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    Nueva y brutal ofensiva de China contra EEUU

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    Javier Benítez
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    El sorgo estadounidense tendrá que pagar un fuerte peaje en China, que anunció aranceles del 178,6% a su importación. Una decisión que surge a la luz de una investigación emprendida por el gigante asiático, y que demuestra que EEUU ha estado practicando dumping con este cereal vendiéndoselo a un precio por debajo de su coste en el mercado asiático.

    La medida fue anunciada por el Ministerio de Comercio chino que en febrero abrió una investigación "antidumping" contra EEUU, en la que se descubrió que los envíos de sorgo desde el país norteamericano fueron subsidiados.

    Y es que según datos del Ministerio chino las exportaciones de sorgo por parte de EEUU a China aumentaron desde las 317.000 toneladas en 2013 hasta los 4,76 millones de toneladas en 2017, un período en el que su precio se desplomó un 31%, algo que provocó una caída de los precios domésticos que dañó a las industrias locales.

    También la soja entra en el lío. La propuesta de Pekín de imponerle un arancel del 25% como respuesta a los planes de Washington, ya provocó una subida en los precios en proveedores alternativos como Brasil y Argentina, lo que amenaza con cambiar los flujos comerciales.

    Por otro lado, México aumentó sus compras de maíz a Brasil después de la amenaza de Trump de llevarse por delante el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), mientras que su decisión de no unirse al Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) amenaza las ventas de trigo estadounidense a Japón.

    Más información: México examina importar maíz de Brasil y Argentina en vez de EEUU

    Esta serie de movimientos en el tablero mundial del comercio se debe a los cambios que están provocando las medidas de EEUU. El profesor de Economía Política del País Vasco, Joaquín Arriola, explica que "EEUU ha lanzado un órdago que no se puede quedar sin respuesta por parte de sus principales socios comerciales. (…) Lo que no es tan claro es que estas respuestas se traduzcan en una reducción del comercio o en un cambio de los flujos del comercio internacional de gran envergadura".

    No obstante, para el profesor "estos anuncios de represalias arancelarias quedarán en una negociación entre China y EEUU, pero aparte es posible que China lleve adelante otras iniciativas para cambiar el marco estructural de las relaciones internacionales, que son comerciales, pero también son financieras".

    Todo esto ocurre en la misma semana en que los datos económicos de China rebaten sus propias previsiones de crecimiento, y pone en tela de juicio el último informe del FMI 'Perspectivas de la Economía Mundial' dado a conocer el martes que vaticina que China experimentará una desaceleración.

    En este sentido, la economía de China creció un 6,8% interanual en el primer trimestre del año, tres décimas por encima del objetivo para todo el año marcado por su Gobierno, debido a la fuerte demanda de los consumidores, el comercio, y la inversión inmobiliaria, que alcanzó niveles desconocidos desde hace tres años.

    Arriola observa que "las previsiones del FMI son algo así como 'augures cabalísticos', porque si uno analiza la serie de las perspectivas de la economía mundial comprueba que cada vez que tienen que revisar las cifras periódicamente, éstas se modifican sustancialmente. Es decir, dice una cosa en marzo y en octubre tiene que rectificar porque ha cambiado la situación, por tanto no es una fuente excesivamente fiable", opina el analista.

    Entretanto, días pasados el presidente Trump pidió al director del Consejo Económico Nacional, Larry Kudlow, explorar la posibilidad de volver al TPP del que ordenó retirarse apenas había asumido la presidencia, cumpliendo una promesa electoral.

    Al respecto, algunos analistas sugieren que esta sorpresiva decisión de Trump en realidad no significa que suavice su enfoque sobre el comercio, sino que busca estrechar el cerco a China.

    Temas relacionados: China lanza una llamada de auxilio para crear una coalición mundial contra EEUU

    Michael Every, de Rabobank, subraya en este sentido que "el TPP es obviamente una estructura anti-China", y que si "necesitas aliados para vencer a China en múltiples frentes", es "un gran error estratégico" empujar a Canadá y México "lejos de EEUU, a los brazos de China". No obstante, pocos días más tarde, Trump se desdijo y volvió a manifestar su postura contraria a ese acuerdo.

    "El TPP era una iniciativa norteamericana que tenía un carácter no estrictamente multilateral. Al llevar su posición bilateralista al extremo, el presidente Trump le dio una puntilla al tratado, que difícilmente se va a poder a recomponer, porque a los socios principales del mismo, Japón, Perú, y otros, les dejó colgando de un clavo, porque ya estaban a punto de firmar. Incluso algunos habían adelantado su puesta en marcha, y la retirada de la Administración norteamericana no ha generado el mejor clima político para pensar que se vuelva a poder recomponer a corto plazo, es muy difícil", concluye Joaquín Arriola.

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    guerra comercial, aranceles, economía, China, EEUU