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    Recesión, deuda y menos comercio: el mundo que deja el COVID-19

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    Los pronósticos sobre el crecimiento global son desalentadores y la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, afirmó que esta crisis será aún peor que la de 2008. Sobre sus efectos, Sputnik dialogó con Oscar Ugarteche, economista de la Universidad Autónoma de México.

    El capitalismo atraviesa otra más de sus crisis y a pesar de haber sido anunciada en varias oportunidades en los últimos años, no se esperaba que un virus  detonara nuevamente la incertidumbre generalizada. Estimar el impacto de la pandemia no es tarea fácil puesto que día a día surgen nuevos datos. Tal es así que los promedios de decrecimiento van desde 1% a 5% en el caso de los más pesimistas. Pero en lo que todos coinciden es en que la recesión es inevitable.

    Para Latinoamérica el escenario no es diferente. De acuerdo a la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena, atravesamos la peor recesión de la historia moderna y las proyecciones muestran una caída de 5,3% del Producto Bruto Regional.

    Consultado por Sputnik, Oscar Ugarteche, economista de la Universidad Autónoma de México y analista internacional, se refirió a la nueva realidad global y regional. En su análisis identificó como un punto fuerte la rapidez con la que los Estados y el Banco Central Europeo —en el caso de los países de la Unión Europea— respondieron para dar liquidez a los bancos, que se mantienen activos a pesar del impago de los clientes.

    Sin embargo, entre las mayores preocupaciones nombró la falta de respuesta para hacer frente a la deuda de los Estados con organismos multilaterales de crédito, tenedores de bonos y otros mecanismos por el estilo. Las exportaciones de commodities, fuente central para la obtención de divisas, ya perdieron a nivel mundial un cuarto de los que estaba proyectado obtener durante 2020, "y podría llegar a la mitad", señaló.

    La pandemia de la deuda

    Por eso, los países exportadores de materias primas, como la mayoría de los de la región y también las naciones africanas, no tendrán con qué hacer frente a las obligaciones tanto a la interna de los países como con los acreedores extranjeros.

    "De pronto todo ese comercio se paró. Las deudas de las repúblicas ante el mundo no tienen divisas con qué ser pagadas. Hay dos posibilidades: se utilizan las reservas para hacer esos pagos —si es que hay ingresos fiscales—o hay un problema de servicio de deuda generalizado en el mundo que va a tener que ser atendido y no lo está siendo", agregó.

    Comercio paralizado

    El experto también se refirió al estado del comercio internacional en sí mismo, dominado por la interrogación constante y un crédito a corto plazo que está impago y sin vistas de ser pagado.

    "Es mucho dinero que está puesto con cartas de crédito que se abrieron cuando se iba a exportar tal o cual cosa. Productos que no se han exportado pero que implican dinero que igual se debe. Productos que no recibió quien tendría que haberlo hecho, pero por los cuales  le debe dinero al que los vendió", afirmó el entrevistado. 

    "Eso que se quedó ahí parado en un puerto o un almacén es un problema que hay que atender, porque es el problema de crédito de comercio de todos los países en desarrollo más el crédito de comercio de los exportadores que exportan bienes de consumo", concluyó.

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    crédito, deuda externa, endeudamiento, pandemia de coronavirus, coronavirus, COVID-19, recesión, economía
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