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    11S: cómo la guerra contra el terrorismo de EEUU multiplicó la amenaza yihadista

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    Las consecuencias a largo plazo del ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, que se cobró la vida de casi 3.000 personas, quizás fueron más desastrosas que su escalofriante efecto inmediato, según se desprende de declaraciones a Radio Sputnik de Pere Ortega, uno de los autores del libro '¿Es una guerra? Yihadismo y terrorismo'.

    Según el también director del Centro Delàs de Estudios por la Paz, con sede en Barcelona, la inmediata declaración de la guerra contra el terrorismo por el entonces presidente norteamericano, George Bush hijo, fue y sigue siendo en la práctica un "pretexto" para tratar de extender por la vía bélica la "hegemonía" estadounidense en países que considera como 'eje del mal'.

    Constató que el objetivo declarado fue "hacer caer a todos aquellos Estados que estaban detrás del terrorismo" –un "enemigo etéreo no definido claramente"–, sin que EEUU hiciera autocrítica alguna acerca de su propio protagonismo en la creación de grupos yihadistas como Al Qaeda en Afganistán.

    "Se atacó primero a Afganistán, después a Irak; en el Líbano hubo una guerra a través de Israel; luego vino la guerra de Libia; luego vinieron los ataques en Somalia; hubo ataques también contra el terrorismo en Pakistán", enumeró, entre otros casos, Pere Ortega, al dar a entender que la llamada guerra contra el terrorismo también constituye en sí mismo el terrorismo.

    De acuerdo al pacifista, la campaña desatada por EEUU y sus aliados tras el 11S tuvo entre sus efectos un aumento vertiginoso del "extremismo violento", término que considera más adecuado que el de terrorismo, dado que la definición de esta última palabra es a veces "un tanto equívoca".

    En este contexto, citó intervenciones occidentales en Oriente Medio, las cuales, ante enormes destrucciones y muertes que causaron, sirvieron de "la gran excusa" del yihadismo radical para ataques como las perpetradas en suelo comunitario.

    Añadió asimismo que la retórica que acompañó a la "estrategia belicista" norteamericana y de sus seguidores alentó la islamofobia, instigando la marginación de las comunidades islámicas arraigadas en Occidente, lo cual tampoco contribuyó a la seguridad.

    "Hemos caído en la trampa que nos brindó EEUU", lamentó Pere Ortega, quien insistió en que el "camino para conseguir la paz" no pasa por la guerra.
    Etiquetas:
    George Bush, yihadistas, terrorismo, atentado del 11 de septiembre del 2001, EEUU
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