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    ¿Puso Trump de rodillas a la Reserva Federal?

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    Javier Benítez
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    En 2019 no habrá suba de tipos por parte de la Reserva Federal. Lo afirmó Jerome Powell, el mismo presidente de la entidad, y el mismo que había renegado y desacreditado los llamados del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, al respecto. El viento de cola lo llevó a pique a tomar esta decisión, todo un alivio para el mandatario norteamericano.

    Lo único que le faltó a Trump para celebrarlo fue decir, o tuitear: ¡Te lo dije! Tal vez sintiendo la calma previa a la tormenta y viendo cómo venía la mano, ya en el pasado mes de febrero Powell abría el paraguas. 

    El vigesimosexto día de ese mes, y ante el Comité Bancario del Senado estadounidense, avisó sobre el avistamiento de "señales conflictivas" para el crecimiento económico futuro de EEUU, pese a asegurar en ese momento que "las condiciones actuales son saludables". Justificó sus dichos en que los mercados financieros se habían vuelto "más volátiles" a finales de 2018 y que las condiciones financieras eran entonces –en febrero pasado– "menos favorables para el crecimiento de lo que lo estaban antes". 

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    Por si hacía falta, para refrendar sus dichos Powell hizo que todos volvieran su vista hacia otras latitudes, al indicar que el crecimiento se desaceleró en algunas de las principales economías del mundo, y mencionó a China y Europa. Consideró que la incertidumbre global se elevó por "problemas políticos no resueltos", como el Brexit o las negociaciones comerciales que mantiene EEUU. 

    Entonces llegó la reunión de marzo, y la Reserva Federal se reservó el derecho de atrincherarse en un lugar inesperado: no solo dejó inalterados los tipos, sino que avisó de que no habrá alzas en 2019. Así, Powell reafirmó su actitud de conciliador magnánimo con la que inició el año, al asegurar a los mercados que no volvería a contribuir a desestabilizarlos y que sujetaría sus decisiones a la evolución de la economía. La decisión coincide con el recorte que la FED aplicó a sus perspectivas sobre el PIB. 

    En todo caso, ya en diciembre Powell sintió el cambio del viento en el velamen y advirtió sobre un desvío de rumbo en su bitácora: en 2019 las subas no serían tres, como estaba previsto, sino que serían dos. Ocurrió tras anunciar una suba del 0,25% en los tipos, algo de lo que previamente Trump había renegado en un tuit, y que recibió una respuesta contundente de Powell:

    "No me preocupan los tuits. Sabemos que hemos de hacer nuestro trabajo desde la mejor perspectiva. Hablamos con un amplio espectro de la sociedad, no sólo con gente de negocios, y a partir de ahí adoptamos las decisiones. Sabemos que nuestras políticas afectan a todas las familias e intentamos actuar con objetividad".

    Fue la respuesta al tuit de Trump que rezaba: "Es increíble que con un dólar muy fuerte y que virtualmente no hay inflación, que el mundo a nuestro alrededor está estallando, con París en llamas y China en descenso, la Fed esté si quiera considerando otra subida de tipos de interés más. ¡Tomemos la Victoria!".

    Y ahora, Powell va y anuncia que para 2019 no habrá ninguna subida. Esto convierte a 2019 en el primer año de cinco en que la FED se va de vacío en este apartado: "Puede que pase un tiempo antes de que necesitemos ajustar la política monetaria. Es un gran momento para ser pacientes", soltó Powell ante los medios. 

    Entonces, ¿tenía razón el presidente Trump cuando decía que había que abandonar la política de la suba de tipos? Para el economista Luis Palma Cané, la política de la Reserva Federal es muy correcta.

    "El principio que tiene la FED es que no hay ningún sendero de suba o baja de tasas prefijadas. Dicho de otro modo, la política monetaria respecto a las tasas va a ser en función de la evolución de todas las variables de economía en general, y en particular, de las que se refieren al empleo y la inflación, que son los dos objetivos básicos que tiene el combo de la Reserva Federal".

    Para el analista, el hecho de que Powell invocara a la paciencia con la política de subas, implica que todavía está pensando en subirlas, sólo que a otra velocidad. Respecto a que algunas voces se alzan diciendo que incluso este año puede registrarse una bajada en los tipos por parte de la entidad estadounidense, Palma Cané incide en que "hoy como están las cosas, no veo que mucha posibilidad de que baje la tasa: va a depender de cómo siga evolucionando la economía".

    Se anuncia un proceso progresivo: en mayo la FED levantará el pie del acelerador en la reducción del balance. Cada mes desaparecerán del balance 15.000 millones de dólares en bonos del Tesoro, en lugar de 30.000 millones como venía ocurriendo hasta el momento. Mientras, en septiembre pondrá fin a la reducción de activos en su balance, que tendrá un tamaño adecuado para mantener un nivel amplio de reservas bancarias, unas condiciones financieras que se antojan laxas y ricas en liquidez. 

    Asimismo, a partir del próximo mes de octubre, la Fed reinvertirá los vencimientos de los bonos respaldados por hipotecas [MBS por sus siglas en inglés] en la compra de bonos del Tesoro hasta un tope de 20.000 millones de dólares mensuales. Si los vencimientos de MBS superan esa cantidad se reinvertirán de nuevo en bonos respaldados por hipotecas. 

    Las malas nuevas llegan en el apartado de previsiones: los expertos de la FED rebajan el crecimiento económico hasta el 2,1% para este año, frente al 2,3% estimado en diciembre, y sitúan la previsión del crecimiento de 2020 en el 1,9% y en el 1,8% para 2021. 

    "Ese escenario es el escenario de una fuerte desaceleración y de una caída en el nivel de inflación, con lo cual en ese escenario, que las variables económicas tomen esos valores, es más probable que las tasas bajen. Pero no lo veo mucho a ese escenario", observa Palma Cané.

    Entretanto, el último movimiento del Banco Central Europeo empujó todavía más a la FED a eliminar sus planes de subida de tipos, al anunciar en su reunión de marzo una nueva ronda de estímulos para contrarrestar el enfriamiento de la economía y la inflación. Y es que si la Reserva Federal hubiera elegido el camino de continuar con subas, el dólar se apreciaría más, lo que debilitaría al sector exterior de EEUU. 

    Luis Palma Cané explica que en la medida en que el escenario fuera que la FED siguiera subiendo la tasa y contrayendo la expansión monetaria, y por otro lado el BCE no suba la tasa, que la deje en cero, y siga inyectando  moneda, siga inyectando euros que ya multiplicó por cuatro la base, lo más probable sería que el dólar se valorizase con respecto al euro por la simple razón de que hay menos dólares, y más tasa, que el euro, que hay más euro, y menos tasa.

    Etiquetas:
    economía, finanzas, política monetaria, tipo de interés, Reserva Federal de EEUU, Jerome Powell, Donald Trump, EEUU
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