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    Empresas con impacto social positivo: conoce la misión de las “empresas B”

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    Las actividades lucrativas no tienen porqué tener un impacto social y ambiental negativo. De hecho ya hay en América Latina decenas de empresas B.

    La B de estas empresas que buscan crear un impacto positivo en sus contextos, proviene de la palabra beneficios. Unos beneficios que están enfocados a retribuir a sus propietarios y a la comunidad en que se insertan, con especial cuidado de no generar externalidades negativas, como contaminación o costos implícitos en salud o seguridad. 

    El concepto surgió en Estados Unidos, cuando tres emprendedores dueños de una empresa de artículos deportivos la vendieron a un grupo inversionista que rápidamente se deshizo de las prácticas sociales y empresariales sobre las que se había gestado la compañía. Ante esto los antiguos dueños empezaron a trabajar en formas de evitar que esto se repitiera en otras organizaciones y crearon el B Lab. 

    Este B Lab o laboratorio de beneficio trabaja hace 12 años en inspirar a las organizaciones y darles herramientas para que su impacto sea positivo en la comunidad en que se inserta. Interesados en el concepto, varios emprendedores de países latinoamericanos se asociaron a B Lab y crearon Sistema B, un sistema de certificación que tiene bajo su cargo aprobar empresas B desde el sur de México hasta el sur argentino. 

    Según contó a Sputnik Tomás de Lara, co líder de Sistema B en Brasil, la transparencia, el cuidado ambiental, la justicia para con los trabajadores, la gobernanza y la relación con las comunidades locales son algunos de los puntos que se tienen en cuenta en la evaluación. De Lara estuvo en Uruguay en el marco del encuentro de economías alternativas Día B+ Fiis y habló con Sputnik sobre la falsa concepción de que estas empresas generan productos más caros y son menos rentables para sus inversores. 

    "Hay empresas que son sostenibles como Patagonia o Ben&Jerry's que son globales de alta rentabilidad o incluso Natura, empresa B certificada que cotiza en la Bolsa de Brasil. Muchas veces lo que pasa es que la mayoría de las empresas B son pequeñas y son desafiadas por un mercado que aún no contabiliza los servicios ecosistémicos. Por esto hacen productos dañando el medio ambiente, dañando los ríos, los mares, produciendo basura, y ¿quién paga esta cuenta? Los ciudadanos. Es una externalidad económica negativa", explicó. 

    Según de Lara, el desafío está en cambiar el ecosistema de negocios para que no haya una pelea entre quienes hacen daño y son baratos contra los que generan menos daños y son más caros. La demanda y los hábitos de consumidor juegan un rol importante en la existencia de los productos en el mercado y en sus precios. 

    "Eso pasó con los alimentos orgánicos. En la gran cantidad de los países el orgánico era y es más caro, muchas veces 20 o 30% más caro. ¿Por qué pasa eso? Porque el sistema como un todo no está preparado para tener estos servicios de cuidado en la tierra y en el agua y no hay equipamientos, técnicas y herramientas tan desarrolladas para su producción. Eso está cambiando y cada vez los precios son más baratos porque de verdad han logrado ser parte de un ecosistema más saludable" ejemplificó.

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    Etiquetas:
    rentabilidad, empresas, salarios, economía, Uruguay, EEUU, Brasil, México