17:04 GMT +310 Diciembre 2019
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    Presidente de Rusia, Vladímir Putin y presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (Archivo)

    Rusia se juega la buena relación con Turquía

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    Rusia corre el riesgo de perder un aliado potencial, Turquía, al desatender sus intereses en la región de Oriente Medio, advierte el diario Vedomosti en su editorial del lunes.

    La cortesía diplomática de Vladímir Putin, quien expresó condolencias al presidente turco Recep Tayyip Erdogan tras el atentado terrorista en Ankara, apenas oculta el deterioro de las relaciones bilaterales a raíz de la intervención aérea rusa en Siria.

    Turquía ya protestó hace unos días por la violación de su frontera con Siria por aviones rusos. Erdogan dijo entonces que los ataques aéreos de Rusia ponen en peligro la amistad entre ambos países y amenazó con renunciar a la importación del gas ruso.

    Las declaraciones emocionales son propias de Erdogan pero también apuntan al incipiente enfriamiento, comenta el politólogo e historiador Serguéi Markedónov.

    La reacción de Ankara habrá tomado por sorpresa a Moscú que suele ver en Turquía, si no un aliado, un Estado que pone el interés pragmático por encima de los principios políticos. El deterioro de las relaciones bilaterales se debe, entre otras razones, a los errores que Rusia ha cometido en relación con Siria, señala el experto.

    El probable que el Kremlin se haya guiado por el reparto del mundo en esferas de influencia entre las grandes potencias, lógica en la que los problemas internacionales, incluido el envío de tropas a otro país, basta con acordarlos con EEUU, los principales países de Europa, así como China, mientras la opinión de los demás no es tan relevante.

    Semejante visión es obsoleta, en particular, con respecto a Turquía que, aun siendo miembro de la OTAN y aliado de EEUU, muchas veces una posición diferente de la de Washington asume en importantes temas internacionales. Cabe recordar que Turquía se negó a apoyar la operación en Irak en 2003.

    Será que Moscú no tiene lo suficientemente en cuenta el hecho de que, por razones históricas, Turquía experimenta el mismo tipo de complejos imperiales que Rusia en el espacio postsoviético.

    Turquía es muy sensible a lo que sucede en Siria e Irak, que fueron parte del Imperio Otomano. Moscú, que busca salvar a Bashar Asad y fortalecer el Ejército sirio, debería haber acordado en detalle sus planes con Ankara que considera inaceptable al actual gobernante de Damasco.

    Algo que no se habrá hecho a pesar de la reciente visita de Erdogan a la capital rusa, señala el experto Alexéi Malashenko, del Centro Carnegie de Moscú.

    Los ataques aéreos rusos en zonas de población suní en Siria molestaron a Turquía. También las palabras de Vladímir Putin, de que "(en Rusia) no hacemos diferencia entre chiíes y suníes", pueden causar desconcierto e ira en la región, indica Vedomosti.

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    El periódico se pregunta para qué Rusia ha empezado el acercamiento a Turquía si luego provoca su extrema irritación. Ambas partes, según Vedomosti, deben hacer una pausa y usar los canales diplomáticos para dialogar sobre asuntos políticos y económicos, incluidas las operaciones en Siria y el gasoducto Turk Stream.

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    Turk Stream, Turk Stream, Serguéi Markedónov, Recep Tayyip Erdogan, Alexéi Malashenko, Vladímir Putin, Turquía, Siria, Rusia
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