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    Prensa rusa al día (25 de enero)

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    RIA Novosti no asumirá responsabilidad por los artículos de prensa

     

    Moscú, RIA Novosti

     

     

     

     

    Kommersant

     

    Medvédev superó a Putin en popularidad

     

    A juzgar por los sondeos, Dmitri Medvédev empieza a superarle a Vladímir Putin en nivel de popularidad. La presencia de dos personajes cuyo rating está por las nubes supone una amenaza para la estabilidad del sistema político que se está configurando en Rusia.

     

    Medvédev, vicejefe primero del Gobierno federal y candidato del partido oficialista Rusia Unida para suceder a Putin en las elecciones del 2 de marzo, tiene una intención de voto del 82%, según demuestra una encuesta del Centro Levada. El actual mandatario ruso obtuvo menos en los comicios presidenciales de 2000 y 2004 y en las elecciones parlamentarias de 2007, en las que se presentó como cabeza de lista de Rusia Unida. Otro centro sociológico, VTsIOM, ofrece una cifra menos espectacular, el 60,8%, pero los datos de Levada son más recientes.

    Expertos podrán decir que Medvédev "no tiene electorado propio" y "se apoya en la mayoría de Putin" pero será imposible separar estos votos cuando en las pantallas aparezcan los resultados del escrutinio.

    "Si Medvédev logra más de lo que obtuvo en su momento Putin, será un argumento fuerte a favor del monocentrismo que permite al presidente resolver todas las cuestiones por cuenta propia", opina Andrei Riábov, analista de la Fundación Gorbachov. "Será una oportunidad de renunciar al modelo bicéfalo del Gobierno que se planea ahora" (Nota: Medvédev, en el cargo de presidente, y Putin, como primer ministro).

    Vladímir Rimski, de la Fundación Indem, considera que Medvédev va a necesitar por lo menos un año para demostrarle al actual equipo del Kremlin que es capaz de tomar decisiones autónomas. 

    Otro politólogo ruso, Serguei Cherniajovski, admite que Medvédev "podría contraponer su legitimidad a la de Putin, si le viniesen tales ganas, con la subsiguiente interrogante de cuál de los dos se parece más al líder de la nación". Su colega Dmitri Badovski, subdirector del Instituto de sistemas sociales, cree sin embargo que "se hará cualquier cosa para que a las élites y a la sociedad no se les ocurra interpretar el resultado electoral como la aparición de un nuevo líder nacional".

     

     

    Nezavisimaya Gazeta

     

    Nuevos cárteles como la OPEP del gas serían perjudiciales para Rusia

     

    De cara a la séptima edición del Foro de los Países Exportadores del Gas (FPEG) que debe celebrarse en Moscú el próximo mes de junio, se vuelven populares nuevamente las especulaciones acerca de la eventual creación de una OPEP del gas. Los propagandistas de este proyecto generan la ilusión de que las relaciones en torno al negocio del gas están mal estructuradas y que urge establecer un organismo capaz de imponer precios más altos a los países proveedores.

     

    La iniciativa permitiría a Rusia incrementar en miles de millones de dólares el volumen de los ingresos por la exportación de este hidrocarburo. Hoy en día, el país gana 37.000 millones de dólares al año vendiendo al exterior 260.000 millones de metros cúbicos. El Ministerio ruso de Agricultura también plantea de vez en cuando la necesidad de crear una OPEP cerealista, dando a entender que Rusia ingresa menos de lo que debería a causa de los bajos precios de cereales.

    Lo que silencian los promotores de tales cárteles es que, además de inviables, sus iniciativas podrían resultar contraproducentes.

    En el caso del gas, la fórmula del precio suele acordarse previamente al desarrollo del yacimiento concreto y la construcción del respectivo gasoducto. Un cliente que no tuviese las manos atadas por tal contrato, podría negarse a última hora y con ello poner en riesgo la rentabilidad de las inversiones realizadas hasta la fecha. Las excepciones son admisibles en el renglón del gas natural licuado (GNL), puesto que es transportado por vía marítima y puede reasignarse en cualquier momento a usuarios más flexibles. Pero las exportaciones del GNL a escala global tienen un volumen varias veces inferior al del hidrocarburo que es suministrado por gasoductos.

