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    Conoce cómo ha variado el rostro humano a lo largo de la historia

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    La evolución nos ha ido modificando con el paso de los años y la cara no es la excepción, de hecho es la parte de nuestro cuerpo que más ha cambiado. Pasamos de tener un rostro más desafiante, lo cual era una ventaja para competir, a uno más amigable que nos permite convivir en sociedad. Esto nos convirtió en la especie más expresiva del planeta.

    No somos iguales a nuestros antepasados y el rostro es el que delata los principales cambios que hemos sufrido como especie. Por ejemplo, ahora tenemos una frente más ancha y aplanada y un mentón menos pronunciados. Esto último se debe fundamentalmente a los cambios en la alimentación, que es cada vez más blanda.

    En general, la tendencia es que se vayan 'acortando las facciones' como parte del proceso de selección natural. Este implica que a medida que ocurren mutaciones al azar en el código genético de un organismo, las que son beneficiosas se preservan porque ayudan a incrementar las chances de éxito reproductivo de las especies.

    Más información: Aparece un misterioso hueso en los seres humanos: ¿mutación del esqueleto?

    "Cuando algo varía más allá de la regla, uno tiende a pensar que hay algún tipo de fuerza adaptativa que 'premia' la variación. Por ejemplo, la posibilidad de reconocernos entre nosotros", dijo Esteban Hasson, investigador del CONICET y autor del libro Evolución y selección natural.

    Al vivir en sociedad, si alguien nos debe dinero debemos poder reconocerlo, y lo mismo sucede con una pareja. Se cree que el proceso de diferenciación va a continuar en el futuro y nuestros rostros serán cada vez más distintos. Otra tendencia que se observa es la juvenilización del rostro.

    "Nuestra cara se parece más a las formas juveniles de nuestros antepasados. El proceso por el cual el adulto actual tiende a parecerse al joven de una especie ancestral se llama neotenia", agregó Hasson. 

    De acuerdo al catedrático de paleontología Paul Palmqvist, esto llevaría a que en un futuro tengamos caras aún más reducidas, órbitas oculares más grandes, mentón más pequeño, y una bóveda craneal más desarrollada. De todas formas, esto solo pasaría si se mantiene la tendencia actual, lo cual es muy difícil de determinar ya que en la evolución de las especies inciden el azar y los factores ambientales.  

    Etiquetas:
    humanos, especies, cara, cambios, evolución
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