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    Robo a gran escala a la población mundial

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    El presidente de EEUU, Donald Trump, retoma la guerra comercial contra la Unión Europea. No da tregua ni en tiempos de coronavirus. Pero detrás de esta guerra se esconde algo más dramático: reestructurar la economía mundial en base a expoliar a la mayoría de la población mundial, según el economista Julio César Gambina.

    Amigos son los amigos

    Al enemigo, ni agua. Así se está comportando Trump con sus 'amigos' europeos. Con amigos así, nadie necesita enemigos. De hecho, Europa duerme con su enemigo desde las épocas del Plan Marshall, cuando vendió para siempre su soberanía: desde entonces, el viejo continente es un mero apéndice de Washington, que tiene sus riendas en lo político y económico.

    Y así volvió a quedar demostrado. No le da tregua ni en tiempos de pandemia y prepara sus torpedos para disparar contra la línea de flotación de Europa: Alemania, Francia, España, y también Reino Unido, pese a que ya está zarpando del bloque comunitario. Una suerte de compensación por las ayudas públicas que dan a Airbus valorado en unos 2.700 millones de euros, según el Departamento de Comercio de EEUU que estudia nuevas tasas a las exportaciones europeas a camiones, cerveza, ginebra o aceitunas, y subir los aranceles a aviones y productos lácteos.

    Se trata de una nueva ronda gravámenes a productos europeos tras los activados el pasado mes de octubre en el momento en que la Organización Mundial del Comercio [OMC] autorizó al país norteamericano a imponer tasas a las exportaciones europeas por valor de 7.500 millones de dólares, en compensación por las ayudas públicas a Airbus por parte de Bruselas.

    "De alguna manera EEUU está en un debate político de quién dirige esta estrategia defensiva por mantener la posición de privilegio en el sistema mundial. En noviembre tenemos las elecciones estadounidenses y Trump lleva adelante la iniciativa política para tratar de ser reelecto. Por eso exacerba y exagera algunas medidas que generan respuesta. La respuesta europea por parte de la autoridad económica europea, por parte del Banco Central Europeo, y la carrera de subsidios de Europa a sus empresas, y de EEUU a sus empresas, tiene que ver con esta situación de desorden mundial", señala Gambina.

    El economista incide en que lo que se vive hoy, y esta continuidad de una crisis mundial capitalista por más de diez años, muestra el desorden mundial. "Pero es un desorden para reordenar, es un desorden para reestructurar las políticas de dominación. Y no perdamos de vista que más allá de este juego de poder entre las grandes potencias económicas. Hay una reestructuración de las relaciones estatales en contra del gasto público social; y hay una reestructuración de relaciones internacionales en desmedro de los países relativamente más débiles".

    Pero, ¿qué subyace en realidad en todo esto? Para Gambina todo está muy claro. "Lo que crece es la flexibilización laboral. Los cambios estructurales que se está procesando requieren una mayor transferencia de riqueza desde la mayoría de la población trabajadora del mundo, hacia los capitales más concentrados. Una consecuencia de este tiempo histórico es la desigualdad".

    Aves de mal agüero

    Mientras el Fondo Monetario Internacional augura una recesión global del 4,9% para el presente año, lo que implica una rebaja de las estimaciones previas de un 1,9%, la factura que generará la crisis del coronavirus luego de pasar raya ascenderá a 12,5 billones de dólares, según el informe Perspectivas de la Economía Mundial [WEO por sus siglas en inglés] del organismo dado a conocer por Gita Gopinath, Consejera Económica y Directora del Departamento de Estudios del FMI.

    Paralelamente, el subdirector del Departamento de Análisis del FMI, Gian Maria Milesi-Ferretti, quien trabaja codo con codo junto a Gopinath en la elaboración de ese informe, declaró que el conjunto de países del mundo deberá enfrentar los desafíos fiscales devenidos de la pandemia, algo que será esencial para que se establezcan las condiciones para que la economía se reinicie lo antes posible.

    "El dinero gastado para mantener la viabilidad de las empresas es dinero bien gastado que generará ingresos y una mayor actividad en el futuro y ayudará a la deuda con respecto al PIB. Este es un momento para asegurar un fuerte reinicio de la economía pero como dice la directora gerente del FMI también hay que guardar los recibos. Los recursos no son gratuitos, a pesar de las bajas tasas de interés", dijo en una entrevista que concedió al Economista.

    "El Fondo Monetario ya nos tiene acostumbrados a estas actualizaciones que dan por tierra con los propios pronósticos, con lo cual me animo a decir que los pronósticos de futuro del Fondo Monetario Internacional son poco creíbles", remacha el economista Julio César Gambina.

    "Son cálculos matemáticos no necesariamente basados en temas reales. Cuando mucho, lo del Fondo vale en una mirada retrospectiva", enfatiza el analista.

    "China es la primera vez que en su historia moderna no establece meta de crecimiento para este 2020, porque lo que privilegia es resolver el tema del empleo. Son 80 millones de empleos perdidos en China a propósito de la recesión a causa del COVID-19. Las cifras del FMI son dudosas, y lo más importante es que China no se anima a fijar meta de crecimiento, y ese es un dato relevante, porque la economía mundial no cae tanto, porque China cae menos de lo que cae el mundo", concluye Julio César Gambina.

    Etiquetas:
    desempleo, China, COVID-19, economía, elecciones presidenciales, reelección, Donald Trump, Airbus, Organización Mundial del Comercio (OMC), UE, EEUU
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