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    ¿Catástrofe económica en EEUU y Reino Unido a la vista?

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    Acorralados. Así están la primera ministra del Reino Unido, Theresa May, por un lado, y por otro, el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Jerome Powell. Aunque, cada uno desde su lugar, enfrenta la situación de una forma diametralmente opuesta: mientras la dama de hierro da un salto hacia adelante, Powell se atornilla a su silla y retrocede.

    Aquel tuit que Trump disparó en diciembre, a saber desde qué habitáculo, le sonó al presidente de la Fed como aquella frase que dice: 'O corres o te encaramas'. Y parece que Jerome decidió encaramarse, o más bien, aferrarse a su cargo. 

    ​"Es increíble que con un dólar muy fuerte y que virtualmente no hay inflación, que el mundo a nuestro alrededor está estallando, con París en llamas y China en descenso, la Fed esté si quiera considerando otra subida de tipos de interés más. ¡Tomemos la Victoria!", tuiteó Trump en aquella ocasión.

    "No me preocupan los tuits. Sabemos que hemos de hacer nuestro trabajo desde la mejor perspectiva. Hablamos con un amplio espectro de la sociedad, no sólo con gente de negocios, y a partir de ahí adoptamos las decisiones. Sabemos que nuestras políticas afectan a todas las familias e intentamos actuar con objetividad", respondió entonces Powell con cierto aire de irreverencia, mientras anunciaba una suba del 0,25% de los tipos.

    Y ahora, llega febrero y Powell dice que no hace falta subir los tipos por ahora. Tampoco sabe hasta cuándo no los subirá. "Mis colegas y yo tenemos un objetivo general: mantener la expansión económica, con un mercado laboral sólido y precios estables, en beneficio del pueblo estadounidense". 

    Aquel halcón que supo mostrarle las garras al mismísimo inquilino de la Casa Blanca, se ha convertido en paloma. Recordemos que los miembros del comité de la FED se dividen entre aquellos más dovish —que abogan por una política monetaria más flexible y son más prudentes a la hora de subir los tipos de interés en el contexto actual- y los más hawkish —los más partidarios de endurecer las medidas y elevar el precio del dinero-. Es decir, halcones [hawks] y palomas [doves]. 

    Está claro que lo último que sus oídos quieren escuchar es un 'Estás despedido', tras los constantes tirones de oreja de Trump, quien llegó a declarar que se estaba arrepintiendo de haberle otorgado el cargo. 

    Por si faltaba más, va y sale a escena la predecesora de Powell en el cargo, Janet Yellen, quien fue más allá: consultada por si es factible una rebaja del precio del dinero, contestó "por supuesto que es posible". Y se explicó mejor: "Si el crecimiento global se debilita y tiene efectos sobre la economía de EEUU y las condiciones financieras se endurecen más, podemos terminar viendo un debilitamiento de la economía de EEUU, con eso es absolutamente posible que el próximo movimiento sea un recorte". 

    En este sentido, el economista José Luis Carretero Miramar explica que "por un lado encontramos una debilidad de Jerome Powell frente a Donald Trump. El hecho de que efectivamente no puede seguir empujando de tal manera que los resultados económicos del Gobierno empiecen a ser malos, y por lo tanto, tiene que facilitar las cosas a Donald Trump". 

    Mientras, del otro lado del Atlántico, el gobernador del Banco de Inglaterra (BoE), Mark Carney, en un discurso describió sin medias tintas los peligros a los que se enfrenta la economía mundial, que a día de hoy se encuentra en "un delicado equilibrio" y se enfrenta a riesgos globales que soplan con violencia. 

    Carretero Miramar sostiene que "tenemos un contexto internacional en el que efectivamente lo que encontramos es que esa recuperación con alfileres que se había realizado de la gran crisis socio-económica internacional entre los años 2007 y 2016 aproximadamente, está empezando a dar muestras de agotamiento".

    Son tres los grandes riesgos a su parecer. El primero es la intensificación de los peligros financieros si la complacencia se impone: "Paradójicamente, una prolongación de la expansión puede hacer que su muerte sea más probable y más dolorosa", dijo Carney. El segundo riesgo es una desaceleración superior en China, la segunda mayor economía del mundo. Por último, el riesgo sobre el devenir de la globalización. Carney explica que las tensiones comerciales y el Brexit son "manifestaciones que presionan para reorganizar la globalización".

    Respecto al Brexit, este martes la primera ministra, Theresa May, se presentó en la Cámara de los Comunes rogando por dos cosas: tiempo y paciencia. De fondo, sus nuevos intentos de conseguir más conversaciones con Bruselas. 

    Pero la noche anterior, la del lunes, y tras una cena que compartieron en Bruselas el ministro británico del Brexit, Stephen Barclay y el negociador de la UE, Michel Barnier, Olly Robbins, tecnócrata quien también participó del banquete –y que ha estado al frente del equipo negociador británico desde el inicio– se fue de boca presuntamente sin querer. 

    El relato oficial dice que fue a tomar una copa en el hotel donde se hospedaba y supuestamente no le constaba que allí también pernoctaba Angus Walker, corresponsal de ITV, quien pudo escuchar fragmentos de la conversación que Robbins mantenía con otras dos personas del equipo negociador.

    "La extensión [del artículo 50] es posible, pero si [los diputados] no votan por el acuerdo, entonces la extensión será larga. […] La cuestión es si Bruselas es clara en los términos de la extensión. Al final, probablemente solo nos darán una extensión". 

    Entonces, este miércoles, Theresa May, desmintió ante los Comunes todo lo dicho por Robbins. Lo cierto es que a falta de un mes y medio y con un acuerdo que renegociar con Bruselas que sea del gusto de la Cámara, las cosas parecen complicadas para la premier. Las preguntas que surgen son claras: ¿estamos ante un 'garganta profunda', o ante una filtración interesada? ¿O acaso ante alguien que no sabe la importancia del cargo que ostenta y las consecuencias que pueden tener sus conversaciones públicas?

    Para Carretero Miramar todo está muy claro. "Yo creo que es una filtración interesada porque lo que se busca es básicamente eso". El economista incide en que con el Brexit somos testigos de "una especie de juego de sombras como aquel teatro de marionetas que se proyectaba sobre el fondo, y lo que estamos viendo es la superficie de lo que está sucediendo en el marco de las negociaciones". 

    "Lo que se observa claramente es que existen fuerzas muy poderosas, tanto en Europa como en Reino Unido, que están en contra de la salida y que están facilitando las circunstancias adecuadas para que el pueblo británico vea muchos más inconvenientes que ventajas al Brexit. Están generando una situación a nivel del conjunto del Reino Unido en la que la situación final que va a ver el pueblo británico va a ser el caos absoluto por un lado, o la posibilidad de volver a tener algún tipo de acuerdo muy representativo con la UE que implique, o la vuelta al conjunto de la Unión, o una situación parecida a la de Noruega de estar dentro del espacio económico europeo", concluye José Luis Carretero Miramar.

    Etiquetas:
    Brexit, Fed, Jerome Powell, Donald Trump, Reino Unido, EEUU
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