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    La energía sucia de Trump

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    Javier Benítez
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    Supremacía. Es la palabra grandilocuente que eligió el presidente de EEUU, Donald Trump, para lanzar su programa que busca dominar el mundo en el campo energético. Y para ello, prometió inundar todos los rincones del planeta tierra de petróleo de fracking, gas licuado, y carbón. Menos ecológico y menos limpio, imposible.

    El fin de los tiempos ronda cada esquina y cada rincón de la madre tierra. Y se cuece con ingredientes letales para la humanidad en la Avenida Pennsylvania al 1600, en Washington DC. El presidente de EEUU, Donald Trump, expuso sus prioridades para que su país ejerza la supremacía energética mundial, basadas en el impulso al carbón, el gas, el petróleo y la generación nuclear.

    “Con estos recursos increíbles, mi administración buscará no sólo la independencia energética, sino lo que hemos anhelado durante tanto tiempo: la supremacía energética estadounidense”, dijo como si fuera propietario de un equipo de fútbol que contara con las máximas estrellas mundiales. Burro grande, ande o no ande, como dice el refranero popular.

    En una comparecencia pública en el Departamento de Energía, Trump aseguró que EEUU exportará, sin falta, energía a todo el mundo. Cree que con ello generará empleos, y asegurará la provisión a sus aliados.

    El economista argentino Luis Palma Cane opina que esa supremacía a la que apela Trump “parte del apoyo de la industria del carbón, porque en su momento en la campaña (presidencial) dijo que el cambio climático era contrario a EEUU”. En este sentido, el experto subraya que “uno de los principales elementos energéticos que emite gases de efecto invernadero es la quema del carbón”.

    El analista explica que “Trump dice ahora que esto (el cambio de matriz energética a nivel global), ha perjudicado a los obreros de la industria del carbón precisamente porque hay una reversión hacia las energías limpias, es decir, reemplazar el carbón básicamente por la energía eólica y la solar. Trump comentó que esto ha provocado una baja del nivel de empleo en la industria del carbón, lo cual es falso. Porque en la realidad, ya entre 1950 y 1980, la cantidad de trabajadores del sector laboral del carbón se había reducido en dos terceras partes. Y esto ocurrió básicamente porque se reemplazó la minería antigua por la explotación a cielo abierto”, advierte el economista.

    Palma Cane se pregunta, “¿qué es la supremacía que pretende Trump equivocadamente?”. Y a continuación lo explica. “Primero, retomar la producción de energía a través de la quema del carbón, y segundo y no menor, Obama había dictado una orden ejecutiva prohibiendo las nuevas perforaciones en busca de petróleo y gas en la costa Atlántica y el Ártico, que son muy contaminantes”.

    “En última instancia, eso de la supremacía en la energía responde a una visión equivocada de Trump porque está en contra de todos los países que firmaron el acuerdo de París (COP 21) en 2015, y ese escenario político que él plantea, es para confundir una vez más, mentir una vez más, y en el cual sostiene que esto va a permitir reactivar la industria del carbón, cuando eso es absolutamente falso, porque la cantidad de carbón que se explota hoy básicamente a través de la técnica de cielo abierto, ha bajado enormemente de por sí la cantidad de obreros que están en el sector del carbón”.

    Para Palma Cané, hoy en día “no es prioritario, ni quemar carbón, ni emplear trabajadores para esa industria está en franca decadencia con las nuevas tecnologías”.

    Y mientras el presidente de EEUU va dejando huecos, o cráteres, por donde pasa, el mandatario chino aprovecha para atacarlos y ocuparlos. Así, Xi Jinping se ha convertido poco menos que en el adalid de los esfuerzos globales para limitar el cambio climático. Incluso antes de que Trump hiciera pública su decisión de abandonar el acuerdo, China dejó claro que seguirá adelante con el Acuerdo de París.

    Al respecto, Palma Cane explica que Xi Jinping “busca de forma astuta ocupar los espacios que está dejando en muchos lugares el ‘amigo’ Trump”. Y al tema del campo energético, el economista añade otro ejemplo: el del libre comercio. “(Xi) ya ha hablado con los países que firmaron el tratado de libre comercio del Pacífico, que este hombre (Trump) también abandonó, y pidiendo su incorporación, que es lo que de alguna manera había impedido Obama precisamente para evitar la influencia china en el sudeste asiático”.

    El analista argentino explica que los países que estaban en este pacto comercial, “al ver que se fue EEUU tienen dos alternativas: o dejar entrar a China, o disolver esa especie de unión comercial. Así que lo que está haciendo Xi Jinping es muy astuto, y lo mismo va a hacer con el cambio climático”, sentencia Luis Palma Cane.

    Y sobre la idea de Trump sobre su matriz energética habló una eminencia de la ciencia: el famoso astrofísico británico Stephen Hawking. En su opinión, la actitud de Trump hacia los problemas climáticos globales podría tener consecuencias graves e irreversibles para la humanidad.

    “Estamos cerca del momento crítico en que el calentamiento global sea irreversible. Lo de Trump podría hacer que la Tierra se volviera como Venus, con temperaturas de 250 grados y lluvias de ácido sulfúrico”, explicó a la BBC.

    “El cambio climático se está produciendo y es negativo. (…) En forma cualitativa no puede dejar de opinarse en ese sentido, y por lo tanto una vez más, no se entiende esto de Trump, si no es en base a la confrontación que tiene permanentemente. Él está confrontando a la totalidad de países que firmaron el acuerdo de París”, concluye Luis Palma Cane.

     

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    Etiquetas:
    Acuerdo de París, cambio climático, energía, Departamento de Energía de EEUU (EIA), Donald Trump, Xi Jinping, París, EEUU
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