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    'Marca España': ¿se hunde sin remedio a pasos agigantados?

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    Javier Benítez
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    Sólo en base a deuda. Así es como España subvenciona su modelo económico insostenible por haberse convertido en un páramo industrial tras su ingreso a la Unión Europea. Es lo que opina el economista español José Luis Carretero Miramar al comentar el cierre de más de 40.000 empresas industriales durante la última década.

    Desde el sector industrial ya han puesto el grito en el cielo pues esta destrucción de empresas representa el 17% del total del tejido empresarial. Acusan una pérdida de competitividad creciente respecto a otras regiones del globo por culpa de un mayor coste en apartados como la electricidad.

    Titulares como "Alarma en el sector industrial con sede en España por la oleada de cierres y despidos", o "Alarma en la industria ante el goteo de cierres de fábricas de multinacionales", y otros por el estilo, campan por estos días en los periódicos españoles. 

    El anuncio de despidos colectivos en el grupo cementero mexicano Cemex y en el astillero La Naval de Sestao, sumado al cierre de las fábricas del productor estadounidense de aluminio Alcoa en La Coruña y Avilés, o el de la planta del fabricante de aerogeneradores danés Vestas en Villadangos del Páramo en León, dejan al sector más tocado de lo que ya estaba.  

    El economista José Luis Carretero Miramar explica que "la situación de desindustrialización de España es de larga data. Ya en el momento de la entrada a la UE se produjo una fuerte reconversión industrial que consistió fundamentalmente en cerrar gran parte de la potencia industrial del país". 

    Carretero Miramar afirma que el modelo de España como país es insostenible porque está sustentado en la deuda. "La deuda pública española supera holgadamente el 100% del PIB. El mercado de trabajo es cada vez más precario, donde se han llevado a cabo toda una serie de reformas laborales que han fomentado un trabajo fundamentalmente temporal. Hay una dualidad muy fuerte en el mercado del trabajo, entre las condiciones de los empleados fijos por un lado, que son cada vez menos y más exiguos, y por otro las condiciones de los trabajadores temporales que aumentan cada vez más en número". 

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    Para reafirmar sus dichos, el experto señala que hay una tasa de temporalidad del 30%, y también una situación en la que el 90% de los contratos de trabajo que se hacen al año son temporales, muchos de ellos de muy corta duración.

    Ante estas perspectivas, el sector industrial pide al presidente, Pedro Sánchez, medidas "técnicas y no ideológicas" que apoyen su desarrollo. Y aunque el Gobierno defiende que el coste energético no influye en el cierre de las empresas, los industriales se reafirman en que la factura eléctrica, que podría trepar más de un 10%, ya engulle la mitad de los beneficios. 

    "El nicho que ha encontrado España para desarrollarse en el marco del sistema global ha sido básicamente la generación de burbujas inmobiliarias en torno a la construcción, lo cual ha permitido generar también gigantes –incluso globales– [empresas] de la construcción que hoy en día están, por ejemplo, trabajando en el AVE [Tren de Alta Velocidad] de la Meca, etc. Del otro lado encontramos el turismo. Y en estos dos rubros en concreto hay toda una serie de problemas asociados justamente al desarrollo de la crisis", observa el economista.

    En este sentido, hace un tiempo el diario El País publicó un estudio de Eurostat que señala que en España, el sector servicios acapara a casi ocho de cada diez trabajadores. Dicho de otra forma, hay mucha gente que se graduó en una carrera universitaria de la que no puede trabajar y desarrollarse, sino que debe conformarse con un empleo en los servicios. 

    Ante estas evidencias, el economista apunta que hay una fuerte sobrecualificación de la mano de obra.

    "Tenemos una situación en la que trabajadores especializados que han hechos sus estudios de formación profesional de grado superior o de universidad, no pueden trabajar de aquello para lo que han estudiado. Eso implica el hecho que desde el año 2008 se haya ido una fuerza de trabajo muy grande de España. Desde el Gobierno se suele callar este fenómeno de los cientos de miles –hay quienes hablan incluso de un millón– de trabajadores españoles que han emigrado a otros sitios como Reino Unido o Alemania a trabajar, porque en España, no encontraban trabajos dignos de sus expectativas, o no encontraban trabajo  en absoluto", dice contundente Carretero Miramar.

