indirecta los intereses del Kremlin".

    Dicho de otro manera, se califica como "pseudofuentes" a presidentes, entre ellos a Vladímir Putin, a senadores y diputados, a altos cargos militares o a la gente sobre el terreno, en particular, a la de Siria, donde ningún medio occidental se atreve a trabajar, prefiriendo como fuentes a organizaciones como el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, compuesto por tan solo una persona, quien, además, reside en el Reino Unido.

    Pero los 'medios serios occidentales' sí les tienen mucha confianza. ¿Por qué? Obviamente, porque sus 'testimonios', que siempre tienen mucha difusión en la prensa dominante, contradicen "los intereses del Kremlin", contribuyendo a formar una imagen negativa de Rusia o las demás naciones señaladas como enemigas de Occidente.

    A propósito de contradicciones. Hay muchas en los artículos de Alandete dedicados a Sputnik y RT. En el último, por ejemplo, vincula la viralización que suelen tener contenidos de los dos medios con enormes cantidades de dinero que se destina a este fin. Al mismo tiempo, menciona que "Twitter les prohíbe comprar publicidad y YouTube, propiedad de Google, les ha expulsado de su programa de canales 'premium'", es decir, constata que por muchos que sean los recursos financieros que desembolsa "el Gobierno ruso" para difundir su "propaganda", sus oportunidades para actuar en las plataformas digitales están lejos de ser inmensas.

    Además: ¿De dónde salen las fuentes de los medios españoles que acusan a Rusia?

    El mismo artículo está plagado de errores fácticos.

    Alandete dice, por ejemplo, que "Sputnik nació en 2014, después de que el Kremlin liquidara la agencia RIA Novosti, ampliamente respetada por su sobriedad informativa".

    Y ni siquiera dedicó un minuto para comprobar la información que ofrece a los lectores del El País. Caso contrario, se enteraría de que RIA Novosti  sigue existiendo y prosperando, siendo una de las principales agencias noticiosas rusas.

    Esa falta de rigor hacia los hechos es algo típico de Alandete, algo que quedó demostrado en numerosas ocasiones, en particular, durante su comparecencia en Westminster, donde habló sobre la supuesta injerencia rusa en el proceso soberanista catalán por medio de perfiles simulados en las redes sociales. Entre otras cosas, dijo que la interferencia del Kremlin fue comprobada por la Universidad George Washington, que hizo un análisis de "cinco millones de cuentas". Pero el mismo Alandete escribió previamente que se analizaron "cinco millones de mensajes". Asimismo, suele confundir conceptos como 'bots' y 'hackers', algo que, según especialistas, demuestra que no tiene muy claro de qué se trata. 

    A pesar de todo ello, es considerado uno de los mayores expertos del mundo hispánico en temas rusos, o, mejor dicho, 'las desestabilizadoras prácticas mediáticas e informáticas del Kremlin'. 

    Para cerrar el tema Alandete, cabe señalar que al ser consultado por un parlamentario británico sobre "los efectos" de la injerencia rusa "en los resultados" de la consulta catalana, solo pudo murmurar algo inarticulado, con una cara totalmente perdida.

    Y es que todas las acusaciones sobre interferencias rusas en la vida política de los países occidentales son "pura mentira", según afirmó recientemente la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova. 

    Por su parte, la directora de RT y Sputnik, Margarita Simonián, comparó la campaña que se lleva contra los medios internacionales rusos con la que se desató en contra del Gobierno iraquí de Sadam Husein, acusado de tener armas de destrucción masiva, algo que resultó ser un engaño.

    Según Enrique Refoyo, analista geopolítico español, los ataques de la prensa dominante contra Rusia y sus medios internacionales revela la preocupación del 'establishment' occidental por una creciente simpatía de la ciudadanía de EEUU y la Unión Europea (UE) por Vladímir Putin y sus políticas soberanas. 

    Lea más: Hablar bien de Rusia: tabú para la prensa española

    "En los últimos años, sobre todo en España, Putin ha tenido más popularidad que cualquier otro aspirante a la presidencia" en naciones comunitarias, indicó el también escritor en entrevista con Radio Sputnik, al indicar que esto se debe tanto a las políticas exteriores del jefe del Kremlin como a las que ejerce dentro de su país, donde libró una auténtica batalla contra "la oligarquía y la corrupción".

    La campaña desatada contra el presidente ruso busca impedir que "aparezca un Putin en alguno de los países de la UE", algo que "les da mucho miedo a todos los políticos asentados en el poder" en el bloque comunitario, apuntó.

    Al referirse al ataque del 1 de enero contra Sputnik y RT por parte de 'El País', Enrique Refoyo se mostró convencido de que "es una señal de que en 2018 se va a hacer lo mismo que en 2017", es decir, la prensa dominante seguirá culpando a Rusia "de todas las cosas malas que ocurran" en Occidente, en particular, se continuará diciendo que "son los rusos los que están detrás" del lío catalán.

    Además: Putin es culpable de todo, según medios españoles

    Y ello en vez de reconocer que la responsabilidad es la de los propios "políticos" españoles, sobre todo los "anteriores a Rajoy", quienes "se dedicaban a dar competencias como, por ejemplo, la educación o la sanidad a las comunidades autónomas", llegando la situación a que todas tengan "su propia mitología autonómica", como es el caso de Cataluña.

    "Eso no lo hicieron los rusos, eso fue algo que fomentaron los políticos en España", concluyó.

    Además:

    La Embajada rusa denuncia la insistencia mediática por la presunta "mano rusa" en Cataluña
    Eurodiputado español critica la histeria antirrusa difundida por el diario El País
    Prensa dominante está en agonía
    Etiquetas:
    medios de comunicación, propaganda antirrusa, El País, Sputnik, David Alandete, Margarita Simonián, María Zajárova, Vladímir Putin, España, Rusia
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