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    Trump se sintió desequilibrado y reventó todo

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    Javier Benítez
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    Desequilibrado. Injusto. Así siente que es el comercio de EEUU con sus socios Donald Trump, y estalló: declaró la guerra comercial global, al decidir tumbar las fichas que faltaban: la Unión Europea, Canadá, México, Brasil, Argentina y Australia. Ocurrió la medianoche del 31 de mayo al activar los aranceles al acero del 25%, y al aluminio del 10%.

    Siempre nos quedará París. Es lo que habrán pensado antes del 30 de mayo pasado los socios de andanzas de Washington. Y es que ese día tenía lugar en la capital francesa el foro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en el que esperaban que el secretario de Comercio de EEUU, Wilbur Ross, levantara la bandera blanca de la tregua y terminaran ese día, todos, fumando la pipa de la paz.

    Nada más alejado de la realidad. Irónico, el alto cargo norteamericano lanzó: "Puede haber negociaciones con o sin aranceles en vigor. La UE nos ha puesto muchos aranceles, así que no se trata de que no se pueda hablar porque haya aranceles en vigor". Pero el presidente de Francia Emmanuel Macron, no estaba dispuesto a rendirse. Así, desde esa cumbre ofreció a su homólogo, Donald Trump, regresar al multilateralismo. 

    Pero lejos de mostrar una postura conciliadora, Ross arremetió contra Europa. Puso a China como ejemplo para denunciar a Europa de tener una postura intransigente. Beligerante, soltó: "China está pagando los aranceles, que entraron en vigor en marzo, y no ha usado eso como excusa para no negociar con nosotros. Solo la UE insiste en que no podemos negociar si hay aranceles", y lamentó el interés limitado mostrado por la UE en mantener negociaciones serias con Washington, según su modo de ver las cosas.

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    Pero entonces, todavía había esperanzas. Faltaban algo más de 24 horas para que EEUU lanzara definitivamente la bomba de racimo sobre el planeta tierra y alrededores. La Unión Europea, y países como Canadá, México, Brasil, Argentina y Australia, presentían, en las últimas horas del 'modo espera' del que todavía eran beneficiarios, un desenlace fatal. 

    Pero llegó el día y el estruendo fue monumental. Del tamaño del globo llamado Tierra. Fue el 31 de mayo. Se desató el infierno y vinieron las reacciones. 24 horas más tarde, la comisaria europea Cecilia Malmström, afeó la postura de EEUU, y lanzó un aviso: "No vamos a entrar en ninguna negociación: Washington la ha rechazado en las últimas semanas. Ahora la pelota está en su tejado". 

    Todos fuimos testigos de ese cruce de acusaciones, en que todos culpaban a quien tenían a su frente: uno dijo que el otro no quiso negociar, pero el otro, contestó, '¡No, no!, ¡Yo quise negociar, tu no quisiste negociar!'. 

    Para el economista argentino Luis Palma Cané, "estas idas y venidas se asemejan a un 'soap opera', al culebrón, a la opereta cómica, porque no es posible que uno diga 'que le dije' y el otro 'que no le dije'".

    El presidente Donald Trump es perfectamente consciente de que uno de los sectores más castigados en su país a raíz de la guerra comercial, será el de los granjeros, precisamente uno de los sectores que le votaron. Pero además, el acero y el aluminio son materias primas esenciales para varias industrias del país norteamericano, como la automovilística o la de la aviación, que enfrentan el peligro de no contar con los materiales para su fabricación, y la obligación se subir los precios de sus productos, provocando una pérdida de clientes.

    Para el experto, en este sentido en lo que hay que poner el foco es en hay "la inestabilidad psicológica que tiene Trump que declaró que ahora no está dispuesto a seguir avanzando en las negociaciones del tratado de libre comercio (TPP y TTIP) porque él más bien quiere hacer tratados bilaterales, con lo cual, define una vez más su posición de enemigo del multilateralismo y defensor acérrimo de bilateralismo porque en su mente de halcón, piensa que negociando 'tête à tête', país por país, como él es el más poderoso de todos, va a sacar más ventaja. El el comercio internacional no es cuestión que uno gane y el otro pierda, sino que todos ganen".

    Y mientras, la complicación se agiganta de forma exponencial. Así, el Gobierno de China expresó su preocupación por el efecto que podría tener la guerra comercial desatada por EEUU, en la recuperación de la economía global. El portavoz del Ministerio de Comercio del gigante asiático, Gao Feng, apuntó: "Actualmente la economía mundial está saliendo de la crisis financiera y entrando en la vía de la recuperación, China considera que las fricciones en el comercio no deben incrementarse".

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    "Lo que es preocupante desde el punto de vista global es la falta de estadistas que hay. Porque esto es producto de inhabilidad política, empezando por Trump, que ya sabemos cómo actúa, pero que tampoco en Europa encontramos, salvo casos muy aislados como (el presidente de Francia, Emmanuel) Macron y (la canciller de Alemania, Angela) Merkel, y en Canadá (el primer ministro Justin) Trudeau. No se encuentran estadistas que puedan llegar a manejar a este 'loquito' que es el amigo (Donald) Trump", concluye Luis Palma Cané.

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    aranceles, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Donald Trump, China, Francia, EEUU
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