    Rusia exporta todo su gas a través de tuberías y sobre la base de contratos a largo plazo, en los cuales el precio de este hidrocarburo está vinculado al precio bursátil del petróleo, o bien depende de las filias políticas del Gobierno ruso. Plantearse la creación de una OPEP gasista en estas condiciones es una tarea vana, un intento de lanzar cierto ataque psicológico, que no está lo suficientemente bien preparado, contra los actuales consumidores del gas, tras lo cual tendrán miedo al dictado por parte de Rusia y buscarán a proveedores alternativos. Y que a nadie le extrañe luego que la Unión Europea, apoyada por EEUU, se empeñe en construir gasoductos que hagan competencia a South Stream y otras tuberías rusas.

    En el caso de una OPEP cerealista, la situación se complica por la necesidad de coordinar la política de precios entre numerosos países, algunos de los cuales actúan a veces como exportadores y en otras ocasiones, durante la sequía por ejemplo, pasan a importar cereales y, por consiguiente, no siempre están interesados en su encarecimiento. El Ministerio ruso de Agricultura debería preguntarse qué pasaría con la inflación, si el precio de cereales en los mercados internacionales se disparase por las nubes bajo la presión de tal alianza. Eso sí, es probable que la última subida de los productos alimenticios en Rusia - fenómeno que precede a las elecciones presidenciales y al que se atribuye una inflación que está cuatro puntos por encima de la previsión original del ocho por ciento - haga a Agricultura moderar por un tiempo su propaganda a favor de la OPEP cerealista.

     

    Kommersant

     

    Belgrado recompensa a Moscú apoyo político

     

    Hoy, los dirigentes máximos de Serbia llegan a Moscú. El líder ruso, Vladímir Putin, recibirá en el Kremlin al presidente serbio, Boris Tadic, y al primer ministro de la república, Vojislav Kostunica. Los visitantes serbios no sólo asistirán al acto de firma del acuerdo sobre cooperación en materia de hidrocarburos sino que concordarán con Moscú el plan de acciones a emprender en caso de proclamación de la independencia de Kosovo.

     

    En virtud de los acuerdos alcanzados, la parte rusa construirá el tramo serbio del gasoducto South Stream, por el cual el gas llegará a Hungría y, luego, a los demás consumidores europeos. A cambio, Belgrado cede a Gazprom la condición de accionista mayoritario de la principal compañía pública petrolera Naftna Industrija Srbije (NIS). Aún se mantiene en secreto el precio concreto de la transacción. Pero según la prensa serbia, la parte rusa pagará por la participación del 51% en el capital social de NIS unos 500 millones de euros e invertirá otros tantos en la modernización de la compañía. Además, Gazprom se hará con grande depósito subterráneo de gas, situado a 60 kilómetros de la ciudad de Novi Sad.

    Alentadas con la transacción cerrada con Belgrado en materia de hidrocarburos, las autoridades de Moscú se disponen a seguir actuando con energía en el terreno económico. Hay motivos para afirmar que en las conversaciones de Putin con los dirigentes serbios se abordará el asunto, relativo a la privatización de la compañía aérea serbia JAT. El transportista ruso Aeroflot ya mostró interés por participar en la privatización de JAT.

    A juzgar por todos los indicios, también en este caso Moscú puede proponer a Belgrado regirse por consideraciones tanto económicas como políticas.

    Mediante las transacciones ventajosas para la parte rusa, Belgrado recompensa el apoyo que Moscú presta a Serbia en el escenario internacional. Rusia es uno de los pocos países que defienden con firmeza los intereses serbios. Ante todo, se trata del problema de Kosovo que pretende proclamar su independencia de Serbia.

    Moscú ya advirtió de que la separación de Kosovo sentaría un precedente. Abjasia y Osetia del Sur en reiteradas ocasiones declararon su intención de seguir el ejemplo de los kosovares. Varios países ya se mostraron dispuestos a reconocer la independencia de estas repúblicas secesionistas en el seno de Georgia, señalaron hace días unas fuentes de alto rango en el Ejecutivo ruso.

     

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