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    "Los ciudadanos europeos sienten que la Unión no gobierna para ellos"

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    Un 25 de marzo pero de 1957 se firmaron los dos acuerdos precursores del bloque que hoy conocemos como Unión Europea. Ambos tratados, junto con el de la Comunidad del Carbón y del Acero (CECA, de 1952) formaron los pilares del proyecto que hoy tiembla por las voluntades separatistas de varios de sus miembros.

    Los objetivos de aquellos dos tratados que sentaron las bases para la Unión Europea han pasado a un segundo plano. Tanto el primero, que creaba la Comunidad Económica Europea, como el segundo, que estableció la Comunidad Europea de la Energía Atómica, se sumaban al de la CECA con un propósito claro y simple: "crear un mecanismo para controlar cualquier acción violenta", analizó en diálogo con Sputnik el académico mexicano Dámaso Morales.

    Pero este "fue evolucionando hasta lo que hoy conocemos como Unión Europea, un proyecto mucho más acabado, de gran consenso y coordinación entre los diversos miembros". Un proceso de integración que hoy vive un momento de transición.

    En él confluyen situaciones, con el Reino Unido y su Brexit, que ha generado divisiones internas enormes. La nación insular no logra salirse de la Unión Europea y sus intenciones de abandonar la Unión el 29 de marzo se vieron frustradas. Ha sido así a tal punto, que se baraja la posibilidad de que tenga que presentar sus candidatos a las elecciones del Parlamento Europeo, dos meses después de fecha de salida prevista.

    También está una Italia nacionalista y rebelde, que coquetea con la salida, como también lo hacen Suecia o Polonia, Hungría o España. Países en que los nacionalismos más radicales toman fuerza día con día a la vez que reniegan de una salida del bloque, a sabiendas de los riesgos a los que se enfrentan.

    Para Morales esto se basa en que la situación de inestabilidad que atraviesa Gran Bretaña da un "mensaje" que contiene varios elementos. El primero y más básico es la pérdida de acceso a varios mercados estratégicos.

    "Pero también la pérdida de programas, (…) de los que curiosamente estos países han sido han sido grandes beneficiarios. Programas económicos, sociales, estructurales, de la propia Unión", agregó.

    Son iniciativas que quedan en el olvido si se mira el sentimiento popular, del "ciudadano de a pie, que es de una Unión Europea un tanto alejada de sus propios problemas y que apoya a la banca y a los grandes consorcios".

    Esto, para el analista, se verá reflejado en las elecciones del Parlamento Europeo de mayo de 2019. "Obviamente, también tener este discurso anticomunitario a partir del propio Parlamento", concluyó el analista.

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    Etiquetas:
    política, comercio, acuerdo, Brexit, UE, Europa