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    Fondo de reconstrucción europeo: ¿hundirá la soberbia a Holanda?

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    Paraísos fiscales de Europa como Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Irlanda, Malta y Chipre, podrían tener las horas contadas. El principal responsable, Holanda: su soberbia a la hora de negociar sobre el Fondo de reconstrucción europeo ha provocado que el resto de socios dejen de mirar hacia otro lado y busquen liquidarlos.

    ¿El tiro por la culata?

    A Holanda su soberbia con los países del sur le hizo pasarse de rosca, no sólo por rechazar que el Fondo de Reconstrucción Europeo no incluya reformas estructurales en los países que la requieran y que peor parados han quedado con el azote de la pandemia del coronavirus, sino también por sus modales. Malos modales.

    Llevado al terreno futbolístico, la actitud del Gobierno de Mark Rutte puede reflejar aquella patada brutal que en la final del Mundial de Fútbol Sudáfrica 2010, el futbolista holandés Nigel De Jong le dio en el pecho al español Xabi Alonso. Pero al final, fue España la que resultó campeona con un juego más inteligente. Y así se están plantando los países a los que Holanda quiere seguir azotando: con inteligencia.

    En su ceguera, producto de su soberbia, han sido incapaces de ver que pueden terminar recibiendo un golpe mortal a su economía fundada en gran medida en su condición de paraíso fiscal: sus horas pueden estar contadas. Su juego brusco de máxima presión e insolidaridad ya ha ido demasiado lejos, y sus socios europeos ya no están dispuestos a seguir soportándolo, siendo humillados con insultos, y que sus ciudadanos paguen un alto precio: han despertado su instinto de supervivencia y han decidido no mirar más hacia el costado.

    Para el economista argentino Luis Palma Cané, llegar a un acuerdo en esta negociación es crucial por la situación coyuntural. "Pero es más crucial todavía por la grieta que hay entre determinados países, frugales [Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca], o austeros, o demasiado ortodoxos ante la pandemia, y aquellos países que tienen mayores dificultades, porque por haber sido más vulnerables, son los que más están sufriendo, en general los países del sur, y en particular, España e Italia".

    ¿Amorales de gran moral?

    A Holanda, que se jacta de ser un santo de elevada moral, probablemente le saquen los trapos sucios. Y es que este miércoles, la Comisión Europea presentó una hoja de ruta que busca combatir el escándalo de la evasión fiscal, producto de la falta de unión fiscal en el bloque, lo que hace que países como Holanda, Luxemburgo, Bélgica, Irlanda o Malta, sean paraísos fiscales que se benefician de ello y a su vez perjudican a las economías del resto de socios.

    La presentación del ejecutivo comunitario coincidió con un sacudón que recibió precisamente de parte del Tribunal de Luxemburgo [paraíso fiscal] con una sentencia que le quita la razón en un litigio contra Apple por pagar en impuestos menos del 1% de sus beneficios en Irlanda, y justo en momentos en que la autoridad europea intentaba precisamente limitar la liberalidad de algunos países en materia de impuestos a las multinacionales.

    El ejecutivo europeo señaló que la sentencia del caso Apple "hace más urgente y claras" las reformas legales en la UE que sólo por las diferencias en el impuesto de sociedades supone que en conjunto los países pierdan unos 35.000 millones de ingresos al año.

    El método de los 'moralistas' holandeses

    Conocido como el doble sándwich holandés-irlandés, la ingeniería de las multinacionales, como Google, establecen su sede en Irlanda, y luego crean una filial de esa empresa "irlandesa" en un paraíso fiscal —como por ejemplo, Bermudas—, transfiriéndole los derechos intelectuales. Como la empresa tendría que pagar a la Hacienda irlandesa un impuesto sobre las regalías que envía al paraíso fiscal, establece una filial intermedia en Países Bajos, que no impone este impuesto.

    Esto le permite enviar el dinero de las regalías primero a su filial holandesa sin necesidad de pagar impuestos por ellas en Irlanda —que no considera a Holanda como un paraíso fiscal—, y luego desde allí a las islas de destino, donde se convierte en ganancia neta de la empresa. El caso de Google es uno de los más emblemáticos: en 2014 desvió casi 11.000 millones de euros en beneficios europeos a Irlanda y después a Las Bermudas, a través de Holanda.

    "Lo más importante de esto, a mi juicio, es terminar con las desigualdades. Porque con desigualdades fiscales a una unión monetaria le falta una pata", sostiene Palma Cané.

