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    Acuerdo del Brexit: ¿un monstruo de tres cabezas?

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    El sorpresivo acuerdo para el Brexit al que llegaron Reino Unido y la Unión Europea resulta en un compendio de decisiones que ninguna de las dos partes, e Irlanda del norte como tercera en discordia, quería. Belfast queda sometida a la égida aduanera de Londres, pero bajo el paraguas administrativo de Bruselas.

    Hijo de todos y de ninguno. Así el resultado del acuerdo para el Brexit pactado por las dos partes y de espaldas a Irlanda del Norte, la gran tercera parte interesada, y que era, y es, el palo en la rueda para llegar a una meta o salida ordenada del Reino Unido de la Unión Europea.

    ¿Un acuerdo patas arriba?

    Irlanda del Norte cumplirá con ciertas normas del mercado único europeo pero continuará integrando el territorio aduanero del Reino Unido, es decir, los controles aduaneros tendrán lugar en terreno británico. Así se evita una frontera física en la República de Irlanda, para respetar los acuerdos de Viernes Santo.

    Además, cuatro años después de que el Brexit haya entrado en vigor la Asamblea de Irlanda del Norte podrá votar si se mantiene el backstop o salvaguarda para evitar una frontera física en la isla de Irlanda. Esto, una vez que concluya el periodo de transición que entra en vigencia una vez que se plasme la salida.

    El pacto contempla que la Asamblea de Irlanda del Norte pueda votar si se mantiene la famosa salvaguarda para evitar una frontera física en la isla de Irlanda cuatro años después de que haya entrado en vigor, lo cual debería suceder una vez que concluya el periodo de transición posterior al Brexit.

    El economista Luis Palma Cané sin dudar califica esta suerte de parche como "un adefesio en [idioma] castellano puro". "Un engendro que está forzado para ver si se logra por lo menos tener un tipo de acuerdo".

    Este acuerdo se interpreta como una broma de mal gusto, sobre todo desde el lado británico, toda vez que la solución es básicamente lo que hasta ahora era el problema mismo. Y es que Bruselas cedió en su línea roja de que Reino Unido abandone la unión aduanera con un régimen dual para Irlanda del Norte. Al mismo tiempo, Londres aceptó la frontera aduanera en el mar de Irlanda.

    Palma Cané sentencia que este acuerdo es casi la Crónica de una muerte anunciada. "Siempre fui enemigo de este disparate de [Brexit], [el ex primer ministro, David] Cameron del referéndum que convocó hace tres años solamente para satisfacer al ala euroescéptica del Partido Conservador pensando que los iba a contentar pero que no se iba a dar la mayoría a favor de a salida".

    "Se dio [la votación del Brexit], le provocó la caída [a Cameron], después vino Theresa May. Tres años de arduas gestiones [negociaciones para e Brexit] lo cual demuestra la falta de estadistas que hay en el mundo", afirma el economista.

    Batir el parche

    El triunfalismo y la pompa no defraudaron y se hicieron presentes en punto en las cuentas de Twitter de los principales hacedores y valedores de este acuerdo hecho de prisa y corriendo para que no les pille el toro.

    "Donde hay un voluntad, hay acuerdo: ¡tenemos uno! Es un acuerdo justo y equilibrado para la UE y el Reino Unido y es un testimonio de nuestro compromiso de encontrar soluciones. Recomiendo que el Consejo Europeo respalde este acuerdo", escribió el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

    Y con un estilo 'Trumpeano', el primer ministro del Reino Unido se dejó llevar también en su cuenta de la red social. "Tenemos un gran nuevo acuerdo que retoma el control: ahora el Parlamento debería terminar el Brexit el sábado para que podamos pasar a otras prioridades como el costo de vida, el Servicio Nacional de Salud, el crimen violento y nuestro medio ambiente".

    Peor es nada vs esto no es un Brexit

    Mientras en Europa sus principales líderes entonaron su versión de 'Peor es nada', del otro lado del Canal de la Mancha se le tiraron al cuello al acuerdo. El líder del opositor laborista, Jeremy Corbyn, lo calificó como "peor que el de Theresa May".

    Asimismo, Nigel Farage, líder del Partido del Brexit del Reino Unido instó al Parlamento a rechazar el acuerdo. "Esto no es un 'Brexit", afirmó y añadió que el tratado "debe ser rechazado": "La mejora manera de salir sería con un corte limpio", sentenció.

    Y después está la DUP, es decir, los Unionistas de Irlanda del Norte. Sus diez diputados se antojan providenciales para que el acuerdo sea aprobado, pero sus señales no son muy halagüeñas. Se opone la nuevo acuerdo. "Estas propuestas no son beneficiosas para el bienestar económico de Irlanda del Norte y socavan la integridad de la Unión", sentencian.

    "Cada cual juega su partido acá, no en función de los intereses", sentencia Luis Palma Cané acerca de las posturas de los diferentes políticos.
    Etiquetas:
    Irlanda del Norte, UE, Boris Johnson, Donald Trump, EEUU, Brexit, Reino Unido
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