    El economista muestra su desencanto con la situación de su país. "No ha habido un cambio de modelo productivo en los últimos años, sino todo lo contrario. Ha habido un ahondar en ese proceso en el que las dos únicas grandes alternativas económicas del país, son básicamente la construcción […] y el turismo". 

    Al respecto señala que la construcción está generando una nueva burbuja "por la vía del aumento de los precios del alquiler en el centro de las grandes ciudades, por la ayuda de determinados elementos como pueda ser, por ejemplo, la aparición de todas esas plataformas de alquileres de viviendas vacacionales, como puede ser Airbnb, etc". 

    Por el otro lado, Carretero Miramar incide en que el turismo está ante un elemento de cuello de botella ante el hecho sucedido en la crisis, "donde se han alcanzado unos auténticos récords históricos de visitantes extranjeros en España por la situación de inestabilidad en el norte de África, ahora que esa situación de inestabilidad ha remitido, se ha constatado que estamos en el primer año en que no ha habido un crecimiento de turistas extranjeros".

    Para Carretero Miramar, el cierre de estas empresas que ha tenido lugar últimamente es tan dramático porque representa la pérdida de la poca infraestructura industrial que le quedaba a España, y es el resultado de todo un proceso de décadas de desindustrialización que se ha generado al hilo de la conformación de una oligarquía que se ha fundamentado básicamente en esos dos procesos paralelos: el del turismo masivo, y de la financiarización de la economía, que ha permitido la emergencia de burbujas inmobiliarias.

    Al respecto, Carretero Miramar recuerda las palabras que pronunció el político socialista Carlos Solchaga, quien fuera Ministro de Industria y Energía [1982-1985] y Ministro de Economía y Hacienda [1985-1993] de España bajo la presidencia de Felipe González, quien estando en el Gobierno llegó a decir que "la mejor política industrial es la que no existe". 

    "Eso es lo que ha llevado a esta situación de páramo industrial que hoy en día se puede convertir en dramática por el cierre de esas empresas de referencia y que representaban una estructura mucho más válida para la generación de cientos de empleos y para la formación de una vida digna para la clase trabajadora, a diferencia de ese universo de empresas multiservicio, del trabajo ultraprecario en el sector del turismo o la construcción, etc", subraya el economista.

    Y como a perro flaco, todo son pulgas, los problemas en la economía española no hacen más que avanzar de forma exponencial. A toda la destrucción de empleo que ha generado esta situación, se suma la población inactiva que se dedica a labores domésticas. 

    Así, unas 3,7 millones de personas no trabajan para poder cuidar de sus hijos, los mayores, etc. En este universo la mayoría son mujeres: más de 3,3 millones frente a los apenas 350.000 hombres. Por otra parte, los jubilados son principalmente hombres: casi cuatro millones frente a poco más de 2,2 millones de mujeres. A esto se agrega que al menos unas 164.000 empleadas del hogar no cotizan a la Seguridad Social, según un estudio de Oxfam Intermón y el Instituto de Estudios de Género de la Universidad Carlos III.

    Por si fuera poco, a este desaguisado hay que sumarle, según el estudio 'Jubilación y Hábitos de ahorro de los españoles' realizado por el Instituto Santalucía, que el 80,9% de los trabajadores autónomos aseguran haber trabajado estando enfermos para no perder ingresos. En este contexto, el Ministerio de Trabajo propone subir la cuota de los autónomos en 2019. 

    Hay más. La marcha atrás en la reforma de las pensiones de 2013, iniciada con el acuerdo entre el PP y el PNV para salvar los Presupuestos del Estado de este año, es un sablazo catastrófico a la economía española: sin reformas, las pensiones costarán un tercio de las rentas totales del trabajo, ergo fuertes alzas fiscales y de cotizaciones para financiarlas.

    "Lo que encontramos aquí es un modelo económico (de país) donde las grandes transnacionales tienen el control de los mercados fundamentales. En el que la posibilidad de emprendimiento o de poner en marcha pequeñas empresas con un componente que vaya más allá del típico bar o de la típica empresa absolutamente auxiliar a la industria turística o de la construcción, es realmente nimia. […] El desempleo en España está fundamentado en toda una estructura que básicamente es insostenible, que tiene poco que ver con un país industrializado inserto en la economía global como un país generador de productos con alto contenido en valor", sentencia José Luis Carretero Miramar.

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    Etiquetas:
    transnacionales, modelo económico, crisis, electricidad, deuda, economía, industria, España