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    16 de agosto

    Moscú, RIA Novosti.

    Nezavisimaya Gazeta

    Empresarios extranjeros desinvierten en Kirguizistán

    El cambio del poder que se produjo en Kirguizistán el pasado mes de abril y la oleada de violencia étnica que se desencadenó en las regiones de Osh y Jalal-Abad a principios de junio repercuten negativamente en las inversiones foráneas, ante todo, las provenientes de Rusia y Kazajstán, escribe hoy Nezavisimaya Gazeta (NG).

    Unos 1.200 empresarios liquidaron sus negocios en Kirguizistán en julio pasado, reveló Aiguil Ruskúlova, ministra kirguís de Empleo y Migración. El Gobierno provisional nacionalizó en los últimos cuatro meses más de 30 obras industriales, entre ellos, dos yacimientos controlados por capital extranjero.

    "Es una depredación de propiedades legalizada en forma de nacionalización", afirmó el empresario Mirbek Aitibékov en una entrevista con NG. Ravshán Yeyenbékov, vicepresidente del partido "Ata Meken" ("Patria"), declaró a su vez que "la situación económica realmente es muy complicada" y admitió que "afecta en primer término a empresarios rusos y kazajos que tenían enchufes en la cúpula del anterior régimen".

    En lugar de devolver al Estado las empresas privatizadas por el clan del ex presidente Bakíev, las estructuras de seguridad "procedieron a una redistribución del patrimonio a favor de terceros, lo que asusta a muchos inversores", señaló este político. Los empresarios extranjeros, según él, "se ven obligados a abandonar sus negocios y salir de Kirguizistán" porque "no tienen a nadie para quejarse o buscar justicia". "Amenazas, secuestros y adquisiciones hostiles se convirtieron en una práctica habitual en Kirguizistán", agregó.

    Otro factor negativo, además de la campaña de nacionalizaciones y la inestabilidad política, es el cierre de fronteras con los países limítrofes. La economista Aza Migranián señaló que esta situación "frena el desarrollo de pequeñas y medianas empresas". "Recuperar la confianza empresarial es una tarea perentoria para el Gobierno pero la ausencia de algún concepto inteligible en lo económico reduce a cero todos sus esfuerzos", dijo.  

    Vremya Novostei

    Rusia procede a reconfigurar sus relaciones con el Asia Central

    El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, se reunirá esta semana en Sochi con sus homólogos de Afganistán, Pakistán y Tayikistán. El encuentro a cuatro bandas ayudará a Rusia a reconfigurar sus relaciones con el Asia Central, escribe hoy el diario Vremya Novostei.

    El periódico resalta que la próxima cumbre, ya la segunda tras la que tuvo lugar en julio de 2009 en Dushanbé,  habría sido inconcebible hace cinco o diez años. La relación de Moscú con Islamabad se supeditó históricamente a la cooperación estratégica indo-rusa; el recuerdo de la invasión soviética de 1979 aún obstruye la implicación de Rusia en el actual proceso del arreglo en Afganistán; y la amistad con Dushanbé se somete continuamente a prueba debido a los vaivenes coyunturales del líder tayiko, Emomalí Rajmón, entre Rusia y Occidente.

    No obstante, la situación geoestratégica cambió mucho en los últimos años. Primero, la Administración de George W. Bush logró convertir a India en principal aliada de la política estadounidense en el Sur Asiático, lo cual debilitó los vínculos entre Nueva Delhi y Moscú y empujó a la diplomacia pakistaní a "reiniciar" la relación con Rusia.

    Segundo, los ánimos antiamericanos en Afganistán tienden a incrementar a medida que Washington y sus aliados de la OTAN se involucran en la campaña contra los talibanes. Tanto las recientes filtraciones de Wikileaks como los reportes oficiales de la ONU sobre el creciente número de víctimas civiles son testimonio de que la coalición liderada por EEUU en Afganistán se encuentra en un callejón sin salida. Una tarea prioritaria para Kabul es, por tanto, restablecer las relaciones con Moscú sin mirar al pasado reciente.

    El fomento de los vínculos con Rusia tampoco tiene alternativa en el caso del dirigente tayiko, Emomalí Rajmón, puesto que Occidente, con todo su interés por los recursos energéticos del Asia Central y el deseo de marginar a Rusia, no está dispuesto a tratar como "amigos" a los líderes autoritarios de esa región.

    El incipiente formato cuadrilateral se vislumbra como arquetipo de una nueva alianza basada en cooperación pragmática, al margen de criterios políticos e ideológicos. Natalia Zamaráyeva, colaboradora del Instituto ruso de estudios orientales, piensa que la cuestión número uno en la agenda del próximo encuentro será la asistencia financiera a Pakistán, donde hay millones de damnificados por las inundaciones. Se supone que Rusia, después de concluida la cumbre de Sochi, anunciará la donación de una suma importante en ayuda a Pakistán.

    Al mismo tiempo, la experta destacó que Rusia desea participar en la solución de varios problemas que comparten Afganistán, Pakistán y Tayikistán, en particular, la escasez de recursos energéticos y agua potable, o la necesidad de unificar infraestructuras para crear nuevos corredores de transporte. Así, a Moscú le interesa la construcción de ferrocarriles y carreteras que conecten a Islamabad con Ferganá y Dushanbé, vía Kabul.

    El experto pakistaní Ahmed Kureishi señaló que los políticos y los medios de su país cifran bastantes esperanzas en la próxima cumbre. Islamabad, en su opinión, hará lo posible por que Rusia deje de interpretar los problemas regionales con la óptica de sus relaciones con Nueva Delhi. Según las señales positivas que llegan desde Moscú, a juicio del experto, Rusia entiende las preocupaciones de Pakistán.

    RIA Novosti no asumirá responsabilidad por los artículos de prensa

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