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    11S: carta blanca para abusos de EEUU

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    El 11S significó un remezón para una sociedad que no asume los costes de sus intervenciones, de las guerras y los enfrentamientos que provoca. A partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001 comienza toda una secuencia de decisiones políticas de legislación de luchas contra el terrorismo, que tendría un fuerte impacto interno y externo.

    Así lo entiende el periodista y analista internacional chileno Pablo Jofre Leal. El experto sostiene que a partir de ese momento comenzó a cambiar la forma en que se regían la justicia y las leyes de EEUU, donde comienza a percibirse que esta lucha contra el terrorismo que propugna George W. Bush tiene implicancias también en la vida cotidiana del norteamericano.

    Arrestos, investigaciones, toda una serie de elementos relacionados con el espionaje a la sociedad norteamericana, pero también a la del resto del mundo, que alcanzaban a "enemigos y aliados. Se comienza a conformar un panorama de fuerte impacto interno y externo", explica Jofre Leal.

    "El 11 de septiembre desencadena procesos internos de espionaje, de limitación de leyes públicas, de la libertad de expresión, pero también en el mundo externo sufren las consecuencias a través de agresiones, de invasiones, todo lo que significa la red Echelon en el mundo, la invasión de Afganistán, la guerra contra Irak, y todas las consecuencias que han venido posteriormente a esto. El 11S marca una impronta, un símbolo, que es un elemento totémico referente a lo que va a ser EEUU en el siglo XXI", admite Pablo Jofre Leal.

    En cuanto a consecuencias estrictamente económicas, el economista y miembro de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ariel Noyola Rodríguez, sostiene que "no hay que dejar de lado que previo al 11 de septiembre de 2001, la economía mundial ya venía desacelerándose, y específicamente la economía norteamericana venía registrando tasas de crecimiento del PIB cada vez más bajas".

    En esta perspectiva, apunta el experto, "si bien en el corto plazo el 11S y las posteriores invasiones a Afganistán e Irak representaron pérdidas sustanciales a la economía norteamericana, existe la hipótesis de que en el mediano y largo plazo en realidad formaban parte de una estrategia para sacar avante la economía de EEUU".

    En este sentido, Noyola Rodríguez explica que a partir de los atentados del 11S "la industria armamentística de EEUU fue una de las principales beneficiarias de todo este proceso de lucha contra el terrorismo. Estas empresas vieron crecer sus acciones en el mercado de valores de manera brutal. Tuvieron grandes participaciones en las invasiones de Afganistán e Irak a través del envío de mercenarios".

    "En estos momentos los ejércitos más importantes del mundo contratan ya a empresas privadas que hacen su trabajo. Se trata de un contexto totalmente diferente a lo que ocurrió en Vietnam en las décadas de 1960 y 1970", opina el economista.

    "Bajo esta perspectiva, la industria armamentística, el complejo militar industrial para EEUU ha representado un intento de sacar avante su economía a través del movimiento de grandes masas de dinero en este sector de la economía", concluye Ariel Noyola Rodríguez.

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    atentado suicida, armas, atentado, terrorismo, 11-S, Daesh, Coalición contra el Estado Islámico, Al Qaeda, Ariel Noyola Rodríguez, George Bush, Vietnam, Nueva York, Oriente Próximo, Afganistán, Arabia Saudí, Washington, Irak, Siria, EEUU