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    Rusia y China entendieron todo y frustran a Occidente

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    El Banco Mundial despidió 2019 con un bombazo y un consejo. Presentó un informe demoledor que indica que la deuda de países emergentes y en desarrollo trepó a los 55 billones de dólares, y la tipificó como récord absoluto del último medio siglo. El consejo: actuar sin dilación para fortalecer sus respectivas políticas económicas.

    Oleadas Mundiales de Deuda. Bajo ese título, un análisis de reciente publicación del Banco Mundial alerta de que durante los últimos ocho años se ha registrado el incremento de deuda más obsceno de los últimos 50 años. Grande, rápido y generalizado, fueron los adjetivos que utilizó la institución al referirse a la progresión de las deudas.

    De esta manera, el Banco Mundial plantó la bandera roja en la playa de la economía mundial, más precisamente en la ensenada donde se recuestan los países emergentes y en desarrollo.

    El dossier presenta "un estudio completo de los cuatro principales episodios de acumulación de deuda que se produjeron en más de 100 países desde 1970. En él se llegó a la conclusión de que la relación entre deuda y PIB de los países en desarrollo ha aumentado 54 puntos porcentuales hasta llegar al 168% desde que la deuda comenzó a acumularse en 2010".

    El presidente de la Consultora Ekai Center señala que en este tema, el problema se centra fundamentalmente en China. "Hay divergencias muy importantes entre unos y otros países emergentes, y los extremos quizá podríamos situarlos en una China con una economía en este momento con un fuerte nivel de endeudamiento, y Rusia con un nivel de endeudamiento bajísimo", apunta el analista.

    "Ahí hay dos perspectivas: una economía con un nivel de endeudamiento muy bajo como el de Rusia tiene en principio grandes expectativas de futuro en la medida que van a hacer frente a cualquier contingencia pues tiene unas reservas de capacidad de endeudamiento importantes", subraya Zelaia.

    El estudio del Banco Mundial incide en que la mitad de la deuda pública de estas economías está en manos de inversionistas no residentes. Se trata de un porcentaje bastante mayor que hace una década. Gran parte de esa deuda en el caso de países de bajo ingreso se contrajo en condiciones no concesionarias y por fuera del marco de resolución del Club de París. 

    Al respecto, Zelaia afirma que el caso de China, desde el punto de vista de Occidente, puede resultar sorprendente. "China no se endeuda con países extranjeros, sino que prácticamente la totalidad de su deuda es interna. […] Es muy importante que esos acreedores que cobran la deuda sean del mismo país. Si son de otro país, todo el efecto negativo de la deuda se registra íntegramente en el país. Si los que cobran la deuda son del [mismo] país, se registran por un lado los efectos negativos, y por otro los positivos".

    Pero el analista remarca que la estrategia de contraer deuda por parte del gigante asiático tiene un segundo impacto muy importante. Indique que mientras en los países occidentales los acreedores de deudas son fundamentalmente bancos privados, en China son fundamentalmente bancos públicos.

    "Eso quiere decir que el destino de esos fondos de la deuda se pueden gestionar de acuerdo con los intereses generales, cosa que no sucede en los casos de bancos privados. Y esto es muy importante, porque en el momento del pago de la deuda, en los países occidentales este pago tiende a tensionar el PIB a la baja, y por eso es tan peligrosa la acumulación de deuda, mientras que en el caso de China, los que cobran los intereses de la deuda son bancos públicos, y entienden que el Estado y el Gobierno –en base a las políticas públicas– pueden gestionar cómo destinan esos recursos en función de la situación concreta del momento. Si quiere incrementar la demanda para la inversión en el gasto público, puede canalizar esos recursos en la dirección que estime conveniente", observa el experto.

    "Por eso, que las características de la deuda de China no son comparables con las de la deuda de Occidente", concluye Adrián Zelaia.
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    Banco Mundial, deuda, China, Rusia
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