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    ¿Por qué Colombia votó “no” por la paz?

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    Colombia sorprendió al mundo. Cuando todos daban por hecho el triunfo del “si” en el referéndum por la paz, que establecería un precedente mundial, el 50.2% de la población decidió que ese no es el camino, por lo menos en las formas, para dar por cerrada una herida que dura ya más de medio siglo, y que ha desplazado a millones de personas.

    Hay un dato que no es menor, y es que más del 60% de los habilitados para votar hayan preferido no concurrir a las urnas para hacer notar su voluntad. De ahí la sorpresa, porque la mayoría de las encuestas previas deban como ganadora a la opción del  “sí”.

    Para Carlos Eslava, director general de contenidos de una emisora colombiana en Barcelona, el triunfo del “no” tiene varias lecturas. En este sentido, señala que el caso específico al que hacía referencia la consulta, era “el fin de los ataques guerrilleros de una parte de la guerrilla, las FARC, que a pesar de ser la más antigua, no es la única”. Y es que quedaban otros dos grupos armados que no estaban incluidos en el plebiscito: el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y el Ejército Popular de Liberación (EPL), “cosa que pudo haber influido en la decisión de los colombianos”, matiza Eslava.

    El comunicador indica que esta situación tiene dos puntos de vista: el de los campesinos, que son los afectados de forma más directa, y el de los citadinos. “Lo que ha sucedido es que esta idea de la paz del Gobierno colombiano se ha centrado más en informar a las personas que viven en los núcleos urbanos, y no tanto a las personas afectadas en las zonas rurales”.

    Eslava explica que “en la mayoría de la votación y donde se ha dicho que ‘no’ es en el centro del país, donde hay una alta densidad poblacional, y donde a la vez está la capital, que concentra a 9 millones de personas. “La lectura que se puede hacer es que quienes han votado ‘no’, son personas que desconocen el alcance y han sufrido  menos la guerra y la violencia de la guerrilla, que las personas que realmente han votado conociendo la raíz del conflicto”.

    La pregunta en planteada en el plebiscito fue: ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Carlos Eslava sostiene que se trata de una pregunta tendenciosa, pues cualquier persona a la que se le haga una pregunta de este tipo dirá ‘sí’. “Se puede inducir un resultado si la pregunta tal cual está formulada se saca de contexto, pues parecería que se trata de un país retrasado o tonto”, apunta el comunicador.

    Carlos Eslava hace especial hincapié en que en este plebiscito no se preguntó la manera y la forma de llegar a la paz. Y ahí está el gran descontento de la gente. Y es que en la propuesta nunca se habló del perdón, que es lo básico. Después de ver la manera en que simplemente se pedía el perdón por parte de “Timochenko” en Cartagena, se entiende que entre seres humanos deberíamos perdonarnos. Pero eso es una cuestión más ideológica y que no se desprende del enunciado de la pregunta que se hizo”, analiza Eslava.

    “Si en algún momento alguien quiere volver a retomar este tema, deben rediseñar la pregunta y hacerla mucho más general para poder decir ‘yo estoy de acuerdo con esto, sí, pero con esto, no’”. De esta forma se podrá “explicar mejor a la gente y no sólo con una palabra, con un ‘sí’ o un ‘no’, que serían definitivamente insuficientes para lograr explicar todo el conflicto armado de Colombia durante estos últimos 50 años”, explica.

    Carlos Eslava concluye que en esta consulta confluyeron dos vertientes: ‘los citadinos versus los campesinos’. “El campesino sabe y le ha dolido lo que es la guerrilla, mientras que el citadino simplemente ha visto un problema desde lejos que cree que se puede arreglar a golpe de bolígrafo”.

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    acuerdo de paz, referéndum, paz, Delegación de Paz de las FARC-EP, FARC, Juan Manuel Santos, Bogotá, La Habana, Colombia, Cuba, Washington, EEUU
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