    No es un dato menor que días pasados, la vicepresidenta del Gobierno de España, Nadia Calviño, haya perdido la presidencia del Concejo Europeo, traición mediante, a manos del irlandés Paschal Donohoe. Algo que provocó encendidas reacciones en España. El portavoz de Unidas Podemos, manifestó que "Es una mala noticia que no haya sido elegida Nadia Calviño. Basta ver quién ha apoyado al otro candidato: el Partido Popular [Europeo] y la serie de partidos que no son reacios, por ser diplomáticos, al dumping fiscal en el seno de la UE".

    Mientras, el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, tuiteó: "Que @NadiaCalvino no vaya a presidir el Eurogrupo y que en su lugar vaya a hacerlo el candidato de países que defienden los paraísos fiscales es una mala noticia. Lo es para España y lo es para todos los que apostamos por una Europa más democrática y solidaria". Pero también reaccionó el Concejero del Banco de España, Carles Manera: "La derrota de Calviño es una muy mala noticia: es el triunfo de los paraísos fiscales", dijo en una entrevista.

    Las fichas se mueven

    Tras esta instancia, llegó una sucesión de reuniones: Merkel con Rutte en Berlín, donde el holandés volvió a mostrar su hilacha, y diciendo que no hay prisas por llegar a un acuerdo, contrario a lo que manifestó Merkel en su rueda de prensa conjunta. También la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Rutte, quien le dijo desde su pedestal: "Encuentre una solución en España". Va a ser que no, va a ser que la solución llegará en Bruselas, y será muy dolorosa para Holanda y demás piratas fiscales.

    Sánchez también visitó a Merkel, donde se mostró en todo momento predispuesto a encontrar una solución rápida para lograr un acuerdo sobre el Fondo de Reconstrucción, algo que fue correspondido por Merkel.

    ¿Jaque mate?

    El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, lanzó un aviso a navegantes. "La Comisión está preparada para presentar propuestas y corregir algunas estructuras fiscales que están creando distorsiones en el mercado único", disparó. Para eso, se piensa invocar el artículo 116 del Tratado para que las normativas sobre fiscalidad puedan ser aprobadas por mayoría cualificada de los países y no por unanimidad, evitando así los bloqueos.

    Ese artículo sostiene que "En caso de que la Comisión compruebe que una divergencia entre las disposiciones legales, reglamentarias o administrativas de los Estados miembro falsea las condiciones de competencia en el mercado interior y provoca, por tal motivo, una distorsión que deba eliminarse, procederá a celebrar consultas con los Estados miembros interesados. Si tales consultas no permitieren llegar a un acuerdo para suprimir dicha distorsión, el Parlamento Europeo y el Consejo adoptarán, con arreglo al procedimiento legislativo ordinario, las directivas necesarias a este fin. Podrán adoptarse cualesquiera otras medidas apropiadas previstas en los Tratados".

    A principios de abril, el ministro holandés de Finanzas, Wopke Hoekstra, habló del "riesgo moral" de unos eurobonos que desincentivarían reformas necesarias en países como España e Italia, y llegó a pedir a la Comisión Europea que investigara por qué estos países no tenían ahora margen fiscal. Por supuesto que todos ya tienen claro por qué Holanda tiene margen fiscal, y se debe a su 'moral' fiscal. Entonces, el primer ministro portugués, António Costa, calificó como "repugnante" estas declaraciones.

    "No puede ser que un país como Irlanda por ejemplo, cobre un 10% de impuesto a la ganancia y el resto el 30%, lo cual deriva en que una cantidad de empresas que, o se instalan en Irlanda, o hacen pasar las ventas por Irlanda [el sándwich holandés-irlandés]. Eso es un disparate que no corresponde. La respuesta de Irlanda es: 'no, si con esto nosotros tenemos superávit fiscal'. […] Si tienen superávit fiscal que hagan un fondo anticíclico y punto. Y que no protesten tanto entonces de la solidaridad que deben de tener con otros países", remacha Palma Cané.

    Ya en 2017, en el contexto de la crisis desatada en 2008, el socialista holandés Jeroen Dijsselbloem, ministro de Finanzas y presidente del Eurogrupo declaró: "Los países del sur no pueden gastar el dinero en alcohol y mujeres y después pedir ayuda".

    Hay analistas que apuntan a que el anuncio de corregir las estructuras fiscales en la UE no es más que una estrategia de presión para que Holanda y demás países frugales acepten la aprobación del Fondo de reconstrucción sin exigir cambios estructurales en los países damnificados. Puede que sí, y que de momento, Holanda se vaya de rositas con su ingeniería fiscal, como De Jong que no fue expulsado de aquella final de Sudáfrica tras aquella patada criminal. O puede que no.

     

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    cumbre, UE, Mark Rutte, fondos, Holanda, Angela Merkel, Alemania, Pedro Sánchez, España
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