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    Copa Mundial de Fútbol 2014 (89)
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    Brasil invirtió de 11.000 a 14.000 millones de dólares en los preparativos para el Mundial que se inaugura este jueves. Los brasileños que no han contagiado el entusiasmo por la Copa protestan por los altos costes de este evento, mientras los fallos de los organizadores ponen en peligro los Juegos Olímpicos de 2016, también con sede en el mayor país latinoamericano, escribe Nezavisimaya Gazeta.

    Brasil invirtió de 11.000 a 14.000 millones de dólares en los preparativos para el Mundial que se inaugura este jueves. Los brasileños que no han contagiado el entusiasmo por la Copa protestan por los altos costes de este evento, mientras los fallos de los organizadores ponen en peligro los Juegos Olímpicos de 2016, también con sede en el mayor país latinoamericano, escribe Nezavisimaya Gazeta.

    El Mundial se celebrará desde el 12 de junio al 13 de julio pero no parece que Brasil lo esté esperando con impaciencia. En todas las 12 ciudades que acogerán el evento deportivo hace una semana comenzó una nueva oleada de protestas que en algunos casos degeneraron en enfrentamientos con la policía. Los manifestantes denuncian que mientras se construyen estadios cientos de colegios y hospitales no reciben financiación durante años.

    El presidente de la UEFA, Michel Platini, llamó a los brasileños a disfrutar de la fiesta del fútbol mientras que hace un año el jefe de la FIFA, Joseph Blatter, afirmó que el descontento del pueblo es menos importante que el fútbol. Sin embargo, no parece que los brasileños estén dispuestos a conformarse con el espectáculo y renunciar al pan.

    Según el director del Instituto ruso de América Latina, Borís Martínov, el fútbol y el carnaval han dejado de ser en Brasil válvulas de escape. “Cuando la gente empieza a pagar realmente los impuestos, comienza a fijarse en las prioridades financieras y de inversión, en dónde va el dinero público. Para muchos brasileños la Copa se convirtió en un símbolo de las promesas incumplidas de las autoridades que aseguraron que provocaría un crecimiento económico”, opinó.

    Los gastos de Brasil que superaron tres veces los de Sudáfrica en 2010 y seis, los de Alemania en 2006, se realizaron mientras el aumento del PIB del país se ralentizaba del 9% al 2%. Además, el evento está cobrando una dimensión puramente nacional: se estima que los brasileños serán el 80% de los espectadores en los partidos.

    Mientras, se están aproximando los Juegos Olímpicos de 2016 que también requieren financiación. En mayo estaba listo solo el 10% de las infraestructuras y el vicepresidente del COI, John Coates, calificó los preparativos en Brasil de peores en la historia.

    Si en 2007 el 80% de los brasileños estaban contentos de que Brasil acogería el Mundial, hoy en día son el 48%. Según el director, de la ONG Educación y Acción Sergio Haddad en 2008, cuando comenzó la crisis económica mundial, las autoridades brasileñas optaron por luchar contra ella aumentando los gastos públicos y no modernizando la economía. Llegaron a construir 12 estadios en vez de los ocho exigidos por la FIFA.

    Mientras, el expresidente del país, Luiz Inácio Lula da Silva, responsabilizó a la oposición de la reticencia de los brasileños y afirmó que algunos esperan que el fracaso del Mundial les allane el camino a la victoria en las elecciones.

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