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    Militante del movimiento Hamás

    Hamás declara la guerra a Israel: ¿qué está detrás de la 'tercera intifada'?

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    El movimiento Hamás, que controla la Franja de Gaza, declaró el inicio de una nueva intifada contra la 'ocupación israelí' en respuesta al reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Donald Trump. Varios expertos entrevistados por Gazeta.ru advierten que este paso puede tener consecuencias desastrosas para la región.

    No todos en Palestina apoyan la nueva intifada: varios palestinos consideran que la nueva confrontación solo agravará la situación, de acuerdo a las declaraciones de un grupo de palestinos al medio ruso.

    El grupo Hamás, que controla la Franja de Gaza, informó que espera la continuación del Día de Rabia, celebrado el 8 de diciembre, en respuesta a la decisión de Donald Trump. Con esto se anunció el inicio de la 'tercera intifada'. El presidente de Irán, Hasán Rohaní, declaró que su país apoyará el levantamiento contra Israel para defender los derechos del pueblo palestino.

    La tercera ola

    Un habitante de la ciudad de Belén —ubicada en Cisjordania— declaró a Gazeta.ru que los palestinos no quieren una nueva intifada.

    "El Gobierno —palestino— no lo permitirá. La nueva intifada hará que la situación sea incluso más grave. Vamos a perder a muchas personas y esto pondrá fin a la vida pacífica. Esto destruirá la economía", dijo.

    Las primeras dos intifadas se llevaron a cabo contra la ocupación israelí de los territorios palestinos y recibieron el apoyo de todos los niveles de la sociedad palestina. La primera intifada empezó en 1987 y acabó en 1993 con la firma de los acuerdos de Oslo. Todo este proceso culminó con la creación de la autonomía palestina en 1994.

    Después del fin de la primera intifada apareció el movimiento Hamás. Inicialmente, el Gobierno de Israel mantenía una posición neutral hacia la organización porque creía que el grupo se ocuparía de cuestiones humanitarias, a diferencia del Movimiento Nacional de Liberación de Palestina —también conocido como Al Fatah—.

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    Sin embargo, dos años después de la creación de Hamás, Israel lo reconoció como una organización terrorista y prohibió sus actividades debido a que el nuevo grupo proclamó como su meta la expulsión de los 'ocupantes israelíes' de Palestina y la creación de un Estado islámico unido en todo su territorio, incluso en el territorio de Israel. Para conseguir su meta, utilizaron diferentes métodos.

    La segunda intifada comenzó en el año 2000 y concluyó cinco años después con una crisis económica que afectó a ambas partes del conflicto.

    Jerusalén, la manzana de la discordia en Oriente Medio 

    La reciente decisión de Trump está relacionada con la arista más controvertida de las relaciones entre Israel y Palestina y que es al mismo tiempo el mayor obstáculo en las negociaciones entre ambas partes. 

    Israel estableció su control sobre Jerusalén del Este a raíz de la Guerra de los Seis Días que tuvo lugar en 1967. A partir de ese momento la autonomía palestina y una buena parte de la comunidad internacional consideran que ese territorio está bajo la ocupación de Israel, mientras que el último considera que Jerusalén es su capital oficial. Lo mismo fue proclamado por la autonomía palestina.

    "Israel está convencido de que Jerusalén es su capital y los árabes también lo aseguran. Todos los israelíes consideran que Jerusalén es su capital", dijo el especialista en el tema del Instituto de Oriente Medio Alek Epstein.

    Asimismo, Epstein está seguro de que las palabras de Trump no influirán en las negociaciones entre Israel y Palestina, ya que no se están llevando a cabo.

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    ¿Reaparición de Daesh? 

    El momento actual no es el mejor para empezar una confrontación abierta entre la Organización para la Liberación de Palestina y Hamás, declaró el experto del Consejo ruso para los Asuntos Internacionales, Grigori Lukiánov.  

    "Bajo una nueva confrontación la situación económica en Palestina seguirá empeorando. Hoy en día Hamás está bastante limitado de recursos económicos y políticos. Lo único que puede hacer es encabezar el movimiento de protesta", indicó Lukiánov. 

    El entrevistado explicó que en caso de que empiece una nueva intifada, Hamás podría perder su influencia en la región. Puede que los grupos de jóvenes radicales dispuestos a pactar con Daesh —autodenominado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países— ganen influencia en la región.

    "Los radicales harán todo lo posible para contribuir al crecimiento y la difusión del caos y la agresión, para que se conviertan en la intifada. En estas condiciones su influencia aumentará, mientras las fuerzas que lucharon contra Daesh en la región, incluso Hamás, seguirán debilitándose", subrayó.

    "En este sentido, Hamás puede acabar entre los perdedores, y, como resultado, el poder en los territorios palestinos caerá en las manos de los que estén menos dispuestos al diálogo", concluyó el analista.

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    Hamás, Franja de Gaza, Israel