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    Los porqués del endeudamiento argentino con el FMI

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    Cualquier nación que apele al endeudamiento para solventarse o para crecer, tiene claro que sin importar quién sea el prestamista, la devolución será con intereses. En un mercado internacional de deuda en que las tasas de interés son cada vez más altas, Argentina eligió el prestamista más barato y el más caro políticamente: el FMI.

    El anuncio del presidente argentino Mauricio Macri de volver al Fondo Monetario Internacional (FMI) para recibir lo que llamó un "apoyo financiero" de carácter "preventivo" generó todo tipo de reacciones. Las críticas y los aplausos no demoraron en extenderse minutos después de la conferencia del martes 8 en la que el mandatario resaltó que el país no aumentará su endeudamiento previsto, sino que cambiará el prestamista.

    Más información: Lagarde: Argentina es un "miembro valioso" del FMI

    En diálogo con Sputnik, el doctor Pablo Numiña destacó la fuerte relación que ha mantenido el país suramericano con el organismo multilateral de crédito. Según planteó el especialista en vínculos entre el FMI y los países tomadores de crédito, desde el año 1956 —momento en que ingresó al FMI- Argentina ha sido una de las usuarias más activas, lo que no la ha dejado exenta de problemas.

    "En la historia reciente, el Fondo tuvo una participación muy activa en la crisis del 2001. Se involucró política y financieramente, apoyó la convertibilidad y dio una serie de financiamientos muy importantes que, no obstante, no evitaron el estallido de la crisis y la cesación de pagos. Desde allí el Fondo quedó señalado (…) como co-responsable de la crisis argentina por su involucramiento, su apoyo a las políticas de ajuste y por no evitar la fuga de capitales", comentó.

    Fue a partir de ello que en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, Argentina saldó su deuda con el organismo, como también los hicieron otros países de la región, que apoyados en el buen contexto internacional prefirieron cambiar el acreedor por otros, que no pidieran contraprestaciones a nivel político. 

    Para Numiña, quien se desempeña como investigador del Conicet y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, la medida es antipopular y tiene un alto costo político. Pero según apuntó, es una consecuencia entendible de la desmotivación de los inversores externos a seguir invirtiendo en bonos argentinos, que generó la necesidad de aumentar el endeudamiento interno, insuficiente para cubrir las necesidades de capitales del país.

    Ante la disminución de las fuentes del exterior y debido a las limitaciones que existen para financiarse en el mercado local, "el Gobierno opta por reanudar la fuente de financiamiento externo que queda disponible en los momentos críticos que es la de los organismos internacionales", explicó.

    Según informó el diario argentino Clarín, el gobierno aspira a obtener un préstamos de al menos 30 mil millones de dólares, que pagará a tasas considerablemente más bajas que las que rigen en los mercados internacionales de deuda.  

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    Etiquetas:
    crisis, crédito, financiación, deuda, Fondo Monetario Internacional (FMI), Néstor Kirchner, Mauricio Macri, Argentina
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