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    Europa impotente, EEUU se ahoga

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    Bazuca. Así se le conoce al programa de estímulos del Banco Central Europeo [BCE] y que esta institución busca reactivar. El objetivo de esta 'bazuca': encausar la inflación y el crecimiento en la eurozona. El problema de esta 'bazuca': su pólvora está mojada, y a menos que rompan algunas reglas, no podrán dispararlas.

    La ciudad portuguesa de Sintra fue el escenario que eligió el casi saliente presidente de la máxima entidad financiera de Europa, el italiano Mario Draghi, para hacer el anuncio. Todavía tiene espacio, dijo el mandamás del BCE, que es como decir que en un coche hay espacio para la misma cantidad de gente que puede viajar en un crucero.

    La culpa es de la escasez de bonos alemanes y holandeses susceptibles de ser adquiridos. ¿Por qué? La normativa indica que el BCE sí o sí tiene que conservar la proporción de su cartera: si compra deuda italiana, automáticamente debe actuar en consecuencia con la deuda del resto de las naciones comunitarias.

    Entonces Draghi mostró la hilacha: para que la entidad que dirige cumpla su mandato es muy importante la flexibilidad de los parámetros autoimpuestos que ahora mismo hacen imposible la compra de más bonos germanos. Sin esa 'cintura', está imposibilitado de reanudar los estímulos. Ergo, si el BCE quiere disparar nuevamente el bazuca, no lo que da otra que estirar los dichosos parámetros que limitan la compra de bonos sobremanera.

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    Conocidos en la jerga como quantitative easing [expansión cuantitativa, o simplemente QE], su reanudación por parte del BCE tendría un alcance muy limitado de acuerdo a los actuales parámetros. De todas formas, hecha la ley, hecha la trampa, como dice la frase.

    Y es que esta no sería la primera vez que cambian esos parámetros para adaptarlos a sus necesidades. El BCE ya elevó la cantidad que podría comprar por país del 25% al 33% y eliminó el límite que impedía la compra de deuda con un tipo por debajo del de la facilidad de depósito, que hoy está en el -0,4%.

    En este sentido, el economista José Luis Carretero Miramar explica que "es evidente que estamos ante una situación de auténtica parálisis de la economía europea. Esto implica toda una serie de transformaciones y de cambios en los mecanismos del funcionamiento del propio banco europeo y eso también genera suspensiones internas en el seno de la Unión Europea que tiene sus problemas desde el punto de vista económico".

    Pero del otro lado del gran charco llamado Océano Atlántico, las cosas tampoco están bien. Por lo menos para algunos. Dependiendo del punto de vista del observador, si nos situamos en las coordenadas del inquilino de la Casa Blanca, todo va saliendo de acuerdo a sus necesidades electoralistas. No obstante, desde la perspectiva del presidente de la FED, Jerome Powell, significa que tendrá que tragarse unas cuántas cosas que ha venido diciendo, y que incluye un ida y vuelta dialéctico.

    "Es increíble que con un dólar muy fuerte y que virtualmente no hay inflación, que el mundo a nuestro alrededor está estallando, con París en llamas y China en descenso, la Fed esté si quiera considerando otra subida de tipos de interés más. ¡Tomemos la Victoria!", había tuiteado Trump.

    ​"No me preocupan los tuits. Sabemos que hemos de hacer nuestro trabajo desde la mejor perspectiva. Hablamos con un amplio espectro de la sociedad, no sólo con gente de negocios, y a partir de ahí adoptamos las decisiones. Sabemos que nuestras políticas afectan a todas las familias e intentamos actuar con objetividad", le respondió Powell en una suerte de afrenta.

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    Entonces ahora Powell está situado en un punto en que, o pide que se lo trague la tierra, o se traga sus palabras y con ellas todas las promesas en tono de afirmaciones portentosas que lanzó sobre un dólar cada vez más caro y que provocaría su vuelo a la calidad volviendo a casa.

    "La incertidumbre sobre las perspectivas económicas se incrementaron", por lo que la Fed "actuará de manera apropiada para sostener la expansión" afirma la institución en su más reciente comunicado tras las últimas reuniones. Así, no sólo no seguirá subiendo los tipos como aseguró Powell hace medio año, sino que hay muchos boletos como para que bajen.

    "Jerome Powell va a tener que aceptar una realidad que es distinta a sus deseos. Al fin y al cabo parecía que la economía norteamericana podía empezar un nuevo ciclo de acumulación [de dólares] en las medidas fiscales tomadas por el Gobierno de Trump. […] Hay una situación que podría haber llamado al optimismo en otras circunstancias. Pero lo cierto es que pese al casi pleno empleo, los salarios no han subido y no se ha producido tampoco un aumento de los beneficio sostenido", concluye José Luis Carretero Miramar.

    Etiquetas:
    Donald Trump, deuda, Italia, Banco Central Europeo (BCE), UE, EEUU
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